El papa Francisco cuestionó los discursos que fomentan el “miedo al otro”

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El papa Francisco criticó hoy los discursos que fomentan “el miedo al otro” en la opinión pública, al visitar en la isla griega de Lesbos un campo de refugiados, desde el que reclamó que se enfrenten las “causas remotas” de las migraciones, como la pobreza y las guerras. “En varias sociedades los conceptos de seguridad y solidaridad, local y universal, tradición y apertura se están oponiendo de modo ideológico”, dijo.

En ese marco, el pontífice sostuvo que “más que sostener unas ideas, puede ayudar partir de la realidad, detenerse, ampliar la mirada, sumergirse en los problemas de la mayoría de la humanidad, de tantas poblaciones víctimas de emergencias humanitarias que no han provocado, sino sólo padecido, a menudo después de largas historias de explotación todavía en curso”.

“Es fácil arrastrar a la opinión pública fomentando el miedo al otro; ¿por qué, en cambio, con el mismo tono, no se habla de la explotación de los pobres, o de las guerras olvidadas y a menudo generosamente financiadas, o de los acuerdos económicos que se hacen a costa de la gente, o de las maniobras ocultas para traficar armas y hacer que prolifere su comercio?”, continuó Francisco.

Por eso, el Papa dijo que “hay que enfrentar las causas remotas, no a las pobres personas que pagan las consecuencias de ello, siendo además usadas como propaganda política. Para remover las causas profundas no se puede sólo resolver las emergencias. Se necesitan acciones concertadas”.

Francisco se presentó este domingo ante un grupo de 200 de los cerca de 2.500 refugiados que sobreviven en el campo de Mavrovouni, conocido como Moria 2. En abril de 2016, Francisco ya había estado en el campo de Moria, luego destruido por un incendio a mediados de 2020, para un viaje de pocas horas con el que, como ahora, buscó llevar la atención europea y mundial hacia la situación de las personas que habitan el centro de refugiados.

En medio de las tensiones crecientes entre los países europeos por la acogida y gestión de los flujos migratorios desde Medio Oriente y el Norte de África, el Papa reclamó “políticas más amplias” en esa perspectiva, ya que “no sirven acciones unilaterales”.

En su discurso en el campo, al que llegó tras un vuelo de una hora desde Atenas, el Papa calificó como “terriblemente opaco” lo que sucede a nivel mundial con las migraciones. “Y, sin embargo, están en juego personas, vidas humanas. Está en juego el futuro de todos, que sólo será sereno si está integrado. El futuro sólo será próspero si se reconcilia con los más débiles”, lanzó en ese marco.

Para Francisco, “los temores y las inseguridades, las dificultades y los peligros son comprensibles”. “El cansancio y la frustración, agudizados por la crisis económica y pandémica, se perciben, pero no es levantando barreras como se resuelven los problemas y se mejora la convivencia, sino uniendo fuerzas para hacerse cargo de los demás según las posibilidades reales de cada uno y en el respeto de la legalidad, poniendo siempre en primer lugar el valor irrenunciable de la vida de todo hombre”, reclamó.

Durante su discurso, el Papa recordó además a los niños ahogados en playas mediterráneas luego de los recurrentes naufragios en la zona y pidió no olvidar “las crudas imágenes de sus pequeños cuerpos sin vida en las playas”.

“El Mediterráneo, que durante milenios ha unido pueblos diversos y tierras distantes, se está convirtiendo en un frío cementerio sin lápidas”, denunció. “Esta gran cuenca de agua, cuna de tantas civilizaciones, ahora parece un espejo de muerte. ¡No dejemos que el mare nostrum se convierta en un desolador mare mortuum, ni que este lugar de encuentro se vuelva un escenario de conflictos!”, convocó.

“No permitamos que este ”mar de los recuerdos“ se transforme en el ”mar del olvido“. Les suplico: ¡detengamos este naufragio de civilización!”, finalizó.

El sábado, el Papa recorrió a pie una de las calles centrales del campo, durante la que estrechó las manos, saludó y bendijo a centenares de personas que se agolparon para verlo en una parte improvisada de la visita. La visita de este domingo a Lesbos, parte de una gira mediterránea de cinco días que inició el jueves en Chipre, se da en un marco en el que, según el Papa, “poco ha cambiado sobre la cuestión migratoria” desde su viaje a la isla de 2016.

Grecia, junto a otros países del Mediterráneo que se encuentran en la primera línea de recepción de los flujos migratorios como Chipre e Italia, reclama una mayor solidaridad del resto de Europa, especialmente de las naciones del Norte del continente, para relocalizar a las personas que arriban por mar.

CB con información de Télam