Al menos tres heridos
Disparos, golpes y corridas en un traslado de migrantes en la ciudada española de Ceuta
Llevaban preparados desde hace días. No sabían los detalles, pero los miles de migrantes que malvivían desde hace más de un mes en los asentamientos de las playas de Trampolín y Benitez esperaban el traslado al campamento levantado por el gobierno español en el puerto de Ceuta. Divisaban en el horizonte las grandes carpas instaladas en el muelle y preguntaban a todo el que veían que cuándo podrían dormir bajo una de ellas. Este viernes, tras la luz verde de la Audiencia Nacional, ha empezado el ansiado traslado.
Una vez que la Policía ha comenzado dividir por grupos a los migrantes para ir acercándolos al campamento, han aumentado los nervios entre algunas de las personas migrantes, temerosas de quedarse sin plaza. El nuevo campo tiene capacidad para 1.700 personas, mientras que se calcula que los asentamientos de Benítez y Trampolín puede superar los 3.000. En un momento del traslado, la Policía Nacional ha empezado a cargar contra el gran grupo de personas, a quienes ha golpeado con las defensas y han disparado varias salvas lo que ha aumentado la tensión entre los migrantes.
Al menos tres migrantes han resultado heridos, según ha comprobado en el terreno elDiario.es. Uno de ellos, con la cara ensangrentada, ha logrado acceder hasta la segunda zona donde la Policía está acumulando a los desalojados. Otro caminaba hacia allí a duras penas, con sus manos en la tripa, doblado por el aparente dolor. Acompañado por dos miembros de la ONG que gestionar el campamento, Samu, ha tenido que sentarse en el suelo ante la dificultad para caminar.
Acompañados por un despliegue policial no tan numeroso como el esperado, centenares de migrantes se han empezado agrupar en el momento en el que varios furgones y vehículos policiales han comenzado a aparecer en los alrededores de la playa de Benítez. Decenas de personas que habitualmente dormían en la playa colindante, en el simbólico asentamiento de Trampolín, dormían en este punto ante la sospecha de que el primer desalojo se produjese desde aquí. Y así ha sido.
Su destino es el campamento temporal más grande de los habilitados por el gobierno en Ceuta, con un total de 1.700 plazas. Después de no haber recibido la luz verde del gobierno local de Juan Vivas, el Ministerio de Transportes español tomó el control del puerto y ordenó la instalación de dos campos. El miércoles, la Audiencia Nacional aceptó temporalmente las medidas cautelares solicitadas por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), pero finalmente fueron levantadas este jueves.
Mientras las obras continúan en este campamento temporal y los operarios siguen trabajando en su acondicionamiento, los primeros migrantes ya han empezado a sentarse en una de las primeras grandes carpas del puerto. Colocados en fila, decenas de jóvenes han entrado en el recinto vallado, donde les esperaba el personal de Samu para colocar sus pulseras identificativas y cachearles antes de su acceso definitivo. “Hala Madrid”, decía uno de ellos, una manera de expresar su alegría y agradecimiento por ser acogido en un espacio digno más de un mes y medio después de la crisis migratoria.
“¿Vamos al campo?”, decía Zacarías. Caminaba con la masa por si acaso, pero aún sin saber si hoy el día. Confirmado la razón del despliegue policial, el joven marroquí empezó a abrazar a sus amigos. Llevaba cuatro semanas durmiendo a la intemperie. “Hay problemas, hace mucho frío, nos gustaría estar seguros en el campamento”, decía el hombre, procedente de Nador.
Otros traslados anteriores, como el de Loma Colmenar, pilló a muchos por sorpresa. Después de que el despliegue policial les despertase de madrugada, preguntaban asustados si serían expulsados a Marruecos. Este no ha sido así. Con el ejemplo de desalojos anteriores, decenas de migrantes hacían guardia en los alrededores de la playa de Benítez. Los vehículos policiales les pusieron en alerta, pero los migrantes trataban de confirmar si su presencia se debía a su reubicación al campamento temporal o a cualquier otra razon.
Los vehiculos de los GRS de la Guardia Civil fueron los primeros en llegar, lo que movilizó a otros cientos de personas que dormían en las cabañas levantadas en la playa de Benitez. Los antidisturbios de la Policía Nacional, sin embargo, no habían aparecido cuando no se pudo esperar más. Ante el nerviosismo y la mayor concentración de personas a la espera de caminar hacia el campo, el operativo arrancó con muchos menos efectivos que los exigidos en un dispositivo como este, menos que en el traslado de los 800 migrantes asentados en Loma Colmenar. Así, cientos de jóvenes marroquíes se han agrupado y los guardias civiles movilizados solo podían dirigir a la masa de personas, mucho más desorganizada que en anteriores ocasiones. En un momento dado, cientos de personas comenzaron a correr, a sabiendas que no hay plazas suficientes para todos, con el objetivo de colocarse entre los primeros en llegar al campamento.
La decena de furgones de antidisturbios de la Policía Nacional llegó cuando cientos de migrantes ya estaban en la entrada del puerto. Entonces, los agentes comenzaron a controlar al enorme grupo de personas, a los que comenzaron a pedir que se sentasen.