Más de 1200 víctimas de abuso sexual de la Iglesia de Francia reclamaron una compensación

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Unas 1.200 víctimas de abusos sexuales por parte de la Iglesia católica de Francia presentaron el pedido para recibir una compensación económica por los ataques sufridos. Pero hasta ahora sólo 190 víctimas recibieron compensaciones por 37.000 euros mientras que apenas 40 consiguieron el máximo posible de 60.000 euros.

Estas víctimas representan una ínfima parte las 330.000 denuncias recibidas por una comisión independiente en el año 2021. A lo largo de 2.500 páginas, la denominada Comisión Ciase determinó los abusos cometidos entre la Iglesia de Francias entre 1950 y 2020. De ese total, 216.000 fueron menores.

A partir de este informe, la Conferencia Episcopal de ese país resolvió crear una nueva comisión, la INIRR (Instancia Nacional Independiente de Reconocimiento y Reparación), para escuchar y recibir denuncias de las víctimas. Sin embargo, hasta el 1 de marzo sólo se habían recibido 1.186 denuncias, de las cuales sólo 404 fueron atendidas por sus servicios.

El número se achica aún más al momento de diferencias entre los casos que siguen en estudio y quienes efectivamente recibieron una compensación: 230.

Del total de casos recibido por la INIRR, el 58 % de los ataques se prolongaron durante más de un año, en tanto en el 21% las víctimas fueron sometidas por más de cinco años. En la mayoría de los casos se trató de violaciones, sobre todo a niños de entre 11 y 15 años (54 % del total) o entre 6 y 10 años (40 %).

“Sabemos que los abusos sufridos durante la infancia son extremadamente importantes y sus efectos se prolongan durante años”, reconoció la presidenta de la institución, Marie Derain de Vaucresson, quien admitió que durante años hubo una voluntad en la Iglesia de ocultar estos hechos. 

Las víctimas, cuya edad media actual es de 61 años, son mayoritariamente hombres (68 %), pero la directora de la INIRR reconoce que el número de mujeres es mayor del esperado y actualmente representan el 32 %.

Las víctimas, que contactan por teléfono o por correo electrónico al organismo, reciben un acompañamiento próximo e individualizado por parte de la figura del referente, quien les ayuda a través de entrevistas a clarificar sus recuerdos y calificar la violencia sufrida.

Sin embargo, el dinero no siempre es suficiente y en el caso de Stephan, que prefiere no usar su nombre verdadero, la reparación estuvo en el reconocimiento y el consuelo de su sufrimiento. Atacado a los 13 años durante una confesión, cargó durante años con la culpa del episodio, que le hizo desarrollar una obesidad mórbida por la que tuvo que someterse a una cirugía cardíaca.

“Pensamos que el niño que es violado lo olvida, pero no. El niño que es violado no olvida nunca y sufre traumas de por vida”, resalta esta víctima, que, tras su proceso con la INIRR, dice sentirse liberado y reconocido. 

“La reparación pasa por una reparación financiera, pero no puede sustituir a la justicia civil”, señaló François, nombre ficticio de otra de las víctimas. El hombre agregó que contar su experiencia ante INIRR fue “una revelación” que le permitió poder expresarse y dar testimonio de lo que había sufrido, e insiste en esa necesidad de reconocimiento, en especial por parte de la Iglesia.

“Lo más importante es que exista esta instancia, creada para ser un foro de escucha, con gente competente que puede comprender lo que hemos vivido y reconocer lo que hemos vivido”, concluyó.

Con información de EFE.