El líder opositor ruso
Cinco países europeos confirman que Navalni murió por la toxina letal de una rana venenosa de Sudamérica
El líder opositor ruso Alexéi Navalni murió envenenado con una toxina letal, presente en ranas venenosas de América del Sur, informaron en un comunicado conjunto el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos.
Estos países subrayaron que sus respectivos gobiernos llegaron a esta conclusión a partir de muestras tomadas de Navalni, que han confirmado de forma concluyente la presencia de epibatidina. Esta toxina, letal para los seres humanos, se encuentra en las ranas punta de flecha, presentes en amplias zonas de Sudamérica y Centroamérica, pero que como subrayan los ministros de exteriores de estos cinco países de la UE no se encuentra de forma natural en Rusia.
En su comunicado conjunto, afirman que solamente Rusia “tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de administrar este veneno” y han anunciado que acudirán a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas por esta violación de la Convención sobre las Armas Químicas.
La secretaria de Exteriores británica, Yvette Cooper, ha asegurado que Rusia “veía a Navalni como una amenaza” y que, al usar este tipo de veneno, el Estado ruso “demostró las armas despreciables que tiene a su disposición y el miedo sobrecogedor que tiene a la oposición política”.
Cooper, que ha comparecido en los márgenes de la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebra este fin de semana en la ciudad alemana, junto a la viuda del opositor ruso fallecido en una prisión ártica en febrero de 2024, Yulia Naválnaya, ha dicho también que desde la muerte de Navalni, el Reino Unido ha investigado “con férrea determinación” la verdad sobre su muerte.
“Solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de usar esta toxina letal contra Alexéi Navalni durante su encarcelamiento en Rusia. Hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz”, agregó Cooper.
También la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha hecho eco de esta noticia y ha calificado el envenenamiento como un “acto cobarde de un líder atemorizado”.
En el mes de septiembre, Yulia Naválnaya ya afirmaba que los análisis clínicos realizados por laboratorios extranjeros confirmaban que el líder opositor ruso murió envenenado en una prisión ártica en febrero de 2024.
“Mi marido, Alexéi Navalni, fue envenenado. Esto no son palabras vacías y tengo todos los motivos para decirlo”, ha asegurado en un vídeo de casi cinco minutos colgado en X Naválnaya, que acusa al Kremlin de ordenar su asesinato.
La familia, la oposición, médicos independientes y las cancillerías occidentales nunca se creyeron la versión oficial de que Navalni murió súbitamente por causas naturales, debido a una arritmia, en el centro penitenciario IK-3 de la localidad ártica de Jarp (distrito autónomo Yamalo-Nénets).
El presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró en su momento que había aprobado su canje poco antes de su muerte, que calificó de “triste suceso”, pero los aliados del opositor acusan precisamente al jefe del Kremlin de facilitar su deceso al bloquear dicho intercambio.