Elecciones en Italia

La ultraderecha de Giorgia Meloni gana las elecciones en Italia

Mariangela Paone

Enviada especial a Roma (Italia) —

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Hermanos de Italia ha ganado las elecciones italianas y se prepara para llevar a la derecha al Gobierno. Ya no son previsiones. El recuento, con el 96% de los colegios escrutado, confirma lo que auguraban los sondeos: la coalición encabezada por el partido ultra de Giorgia Meloni —y de la que forman parte la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi— ha conseguido la mayoría con más del 44% de los votos en el Congreso y en el Senado. Una victoria que es sobre todo un triunfo de Meloni. “Ha ganado Giorgia Meloni”, titula en portada el Corriere della Sera. “Meloni toma a Italia”, escribe La Repubblica. Hermanos de Italia es la primera fuerza con el 26% de los sufragios en ambas cámaras. La segunda formación en el Parlamento será el Partido Democrático de Enrico Letta. Con un 19,3% en el Congreso y un 19,1 en el Senado, no llega a superar aquel umbral del 20% por debajo del cual cada resultado se consideraba una rotunda derrota. En total, la coalición del centroizquierda se queda en un 26%.

El triunfo de Meloni no por anunciado es menos sorprendente, en un voto marcado por la participación más baja de la historia de la Italia republicana, menos del 64%. A sus 45 años, se perfila como la primera mujer en liderar un Gobierno en Italia. Solo otra mujer estuvo tan cerca de alcanzar el Palazzo Chigi: Nilde Iotti, la dirigente comunista que fue también la primera mujer presidenta de la Cámara de los diputados. En 1987 recibió del Presidente de la República el mandato de intentar formar gobierno pero no lo logró.

“Es una noche de orgullo, de revancha”, ha dicho Meloni compareciendo pasadas las 2 y media de la madrugada en el hotel de Roma donde el partido había organizado el cuartel general para seguir la noche electoral. “A partir de mañana tendremos que demostrar nuestro valor. Es el tiempo de la responsabilidad. Italia nos ha elegido y no la traicionaremos, como nunca la hemos traicionado. Si nos llamaran a gobernar esta nación, lo haremos para todos, para unir a los italianos”, ha añadido ante decenas de periodistas de la prensa internacional, el núcleo duro de su partido y los militantes que se abrazaban emocionados. “Los italianos han dado una indicación clara para un gobierno liderado por Hermanos de Italia”, ha afirmado Meloni, añadiendo que le dolía ver un dato de abstención tan alto.

El silencio electoral al que obliga la ley italiana y la prohibición de difundir encuestas en las dos semanas previas al voto habían dejado un margen amplio de incertidumbre. Y en los últimos días el centroizquierda empezó a hablar de una posible 'remontada' con la paradoja de que, para lograrla, tenía que esperar un buen resultado, sobre todo en el sur del país, del Movimiento 5 Estrellas (M5S por su sigla en italiano) de Giuseppe Conte, el abogado que llegó a primer ministro por casualidad y que ha logrado resucitar una formación que se daba por muerta. El M5S llega al 15 por ciento y es el primer partido en el sur y entre los jóvenes.

El revés de esta medalla es la confirmación de que si el PD y el M5S no hubieran tirado al traste la posibilidad de una alianza, la victoria de la derecha no hubiera sido para nada descontada. Es una victoria que deriva de una ley electoral que premia las grandes coaliciones —más de un tercio de los escaños se eligen por el sistema uninominal, quien llega primero gana— y que está empujada casi exclusivamente por el auge de Hermanos de Italia, que ha crecido pescando en los mismos caladeros de votos de su socio-rival Matteo Salvini. El dato de la Liga, que no llega ni al 9%, es demoledor y pone en entredicho su liderazgo. Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, que dijo que sería el garante de la moderación del futuro Gobierno, se convierte en el socio minoritario, con un 8%.

Con estos datos, Meloni podrá jactarse de varios récords: fue la ministra más joven cuando, con 29 años, entró en el Gobierno con Berlusconi; puede ser la primera mujer en Palazzo Chigi; y sobre todo es la mujer que, tras haber atravesado la historia de la derecha posfascista, la lleva a liderar el Gobierno con un resultado que nadie nunca había ni siquiera imaginado. Lo más lejos que se llegó fue con Alianza Nacional que en 1996 obtuvo el 15,7 por ciento. AN surgió de la decisión de Gianfranco Fini de liquidar las siglas del Movimiento Social Italiano, la formación fundada en 1946 por los seguidores de Mussolini. La llama que aparecía en el símbolo del MSI siguió manteniéndose en el logotipo de AN y se mantiene también en el de Hermanos de Italia. 

“Listos” ha sido el lema de la campaña de un partido que hace cuatro años obtuvo poco más del 4 por ciento de los votos y que, en los vaivenes de esta legislatura, se ha mantenido siempre en la oposición. Una postura premiada por los electores que, en medio de la apatía y el hartazgo, han visto en el partido ultra la última opción que quedaba por probar. Más de uno esta mañana en los colegios electorales resumía la elección con un “vamos a probar, ya que los demás nos han decepcionado”. Meloni y los suyos tendrán que demostrar muy pronto si estaban realmente “listos” para gobernar, en un “día después” en el que, bajo los focos de toda Europa y en un otoño de crisis que se acumulan, aflorarán también las divisiones en la coalición, que se escondieron bajo la alfombra de la campaña electoral. 

La crisis del centroizquierda

El centroizquierda tendrá que empezar esa refundación que ya pedían los militantes antes de que se conocieran los resultados. “Ánimo Enrico”, le decían los militantes este domingo a Enrico Letta, el líder del Partido Democrático, cuando muy temprano fue a votar en su colegio del céntrico barrio romano de Testaccio. Y, sin embargo, allí también, en una zona históricamente 'roja', los malhumores acumulados afloraban y no solo en forma de crítica. “Yo estoy enfadado con el PD, siempre voté a la izquierda. Tengo el primer carnet del Partido Comunista Italiano. Pero estos ¿qué han hecho? Al final he decidido votar a Conte, que se encontró al Gobierno en un momento complicado y algo para los pobres lo hizo”, decía este domingo Ottavio, un jubilado de 85 años tras salir del colegio electoral. “Yo trabajé 65 años de carnicero y tengo una pensión digna, pero hay muchos aquí que viven con 400-450 euros”, comentaba expresando el sentir de muchos. También cuando hablaba de la desconfianza hacia esa moderación que la derecha trató de vender, dentro y sobre todo fuera del país. “Yo espero que si ahora va Meloni al Gobierno haga algo para la gente que no llega a fin de mes. El problema es que su partido está aún lleno de gente que cree en el fascismo. Yo no me creo este cambio. Y yo me acuerdo de los fascistas”. 

Hermanos de Italia ha ganado las elecciones italianas y se prepara para llevar a la derecha al Gobierno. Ya no son previsiones. El recuento, con el 96% de los colegios escrutado, confirma lo que auguraban los sondeos: la coalición encabezada por el partido ultra de Giorgia Meloni —y de la que forman parte la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi— ha conseguido la mayoría con más del 44% de los votos en el Congreso y en el Senado. Una victoria que es sobre todo un triunfo de Meloni. “Ha ganado Giorgia Meloni”, titula en portada el Corriere della Sera. “Meloni toma a Italia”, escribe La Repubblica. Hermanos de Italia es la primera fuerza con el 26% de los sufragios en ambas cámaras. La segunda formación en el Parlamento será el Partido Democrático de Enrico Letta. Con un 19,3% en el Congreso y un 19,1 en el Senado, no llega a superar aquel umbral del 20% por debajo del cual cada resultado se consideraba una rotunda derrota. En total, la coalición del centroizquierda se queda en un 26%.

El triunfo de Meloni no por anunciado es menos sorprendente, en un voto marcado por la participación más baja de la historia de la Italia republicana, menos del 64%. A sus 45 años, se perfila como la primera mujer en liderar un Gobierno en Italia. Solo otra mujer estuvo tan cerca de alcanzar el Palazzo Chigi: Nilde Iotti, la dirigente comunista que fue también la primera mujer presidenta de la Cámara de los diputados. En 1987 recibió del Presidente de la República el mandato de intentar formar gobierno pero no lo logró.

“Es una noche de orgullo, de revancha”, ha dicho Meloni compareciendo pasadas las 2 y media de la madrugada en el hotel de Roma donde el partido había organizado el cuartel general para seguir la noche electoral. “A partir de mañana tendremos que demostrar nuestro valor. Es el tiempo de la responsabilidad. Italia nos ha elegido y no la traicionaremos, como nunca la hemos traicionado. Si nos llamaran a gobernar esta nación, lo haremos para todos, para unir a los italianos”, ha añadido ante decenas de periodistas de la prensa internacional, el núcleo duro de su partido y los militantes que se abrazaban emocionados. “Los italianos han dado una indicación clara para un gobierno liderado por Hermanos de Italia”, ha afirmado Meloni, añadiendo que le dolía ver un dato de abstención tan alto.

El silencio electoral al que obliga la ley italiana y la prohibición de difundir encuestas en las dos semanas previas al voto habían dejado un margen amplio de incertidumbre. Y en los últimos días el centroizquierda empezó a hablar de una posible 'remontada' con la paradoja de que, para lograrla, tenía que esperar un buen resultado, sobre todo en el sur del país, del Movimiento 5 Estrellas (M5S por su sigla en italiano) de Giuseppe Conte, el abogado que llegó a primer ministro por casualidad y que ha logrado resucitar una formación que se daba por muerta. El M5S llega al 15 por ciento y es el primer partido en el sur y entre los jóvenes.

El revés de esta medalla es la confirmación de que si el PD y el M5S no hubieran tirado al traste la posibilidad de una alianza, la victoria de la derecha no hubiera sido para nada descontada. Es una victoria que deriva de una ley electoral que premia las grandes coaliciones —más de un tercio de los escaños se eligen por el sistema uninominal, quien llega primero gana— y que está empujada casi exclusivamente por el auge de Hermanos de Italia, que ha crecido pescando en los mismos caladeros de votos de su socio-rival Matteo Salvini. El dato de la Liga, que no llega ni al 9%, es demoledor y pone en entredicho su liderazgo. Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, que dijo que sería el garante de la moderación del futuro Gobierno, se convierte en el socio minoritario, con un 8%.

Con estos datos, Meloni podrá jactarse de varios récords: fue la ministra más joven cuando, con 29 años, entró en el Gobierno con Berlusconi; puede ser la primera mujer en Palazzo Chigi; y sobre todo es la mujer que, tras haber atravesado la historia de la derecha posfascista, la lleva a liderar el Gobierno con un resultado que nadie nunca había ni siquiera imaginado. Lo más lejos que se llegó fue con Alianza Nacional que en 1996 obtuvo el 15,7 por ciento. AN surgió de la decisión de Gianfranco Fini de liquidar las siglas del Movimiento Social Italiano, la formación fundada en 1946 por los seguidores de Mussolini. La llama que aparecía en el símbolo del MSI siguió manteniéndose en el logotipo de AN y se mantiene también en el de Hermanos de Italia. 

“Listos” ha sido el lema de la campaña de un partido que hace cuatro años obtuvo poco más del 4 por ciento de los votos y que, en los vaivenes de esta legislatura, se ha mantenido siempre en la oposición. Una postura premiada por los electores que, en medio de la apatía y el hartazgo, han visto en el partido ultra la última opción que quedaba por probar. Más de uno esta mañana en los colegios electorales resumía la elección con un “vamos a probar, ya que los demás nos han decepcionado”. Meloni y los suyos tendrán que demostrar muy pronto si estaban realmente “listos” para gobernar, en un “día después” en el que, bajo los focos de toda Europa y en un otoño de crisis que se acumulan, aflorarán también las divisiones en la coalición, que se escondieron bajo la alfombra de la campaña electoral. 

La crisis del centroizquierda

El centroizquierda tendrá que empezar esa refundación que ya pedían los militantes antes de que se conocieran los resultados. “Ánimo Enrico”, le decían los militantes este domingo a Enrico Letta, el líder del Partido Democrático, cuando muy temprano fue a votar en su colegio del céntrico barrio romano de Testaccio. Y, sin embargo, allí también, en una zona históricamente 'roja', los malhumores acumulados afloraban y no solo en forma de crítica. “Yo estoy enfadado con el PD, siempre voté a la izquierda. Tengo el primer carnet del Partido Comunista Italiano. Pero estos ¿qué han hecho? Al final he decidido votar a Conte, que se encontró al Gobierno en un momento complicado y algo para los pobres lo hizo”, decía este domingo Ottavio, un jubilado de 85 años tras salir del colegio electoral. “Yo trabajé 65 años de carnicero y tengo una pensión digna, pero hay muchos aquí que viven con 400-450 euros”, comentaba expresando el sentir de muchos. También cuando hablaba de la desconfianza hacia esa moderación que la derecha trató de vender, dentro y sobre todo fuera del país. “Yo espero que si ahora va Meloni al Gobierno haga algo para la gente que no llega a fin de mes. El problema es que su partido está aún lleno de gente que cree en el fascismo. Yo no me creo este cambio. Y yo me acuerdo de los fascistas”. 

Hermanos de Italia ha ganado las elecciones italianas y se prepara para llevar a la derecha al Gobierno. Ya no son previsiones. El recuento, con el 96% de los colegios escrutado, confirma lo que auguraban los sondeos: la coalición encabezada por el partido ultra de Giorgia Meloni —y de la que forman parte la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi— ha conseguido la mayoría con más del 44% de los votos en el Congreso y en el Senado. Una victoria que es sobre todo un triunfo de Meloni. “Ha ganado Giorgia Meloni”, titula en portada el Corriere della Sera. “Meloni toma a Italia”, escribe La Repubblica. Hermanos de Italia es la primera fuerza con el 26% de los sufragios en ambas cámaras. La segunda formación en el Parlamento será el Partido Democrático de Enrico Letta. Con un 19,3% en el Congreso y un 19,1 en el Senado, no llega a superar aquel umbral del 20% por debajo del cual cada resultado se consideraba una rotunda derrota. En total, la coalición del centroizquierda se queda en un 26%.

El triunfo de Meloni no por anunciado es menos sorprendente, en un voto marcado por la participación más baja de la historia de la Italia republicana, menos del 64%. A sus 45 años, se perfila como la primera mujer en liderar un Gobierno en Italia. Solo otra mujer estuvo tan cerca de alcanzar el Palazzo Chigi: Nilde Iotti, la dirigente comunista que fue también la primera mujer presidenta de la Cámara de los diputados. En 1987 recibió del Presidente de la República el mandato de intentar formar gobierno pero no lo logró.