Convención en Dallas

Trump promete US$5.000 a cada adulto estadounidense si los republicanos ganan las elecciones de noviembre

Andrés Gil

Enviado especial a Dallas —

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“Fronteras seguras, que dios bendiga a Donald Trump y que EE.UU. no caiga en manos de los comunistas: el sentido común mainstream frente al extremismo socialista”. La jaculatoria MAGA se repitió cientos de veces en la convención republicana que se está celebrando en el American Airlines Center de Dallas, a 55 días de las elecciones legislativas de noviembre; a 24 horas del primer aniversario del asesinato del comentarista ultra Charlie Kirk y a 48 horas del 25 aniversario de los atentados del 11S.

Un senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, apoyando a otro republicano y alabando a Donald Trump y cargando contra el socialismo en un vídeo proyectado en la convención, en la línea de su historial de votaciones en el último año y medio. Conversos cuyo discurso es una sucesión de frases cortas inconexas. Congresistas apellidados De la Cruz que celebran la represión de la migración, como si su nombre y su sangre no vinieran del otro lado de la frontera. Pastores que glorifican la Administración de un presidente que, como denuncia el papa León XIV, no tiene ninguna compasión por las personas necesitadas en su país ni por los que mueren asesinados por sus bombas en otros países. Eso sí, el público aplaude a rabiar al congresista de Wisconsin Derrick Van Orden cuando presume de ser “cristiano” y tener “14 nietos”, y también las promesas de Trump, que anunció un cheque de 5.000 dólares para los adultos con ciudadanía si los republicanos ganan las legislativas “y si los gastan en EE.UU., no en Canadá”.

Y ellos, todos juntos, idolatrando cada dos frases a Donald Trump hasta una vergüenza ajena extenuante, son los que gobiernan Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, desde enero de 2025, con una agenda ultra repleta de bulos y manipulaciones.

“Soy el que lo consiguió”, dijo Trump en su primera intervención, de casi dos horas –este jueves vuelve a hablar–, presumiendo de gestión económica, a pesar de que el petróleo vuelve a estar en los 100 dólares el barril a causa de su guerra en Irán: “Cuando estoy en la boleta, a los republicanos les va bien. Gané la presidencia tres veces [insistiendo en un supuesto fraude electoral nunca probado]”.

El presidente de EE.UU. reconoció que las elecciones de mitad de mandato suele perderlas el partido en la Casa Blanca: “Tenemos que cambiar eso, por favor, hagan ver que me presento, es una de las elecciones más importantes de nuestra vida, no podemos permitir que destruyan nuestro país”.

“Si perdemos, van a perder tu seguridad, la riqueza, las fronteras, el país se irá al infierno, se volverán a reír de nosotros”, dijo Trump: “Hay 34 circunscripciones disputadas, estamos en campaña para hacerlo bien. Y voy a ir a esos estados para ganarlos. Tiene que ver con el sentido común, más que sobre cualquier otra cosa”.

Según Trump, “no hay delincuencia, están las fronteras más cerradas que nunca y hemos bajado los impuestos como nunca. Vamos a derrotar al comunismo y votar por la libertad en EE.UU.”. El presidente de EE.UU. quiso sacar pecho de su gestión, repitiendo datos no contrastados de inversiones extranjeras en el país, y insistió con su cruzada por cambiar los nombres: “Nuevo México debería ser Nuevo América, y los demócratas ponen esposas a la policía y nosotros a los delincuentes”.

“Los socialistas democráticos no son socialistas, están locos”, insultó Trump: “Hemos derrotado el comunismo en el pasado y volveremos a hacerlo. Quieren abolir la policía, las prisiones, el Supremo, los senadores, el ICE; la patrulla fronteriza y amnistiar a todos los migrantes en situación irregular. EE.UU. no pertenece a quien lo odia, sino a quien lo quiere. ¿Qué pasaría con 20-22 congresistas comunistas? No vamos a permitir que haya comunismo en EE.UU.”.

“Mañana hace un año en el que el extremismo de izquierda mató a Charlie Kirk”, dijo Trump, cuando no hay pruebas de ese vínculo en el acusado, Tyler Robinson. En ese momento, las cámaras enfocaron a la viuda, Erica Kirk, y el público comenzó a gritado: “Charlie, Charlie, Charlie”.

“Intentaron matarme, meterme en la cárcel, y cumplí todo lo que prometí”, señaló Trump: “Lo que pido para estas elecciones es ir juntos y derrotar al comunismo”.

Y en la ristra de bulos, atribuyó, como muchos oradores previos, a Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, decir que EE.UU. merecía el 11S. Pero lo cierto es que El-Sayed, en un tuit borrado despuiés, escribió el 11 de septiembre de 2021: “Hoy lamento las 3000 vidas perdidas, los 6000 heridos y la devastación de infraestructuras en Nueva York, causados por ignorancia en nombre de mi fe. Mañana lamentaré el millón de vidas perdidas, los millones de heridos y la devastación de infraestructuras en tres países, causados por ignorancia en nombre de mi país”.

La convención republicana montada en Dallas por el presidente de EE.UU. para agrupar a sus filas de cara a las decisivas elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre es una cascada de lugares comunes de la agenda ultra de Trump: “luchar por el presidente Donald Trump”; “luchar por el país”; “asegurar la frontera contra los migrantes que impiden que los americanos tengan casas baratas”, “evitar el comunismo, el socialismo y la izquierda radical”.

Y Trump recurrió a todos sus clásicos, como llamar “estafa” a las energías renovables, y criticar el concepto de la affordability –costo de vida–: “Los precios están bajando rápidamente, controlamos el estrecho de Ormuz, que debería llamarse el estrecho de Trump”.

Por primera vez en casi 50 años, uno de los principales partidos políticos celebra una convención de dos días antes de las elecciones de mitad de mandato. Y está mostrando una colección variopinta de ponentes –miembros del gobierno, militantes de base, dirigentes orgánicos e institucionales–, con discursos de escasos minutos, ante representantes del partido, entregados al MAGA aunque haya devorado a los principios tradicionales del Partido Republicano, se repitieron una y otra vez rebosando demagogia y odio al rival, alimentado por una organización que coloca en las pantallas gigantes algunos de los líderes demócratas que obsesionan a Trump: Joe Biden, Kamala Harris, Bernie Sanders, Nancy Pelosi, Tim Walz y Catherine Warren.

Así, Carlos de la Cruz, que aspira a un asiento en el Congreso, dice que no es político, y su hermana Mónica, congresista, celebra el cierre de fronteras, sin reparar de dónde viene su familia y alerta de la “pesadilla socialista que quiere acabar con el sueño americano”, sin saberse qué significa cada cosa.

En efecto, la frontera les obsesiona, EE.UU. es un país de migrantes y colonos –que ejecutaron un genocidio contra los nativos americanos–, que en los últimos años tiene una competición abierta entre los republicanos por quién es más xenófobo, aunque sus antepasados sean migrantes.

Wanda Liptow, quien se mudó de Wisconsin a la frontera con México, explicaba en su intervención que su activismo para apoyar a las fuerzas fronterizas que mantienen cerrado el limes con México. “Aseguramos la frontera. Que dios bendiga a Donald Trump”, dijo, después de explicar cómo prepara comidas para los cuerpos federales responsables de los asesinatos de ciudadanos estadounidenses en Minneapolis y de la captura de personas no delincuentes para expulsarlas del país sin garantías judiciales.

“El partido demócrata fue conquistado por comunistas locos”, mintió el líder de la mayoría en el Congreso, Steve Scalise, de forma burda, “y quieren abrir las fronteras para que voten los ilegales. ¿Van a dejar que esto ocurra? Hay que hacer todo lo posible para derrotar el socialismo en EE.UU.”.

“Entre el sentido común y el comunismo”, dijo Tom Emmer, líder de los republicanos en el Congreso. “Es una mentira, el DSA no hay nada democrático en el socialismo. Son comunistas, anarquistas y odian nuestro país. Podés elegir entre odiadores de América como Ilhan Omar, o Abdul Sayed, que dice que 3.000 americanos merecían morir el 11S. Si no amás este país, fuera de aquí”. Y el público lo envalentona: “USA, USA, USA, USA”- Y añadió: “O pueden unirse a Donald Trump y vivir su sueño americano. Los comunistas democráticos no lo querrán, pero estoy orgulloso de ser americano. Es un país por el que merece la pena luchar, no vamos a dejar que los comunistas, anarquistas y socialistas acaben con el país. Y vamos a ganar en noviembre”.

Tim Scott, senador por Carolina del Sur, señaló: “La única manera de mantener lo radical, lo peligroso y lo extraño fuera del Senado es un Partido Republicano unido que respalde al presidente Donald J. Trump”.Y nombró dos personas que se convirtieron en los objetivos favoritos de los republicanos en en las últimas semanas: Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan;: y James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas.

“Abdul El-Sayed dice que el fútbol americano es racista. ¿Viste la NFL?… No está seguro de que Israel deba existir. Y en cuanto al sueño americano, prefiere el sueño canadiense… Coquetea con los terroristas”, dijo Scott: “Nos enfrentamos a los candidatos demócratas más peligrosos, radicales y, francamente, extraños de la historia de Estados Unidos… James Talarico afirma que existen seis géneros. Cree que Dios es no binario. Piensa que Dios necesita pronombres especiales de la ideología woke. Pero nosotros sabemos quién es Dios. ¡Estamos hablando de Jesús!”

Pero ¿qué dijo Talarico? “Fui provocador con esa afirmación. Lo que quería decir es que no se pueden utilizar categorías humanas para definir a Dios. Eso no es teológicamente controvertido”.