Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Medio Oriente

Así se desinfló el plan de Trump para Gaza: el gran proyecto de reconstrucción se queda en un campamento piloto

Donald Trump durante una rueda de prensa en el Despacho Oval.

Julian Borger

Jerusalén —

0

El plan de recuperación de Gaza impulsado por la Junta de Paz de Donald Trump se redujo drásticamente, pasando de un ambicioso proyecto para la reconstrucción de todo el territorio, a un pequeño proyecto piloto en el sur de la Franja.

Ni siquiera se espera que se concrete antes de fin de año el plan piloto previsto —que contempla un campamento temporal para una pequeña fracción de los dos millones de habitantes de Gaza, la gran mayoría desplazados, con una administración palestina, policía y una pequeña fuerza de seguridad internacional—.

En las últimas semanas se anunciaron avances graduales. Algunos representantes marroquíes y kosovares llegaron a Israel, donde se espera que constituyan el núcleo de la llamada Fuerza de Estabilización Internacional (ISF, por sus siglas en inglés), prevista en el plan de Trump para Gaza y que será la encargada de proteger el campamento piloto. Una base logística para esta futura fuerza integrada por tropas de varios países, destinada a almacenar vehículos, equipos y otros materiales, está a punto de completarse en el cruce de Kerem Shalom, entre Israel y Gaza.

Sin embargo, no han comenzado los trabajos preparatorios en el campamento piloto cerca de la destruida localidad de Rafah, en el sur de Gaza, ni la construcción de la base de apoyo de la ISF. Las imágenes satelitales de la zona muestran tierra removida, pero ninguna estructura nueva. No se prevén avances sustanciales antes de las elecciones israelíes del 27 de octubre, que podrían provocar la salida del gobierno de la coalición de extrema derecha liderada por Benjamín Netanyahu.

El objetivo es simplemente mantener algo en marcha, mantener la situación bajo control, porque si nos detenemos, hay otros con una agenda más extremista

Diplomático occidental

“Mantener la situación bajo control”

Israel violó sistemáticamente el alto el fuego impuesto por Trump desde su declaración en octubre pasado, bloqueó cualquier trabajo de reconstrucción y limitó considerablemente el flujo de ayuda humanitaria a Gaza. Diplomáticos occidentales en Jerusalén creen que la mayor esperanza de un progreso en Gaza reside en un nuevo gobierno israelí, pero no está nada claro si el que suceda al actual sería sustancialmente más flexible.

Un diplomático en Jerusalén argumenta que la Junta de Paz no tenía más remedio que aprovechar al máximo los escasos avances logrados, porque admitir el fracaso abriría la puerta a facciones extremistas dentro del Gobierno israelí con planes radicalmente diferentes para Gaza. “El objetivo es simplemente mantener algo en marcha, mantener la situación bajo control, porque si nos detenemos, hay otros con una agenda más extremista esperando para tomar el poder. Hablan de traslados masivos de población y colonización”, dice el diplomático.

Existe una creciente preocupación de que Netanyahu, ante la posibilidad de una derrota electoral, se arriesgue a lanzar una nueva ofensiva total en Gaza antes de las elecciones fijadas para finales de octubre.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la reunión inaugural de la Junta de Paz en el Instituto Estadounidense de la Paz en Washington D. C., el 19 de febrero de 2026.

Israel llevó a cabo ataques diarios contra Gaza, causando la muerte de más de 1.200 palestinos desde la entrada en vigor del alto el fuego a mediados de octubre, y las fuerzas israelíes avanzaron repetidamente desde la denominada Línea Amarilla, que dividió la Franja de Gaza casi por igual entre las zonas ocupadas por Israel y las que aún siguen bajo el control de Hamas. El ejército israelí ahora ocupa más del 60% del territorio y creó una zona de amortiguación más allá de este.

Un regreso a la guerra a gran escala probablemente aniquilaría incluso el modesto plan piloto de la Junta de Paz.

Muhammad Shehada, investigador palestino del think tank Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, advierte de que Israel utilizaría el proyecto con fines propagandísticos, en paralelo a una campaña militar en auge. “Israel intenta construir una aldea Potemkin controlada y aislada, con una pequeña población simbólica a la que se le ofrecerían condiciones ligeramente mejores que a sus pares en Gaza Occidental, para utilizar esa fachada de 'progreso' y dar credibilidad a su creciente campaña contra el resto de Gaza”, afirma Shehada.

El yerno de Donald Trump, Jared Kushner, explica la hoja de ruta para Gaza diseñada por su equipo durante el Foro Económico Internacional en Davos, el 22 de enero de 2026.

Representantes israelíes sugirieron repetidamente que un regreso a la guerra es inevitable. Hamás entregó recientemente el poder al Comité Nacional para la Administración de Gaza, que trabaja bajo la supervisión de la Junta de Paz, pero se negó a desarmarse y a entregar las armas a Israel.

Israel intenta construir una aldea Potemkin controlada y aislada, con una pequeña población simbólica

Muhammad Shehada Investigador visitante del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores

Hamas mantuvo conversaciones con representantes de la Junta de Paz en El Cairo, en las que abordaron temas como su desarme y el de las milicias rivales respaldadas por Israel dentro de Gaza; quiénes recibirían las armas entregadas; cómo se almacenarían y si los fusiles de asalto se considerarían armas ofensivas o armas personales.

Sin embargo, las informaciones que llegan desde la capital egipcia apuntan a que es improbable que se avance en el desarme mientras Israel continúe bombardeando Gaza y ocupando cada vez más territorio controlado por Hamas. “Mientras Israel no se comprometa a una retirada gradual de Gaza y a cambiar la realidad en la Franja, no hay base para las conversaciones”, declaró una fuente palestina al periódico israelí Haaretz.

Lejos de las aspiraciones

El alto representante para Gaza designado por la Junta de Paz, Nickolay Mladenov, fue ampliamente criticado por hacerse eco de los argumentos israelíes en un informe de mayo entregado al Consejo de Seguridad de la ONU, donde culpó a Hamas del estancamiento del proceso de paz sin mencionar directamente las violaciones israelíes. El órgano de Naciones Unidas dio su visto bueno a la Junta y al plan de Trump para Gaza.

La presión ejercida sobre Israel fue más discreta. El principal negociador de la Administración Trump en Israel, Aryeh Lightstone, quien también ejerce de consejero de la Junta de Paz, escribió en privado al Gobierno de Netanyahu en junio, solicitando flexibilizar las restricciones a la ayuda humanitaria que han impedido el envío a Gaza de artículos esenciales como tuberías de agua y paneles solares.

La carta de Lightstone, publicada inicialmente por la emisora pública israelí Kan y confirmada por una fuente con conocimiento de su contenido, también solicitaba la autorización del Gobierno de Netanyahu para la eventual entrada a Gaza de la ISF y una fuerza policial palestina debidamente verificada. Según la fuente, el Gobierno israelí aún no aprobó ninguna de las peticiones.

Varios hombres permanecen sobre los restos del campamento donde residen desplazados tras un bombardeo en la noche del lunes en Jan Yunis (sur de Gaza) en el que murieron una bebé de un año y a su madre y destruyó al menos un centenar de tiendas de campaña, indicó este martes el servicio de emergencias gazatí de Defensa Civil.

El programa piloto cerca de Rafah dista mucho de las aspiraciones iniciales de la Junta de Paz. En enero, Jared Kushner, yerno de Trump, lanzó ese plan con una presentación de diapositivas sumamente optimista y prometió que se abrirían las puertas a la ayuda y que la infraestructura básica, incluidos los sistemas de agua, alcantarillado y electricidad, los hospitales y las panaderías, se restablecerían en toda la zona en un plazo de 100 días.

Tras cinco meses de estancamiento, el plan piloto, mucho menos ambicioso, se concretó hace unas semanas en reuniones celebradas en Chipre, a las que asistieron Mladenov, Lightstone, asesores del Instituto Tony Blair y miembros del Comité Nacional para la Administración de Gaza. Ese organismo, compuesto por 13 profesionales y tecnócratas palestinos, tiene prohibida la entrada a Gaza por parte de Israel y ha estado trabajando desde El Cairo tras su creación por la Junta de Paz a principios de año.

Preferencia para residentes de Rafah

El campamento piloto contemplado en el plan actual consistiría en alojamientos prefabricados para decenas de miles de desplazados de Gaza y se instalaría en la zona de amortiguación a lo largo de la línea de alto el fuego cerca de Rafah.

Las tropas israelíes se retirarían de la línea y la seguridad en el cruce entre la zona de Gaza controlada por Hamás y el campamento estaría a cargo de la ISF y una fuerza policial palestina entrenada para ello, con la aprobación de la ISF y del comité tecnócrata palestino –aunque, en la práctica, se espera que Israel tenga un papel decisivo en la selección de los miembros–.

La Línea Amarilla trazada en el acuerdo de alto el fuego

de octubre de 2025

Jerusalén

N

Área

ampliada

2 km

NORTE

DE GAZA

Erez Oeste

3,5 km

Erez

BEIT

LAHIA

Ciudad

de Gaza

BEIT

HANUN

3,5 km

2,2 km

1,5 km

BUREIJ

Wadi Gaza

Franja

de Gaza

DEIR AL

BALAH

Paso de

Kissufim

JAN YUNIS

ISRAEL

6,5 km

2,5 km

EGIPTO

RAFAH

Paso

de Rafah

Paso de

Kerem Shalom

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: HAARETZ

La Línea Amarilla trazada en el acuerdo

de alto el fuego de octubre de 2025

Jerusalén

N

Área

ampliada

2 km

Erez

Oeste

Erez

3,5 km

BEIT

LAHIA

BEIT

HANUN

3,5 km

2,2 km

Ciudad

de Gaza

BUREIJ

1,5 km

Wadi Gaza

DEIR AL

BALAH

Franja

de Gaza

Paso de

Kissufim

JAN

YUNIS

6,5 km

ISRAEL

2,5 km

EGIPTO

RAFAH

Paso

de Rafah

Paso de

Kerem Shalom

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: HAARETZ

El entrenamiento de esa fuerza policial en Egipto aún no comenzó y se espera que dure varios meses. Se prevé que la ISF cuente con unos 5.000 efectivos —una cuarta parte de la fuerza inicialmente prevista—, con tropas procedentes de Marruecos, Kosovo y posiblemente Albania y Kazajistán, después de que varios países rechazaran participar en ella. Su entrenamiento también llevará meses y el marco legal para su presencia aún se está negociando con el Gobierno israelí.

“Creo que estamos hablando de finales de 2026. Si lo logramos, si todo está listo, para diciembre, estaría muy satisfecho”, declara un funcionario familiarizado con la planificación.

La catástrofe humanitaria no puede gestionarse mediante medidas fragmentadas o parciales

Varsen Aghabekian Ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Palestina

Se dará preferencia a los antiguos residentes de la zona de Rafah para que se establezcan en el campamento piloto, pero no está claro qué otros criterios se utilizarán para evaluar a los palestinos que deseen trasladarse allí. Todo el plan ha sido denunciado por críticos, pero los funcionarios de la Junta De Paz insisten en que habrá libertad de movimiento dentro y fuera del área piloto.

Se permitiría una gama más amplia de artículos de ayuda humanitaria en el campamento piloto, pero incluso allí, el Gobierno israelí ha insistido en distinguir entre ayuda humanitaria y material de reconstrucción, permitiendo únicamente la primera.

Un dilema para los palestinos

No está claro de dónde provendrían los fondos para el programa piloto. Sólo una pequeña parte de los 17.000 millones de dólares (casi 15.000 millones de euros) prometidos inicialmente para el plan de paz de 20 puntos de Trump se materializó. El Grupo de Donantes para Palestina de la Unión Europea anunció la semana pasada que había recaudado 883 millones de euros para Gaza. El dinero está destinado a la restauración de la infraestructura básica de agua y saneamiento y a la gestión de residuos, y se supone que complementa los proyectos de la Junta de Paz.

El organismo presidido por Trump está negociando para que parte de los 11.000 millones de dólares (unos 9.500 millones de euros) en ingresos fiscales palestinos y activos bancarios congelados, incautados y retenidos por Israel, se destinen a fondos para proyectos. “Estamos trabajando en ello. Está en discusión”, dice una fuente familiarizada con las negociaciones.

La sugerencia provocó la indignación de la Autoridad Palestina (AP), que gobierna de forma limitada en la Cisjordania ocupada y a la que Israel asfixia financieramente. “Estos no son fondos israelíes que se puedan retener o negociar”, dice la ministra de Asuntos Exteriores de la AP, Varsen Aghabekian. “Estos fondos deben liberarse de inmediato y sin condiciones”.

Aghabekian afirma que el cambio de enfoque, de una estrategia integral para Gaza a un pequeño proyecto piloto, representa un dilema para los palestinos. “La catástrofe humanitaria no puede gestionarse mediante medidas fragmentadas o parciales. Al mismo tiempo, todo esfuerzo que realmente salve vidas palestinas merece una cuidadosa consideración”, declara Aghabekian. “Nuestra preocupación, sin embargo, es que los acuerdos temporales nunca deben sustituir una solución integral ni servir para normalizar una realidad inaceptable”, agrega.

Según un funcionario conocedor de las conversaciones en Chipre, el comité tecnócrata estaba dividido sobre si respaldar el plan piloto de Rafah, por temor a provocar la división de los poco más de dos millones de palestinos de Gaza y relegar a la gran mayoría a un segundo plano en la prestación de ayuda humanitaria.

Shehada afirma que sólo algunos miembros selectos de ese organismo (integrado por palestinos de Gaza y de Cisjordania) fueron invitados a Chipre por la Junta de Paz, después de que la propuesta piloto fuera rechazada repetidamente por el comité en pleno, con el argumento de que la oferta de mejor comida y alojamiento en el campamento piloto podría provocar una estampida. Se repetiría, así, una serie de incidentes ocurridos durante la guerra, cuando las fuerzas israelíes dispararon contra los palestinos que acudían a los centros de distribución de comida de la opaca fundación estadounidense-israelí que operó en Gaza durante unos meses de 2025.

Etiquetas
stats