Reforma laboral: Bullrich capitaliza la media sanción y el Gobierno acelera para aprobar la ley antes del 1° de marzo
La escena que abrió la mañana posterior a la media sanción de la reforma laboral tuvo estética de videoclip. “No trabajamos con excusas. Trabajamos con resultados”, escribió Patricia Bullrich en X, exultante. El comentario lo acompañó con una pieza audiovisual, en la que se la puede ver caminando por los pasillos del Senado y celebrando con gestos de victoria mientras de fondo suena “Vogue”, el clásico de Madonna. El registro ubica a la jefa del bloque libertario como protagonista central de la batalla parlamentaria, con un relato propio tras la aprobación del proyecto en la madrugada del jueves. Y en el Gobierno reconocen que, puertas adentro, lo fue.
El triunfo legislativo le dio a Bullrich algo más que una ley: le dio centralidad política. La exministra ordenó el bloque y sostuvo el poroteo durante la negociación final. La escena no pasó inadvertida en el corazón del poder. ¿Es cierto que Karina Milei está incómoda con la creciente estelaridad de la senadora? Algunos aserguran que la secretaria general no la imagina ni como jefa de Gobierno ni como eventual candidata a vicepresidenta de su hermano en 2027. Y que observa con recelo cualquier movimiento que sugiera autonomía política dentro de un esquema que sigue siendo vertical. El video con Madonna, en ese sentido, fue leído como algo más que un festejo. Se trató de un posicionamiento.
Este jueves, mientras tanto, el clima en los pasillos de la Casa Rosada era de una calma triunfal. La media sanción fue leída como la confirmación de que la estrategia política y legislativa del oficialismo había funcionado. Sin euforia pública, pero con sensación de objetivo cumplido, en Balcarce 50 daban por superada una de las instancias más inciertas y comenzaban a concentrarse en el próximo paso.
Tras la votación, el Gobierno se fijó un objetivo inmediato: convertir el proyecto en ley antes del cierre del período de sesiones extraordinarias, previsto para el 28 de febrero. La estrategia oficial prevé convocar a comisión la semana próxima, dictaminar ese mismo día y acelerar el llamado a sesión. La meta es llegar a la apertura del año legislativo, el próximo 1° de marzo, con la reforma laboral sancionada. Esa hoja de ruta es impulsada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que pidió acelerar los tiempos para que la ley sea parte del discurso con el que Javier Milei abrirá el año parlamentario.
El calendario inmediato depende ahora de la vicepresidenta Victoria Villarruel. En Balcarce 50, todas las miradas estaban puestas en cuándo giraría el proyecto a la Cámara de Diputados. Cerca de la titular del Senado estimaban que el envío podría concretarse una vez terminado el repaso técnico del texto, después de una sesión que concluyó de madrugada. Pese a la relación rota entre Villarruel y el Presidente, en el oficialismo esperaban que no hubiera dilaciones y que el trámite avanzara con normalidad. Si el cronograma se mantiene, el proyecto podría tratarse entre el 26 y el 28 de febrero, incluso con la opción de una sesión especial si hiciera falta.
Lo sucedido en la madrugada del jueves fue el primer paso hacia ese objetivo. El oficialismo logró la media sanción de su “modernización” laboral tras destrabar la tensión con las provincias y con el respaldo de los bloques dialoguistas, mientras el peronismo quedó en soledad en el rechazo. La votación general se concretó cerca de la 1.30, después de más de trece horas de debate. Desde uno de los palcos, Karina Milei siguió cada intervención junto a Adorni y el ministro del Interior, Diego Santilli, en una señal de la importancia política que la Casa Rosada le asignó a la sesión.
En paralelo, la rosca que permitió cerrar la votación dejó otro dato político: el rol prescindente de Santiago Caputo. Fue el único integrante de la mesa política que no se trasladó al Congreso y siguió la sesión a distancia desde su despacho, en el Salón Martín Fierro de la Casa Rosada, junto a su equipo más cercano. Aunque mantuvo un perfil bajo, algunas voces del oficialismo le atribuyen haber colaborado en el ida y vuelta con algunos gobernadores y en la interlocución indirecta con sectores sindicales, en coordinación con Santilli, que terminó asegurando el número de 42 votos afirmativos.
Pero es Bullrich quien emerge en ese tablero como la figura que convirtió el triunfo legislativo en capital político propio. Desde su afiliación a La Libertad Avanza en mayo del año pasado, dejó de ser una aliada táctica para transformarse en una pieza orgánica del poder libertario. Primero consolidó liderazgo desde Seguridad, luego participó del armado político junto a Karina Milei, y finalmente se proyectó como conductora parlamentaria. La reforma laboral terminó de sellar esa evolución: demostró que puede ordenar, negociar y ganar.
Ese crecimiento, sin embargo, altera equilibrios. En La Libertad Avanza el poder no se mide solo por cargos, sino por cercanía al núcleo presidencial, y ese territorio lo administra Karina. La victoria legislativa fortaleció a Bullrich, pero también abrió una nueva tensión silenciosa dentro del oficialismo. Mientras el Gobierno acelera para convertir la reforma en ley, en el centro del poder se libra esa otra disputa, menos visible. Habrá que esperar al 2027 para conocer su desenlace.
PL/CRM
0