Con el aval de los Fernández, Massa viaja a EE.UU en busca de fondos para una Argentina sin reservas

Sergio Massa conoce bien Estados Unidos, pero este martes deberá poner en ejercicio todos sus contactos porque comenzará allí su primera gira como ministro de Economía. Busca fondos para un país sin reservas. En lo inmediato, no nuevos préstamos. Pretende acelerar desembolsos ya aprobados de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo (BID) y quedará postergado para 2023 un nuevo crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI), sujeto a la revisión en diciembre próximo del actual acuerdo. Pero además Massa intentará atraer inversiones reales en hidrocarburos y litio, dos de los recursos que el mundo necesita y que la Argentina ofrece. También anhela conseguir otras para la industria, el agro, el turismo y la economía del conocimiento. No será fácil seducir a inversores en medio de la incertidumbre política tras el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. Massa conversó este viernes con Alberto Fernández y la vicepresidenta sobre la conveniencia de mantener la gira. Ambos le respondieron que sí.

Antes que el ministro, viajarán este domingo a Washington, a la sede del FMI, su viceministro Gabriel Rubinstein, su jefe de asesores, Leonardo Madcur, el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, su par de Finanzas, Eduardo Setti, el nuevo director del Banco Central impulsado por el abogado tigrense, Lisandro Cleri, y el director del Instituto de Estadística (Indec), Marco Lavagna, que actúa en Economía mucho más allá de su cargo formal. Este pelotón de técnicos ya viene negociando por videoconferencia con el equipo del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, que encabeza el brasileñoisraelí Ilan Goldfajn.

Viajarán este domingo el viceministro Gabriel Rubinstein, su jefe de asesores, Leonardo Madcur, el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, su par de Finanzas, Eduardo Setti, el nuevo director del BCRA Lisandro Cleri, y el director del Indec, Marco Lavagna

Avanzan en la revisión de las tres metas del pacto (fiscal, monetaria y de reservas) en el segundo trimestre, con la mira en que continúen los desembolsos del organismo para repagar el préstamo récord de US$ 45.000 millones que tomó el gobierno de Mauricio Macri en 2018. Descartada por Massa la asistencia monetaria al Tesoro, queda por verse cómo se sigue instrumentando el ajuste para llegar a un déficit fiscal primario (antes del pago de deuda) del 2,5% del PBI en 2022 y de qué modo se recuperan las alicaídas reservas del Banco Central, dos objetivos difíciles de cumplir. Rigo adelantará el proyecto de presupuesto 2023, que prevé un rojo aún menor, del 1,9% del PBI, y Setti explicará la manera en que colocará deuda en el mercado interno para financiar, sin el Central, el desequilibrio de las cuentas públicas en el presente año. Para 2023 quedará la opción de conseguir un nuevo crédito por US$ 1.300 millones del Fondo de Resiliencia y Sustentabilidad, que creó el FMI para ayudar a países pobres y de ingresos medios en la pospandemia y en la lucha contra el cambio climático.

Después llegará Massa a Washington, pero no irá directo al Fondo. En una agenda organizada por su asesor internacional, Gustavo Martínez Pandiani, y el embajador Jorge Argüello, tendrá reuniones con el gobierno de Estados Unidos, principal accionista en el FMI. Se reunirá con el coordinador de Asuntos Energéticos Internacionales del Departamento de Estado, Amos Hochstein, en su intención de atraer inversiones que creen empleo e ingresos fiscales. También se verá con el asesor de Joe Biden para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional, Juan González, con quien ha venido estrechando una intensa relación en estos dos años de gestión demócrata. Se encontrará con autoridades del Tesoro, el departamento que pesa en el FMI pero con el que avanzará en el acuerdo de intercambio de información tributaria para perseguir a los argentinos con fondos no declarados en Estados Unidos.

En la capital norteamericana, Massa se reunirá con el presidente del BID, el trumpista Mauricio Claver-Carone, que viene retrasando préstamos aprobados por US$ 700 millones pero con quien mantiene buenos vínculos desde hace tiempo. Visitará además al director gerente del Banco Mundial, Axel van Trotsenburg. Junto con su par de Turismo, Matías Lammens, lanzarán un programa para alentar la llegada de viajeros estadounidenses. En un evento coordinado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la embajada argentina, dialogará con unas 20 empresas norteamericanas ya presentes en el país. Tiene previsto verse con ejecutivos de la minera británica Rio Tinto, la empresa estadounidense extractora de litio Livent, la tecnológica local Amazon y la alemana Volkswagen, entre otras. Por último, se hará espacio para seguir cultivando sus relaciones con la colectividad judía: se reunirá con el presidente del Congreso Judío Mundial, Jack Rosen, y con la directora del Comité Judío Americano, Dina Siegel Vann.

Avanzan en la revisión de las tres metas del pacto (fiscal, monetaria y de reservas) en el segundo trimestre, con la mira en que continúen los desembolsos del organismo para repagar el préstamo récord de US$ 45.000 millones

Este viernes el ministro volará a Houston, la capital norteamericana del petróleo, junto con la secretaria de Energía, Flavia Royón, y los presidentes de YPF, Pablo González, y de Energía Argentina SA, Agustín Gerez, responsable del gasoducto Néstor Kirchner, para mantener reuniones con ejecutivos de las norteamericanas Chevron y ExxonMobil, la angloholandesa Shell y la francesa Total, cuatro firmas presentes en Vaca Muerta. Buscan convencerlos de invertir más allí, en el segundo tramo del gasoducto -el primero va de Neuquén a la provincia de Buenos Aires y después debe ir a la de Santa Fe- y en plantas de gas natural licuado (GNL), de modo de embarcarlo hacia una Europa sin suministro ruso. A fines de septiembre también Alberto Fernández viajará a esta misma ciudad para seducir inversiones en un tour aparte del de Massa.

Por último, el jefe del Palacio de Hacienda volverá a Washington para verse el lunes 12 de septiembre con la directora gerenta del FMI, Kristalina Georgieva. La economista búlgara estaba un poco molesta con haber tenido que recibir en julio pasado a la anterior y fugaz ministra, Silvina Batakis, y que a los pocos días Fernández la hubiese removido del cargo. El tigrense ya la llamó para calmar las aguas. De todos modos, Georgieva tampoco puede ofenderse mucho con el país que es el principal deudor de la entidad que ella dirige. La Argentina necesita del FMI, pero también el organismo precisa que le devuelvan el dinero prestado.

AR