También jugó en Boca
Murió José Sanfilippo, histórico ídolo y goleador de San Lorenzo
El fútbol argentino está de luto luego de que se conociera que murió José Sanfilippo, histórico artillero y máximo goleador en la historia de San Lorenzo.
Sanfilippo, quien también protagonizó varias polémicas como comentarista televisivo e incluso incursionó en la política, tenía 91 años.
Debutó en San Lorenzo en 1953 y rápidamente se transformó en ídolo. Fue cuatro veces goleador del campeonato argentino (1958, 1959, 1960 y 1961), una marca que solo comparte con Arsenio Erico y Diego Maradona. Con la camiseta azulgrana anotó 207 goles en 265 partidos, números que lo ubican entre los máximos anotadores de la historia del club.
Su carrera también incluyó pasos por Boca Juniors, Banfield, Nacional de Uruguay y el fútbol brasileño, además de una destacada participación en la Selección Argentina, con la que disputó el Mundial de 1958 y la Copa América de 1959.
Un personaje irrepetible
Sanfilippo no fue solo un goleador extraordinario: fue un personaje. Temperamental, frontal hasta la fricción, dueño de una lengua filosa que lo mantuvo vigente mucho después de retirarse. Sus opiniones —a menudo polémicas— lo convirtieron en figura habitual de la televisión deportiva, donde ejerció un rol de comentarista sin filtros.
Esa misma personalidad lo llevó a conflictos con dirigentes, entrenadores y colegas. Su salida de San Lorenzo, tras un cruce con el técnico José Barreiro, marcó uno de los episodios más recordados de su carrera. También quedó en la memoria su pelea pública con Antonio Rattín y sus críticas recurrentes a generaciones posteriores de futbolistas.
Pero incluso sus detractores reconocían algo: Sanfilippo hablaba con la autoridad de quien hizo goles de todos los colores.
El legado del “Nene”
Más allá de las controversias, su lugar en la historia es indiscutible. Figura central del fútbol argentino de los años 50 y 60, Sanfilippo encarna un tipo de delantero que ya casi no existe: obsesionado con el gol, intuitivo, voraz, capaz de definir un partido con una sola aparición.
Su nombre aparece en todas las listas de máximos goleadores del país y del continente. Su impacto en San Lorenzo es imborrable. Y su figura, con luces y sombras, forma parte del ADN cultural del fútbol argentino.