Caputo recibe a la UIA tras los chispazos con Rocca y en medio de una fuerte caída de la industria
El ministro de Economía, Luis Caputo, se sentará en el Palacio de Hacienda este viernes desde las 11 con el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, en un encuentro clave para analizar la situación crítica que atraviesa la actividad fabril del país. La reunión llega tras tensiones recientes entre el Gobierno y el Grupo Techint y en medio de un escenario de caída sostenida de la producción y del uso de la capacidad instalada.
La central fabril llegará a la cita con propuestas concretas para reactivar la actividad económica, con especial énfasis en estimular el crédito al consumo, aliviar la carga fiscal y generar incentivos para sectores golpeados por la apertura comercial. Según trascendió, entre las medidas que la UIA le llevará a Caputo figuran mecanismos de financiamiento similares al programa Ahora 12 para incentivar la demanda interna y estímulos para la construcción y otras ramas con efecto multiplicador en la economía.
El trasfondo de esta convocatoria es una industria operando muy por debajo de su potencial. Según datos del Centro de Estudios de la UIA, la producción industrial cayó 3,9% interanual en diciembre de 2025 y el uso de la capacidad instalada se mantiene en niveles comparables a los de la pandemia, con efectos directos sobre empleo y decisiones de inversión. El sector textil, calzado y metalmecánica no automotriz son algunos de los rubros más golpeados.
En este contexto de fragilidad sectorial se produjo en las últimas semanas un choque de alta visibilidad entre el Gobierno y Paolo Rocca, al calor de la adjudicación de la provisión de más de 137.000 toneladas de caños de acero para un gasoducto estratégico que unirá Vaca Muerta con la costa de Río Negro. El contrato fue ganado por la empresa india Welspun, que presentó una oferta más baja, pese a que la compañía de Rocca —a través de Tenaris, la siderúrgica del grupo— había intentado reducir su precio hasta un 24% por debajo de su oferta original para igualar a su competidor.
El empresario italiano-argentino sostuvo en una carta pública que la adjudicación pone en riesgo el empleo argentino y advirtió sobre prácticas de dumping —ofertas por debajo de costo para capturar mercados—, reclamando reglas claras de competencia y defendiendo que los precios de Tenaris estaban alineados con mercados desarrollados como Estados Unidos y Europa. Desde el Gobierno, en cambio, destacaron que el diferencial de precios —aproximadamente un 40% más barato según diversas fuentes oficiales— justifica la decisión de adjudicar a la firma extranjera, argumentando que insumos más baratos reducen costos de proyectos de infraestructura clave.
El episodio escaló hasta una intervención pública del presidente Javier Milei, quien criticó con dureza a Rocca en redes sociales por la disputa y cuestionó la práctica empresarial que, según él, resiste la apertura comercial al proteger costos más altos. El mandatario lo llamó “Don Chatarrin de los tubitos caros”. Ese cruce encapsula las tensiones más profundas entre la política industrial de apertura defendida por el oficialismo y el reclamo de sectores fabriles por políticas que nivelen las condiciones para competir con importaciones, en un momento en que el derrumbe productivo y la caída del empleo industrial son variables difíciles de soslayar.
MC
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