Cumbre bilateral
Xi Jinping recibió a Trump en pleno desorden mundial y alertó del riesgo de “enfrentamientos” entre China y EE.UU. por Taiwán
No hay nada como una buena ceremonia marcial para que Donald Trump esté feliz. Y eso es lo que tuvo el presidente de EE.UU. en la plaza de Tiananmen, donde lo recibió el presidente chino, Xi Jinping, con todos los honores; y hasta con un nutrido grupo de escolares que saltaban con banderas de China y EE.UU. al paso de los dos dignatarios, con el estadounidense particularmente radiante.
La reunión empezó poco después de las 10.00 de la mañana, hora local, y terminó algo más de dos horas después, según informó el Gobierno de EE.UU.. Y puede que haya más encuentros este año: durante un banquete de Estado en honor al líder estadounidense, Trump ha invitado a Xi Jinping a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre. “Y lo esperamos con interés”, dijo.
La visita de Trump llegó con numerosos frentes abiertos. Uno de ellos es la guerra en Irán, que mantiene el estrecho de Ormuz bloqueado, algo que no gusta a China, quien se beneficiaba del paso por el que transitaba el 20% del comercio mundial de petróleo antes de que EE.UU. e Israel decidieran que era una buena idea lanzar bombas sobre el país persa. Y la guerra de Irán no parece tener visos de solución en breve, mientras se mantiene un frágil alto el fuego sin avances en las negociaciones.
Pero no solo. También está el asunto de Taiwán, muy relevante para Pekín. Hasta tal punto, que, según los medios oficiales chinos, Xi le dijo a Trump que, si no se gestiona adecuadamente la cuestión de Taiwán, Estados Unidos y China corren el riesgo de sufrir “enfrentamientos e incluso conflictos, lo que pondría en grave peligro toda la relación”.
La Administración Trump aprobó un paquete de armamento para Taiwán por valor de 11.000 millones de dólares, pero aún no comenzó a ejecutarlo. Asimismo, Trump mostró una mayor ambivalencia hacia Taiwán; un enfoque que suscita interrogantes sobre si estaría dispuesto a reducir el apoyo a Taipei.
Taiwán es el principal fabricante de chips del mundo, produciendo componentes esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial. Trump procuró reforzar los acuerdos comerciales con Taiwán que permitan estimular la producción de chips dentro de Estados Unidos.
Además, entre China y EE.UU. hay una guerra comercial. De hecho, ese es un tema central en la agenda de Trump, en un momento en el que EE.UU. apostó por el proteccionismo económico, complicando el comercio internacional y la venta de sus productos al extranjero.
La plaza de Tiananmén había sido desalojada para la ceremonia, con la presencia únicamente de funcionarios, prensa y personal militar que desfiló tras la llegada de Trump. El recinto contaba con enormes escalinatas alfombradas de rojo y grandes superficies de mármol, donde los soldados izaron grandes banderas estadounidenses y chinas.
“Es un honor estar contigo, es un honor ser tu amigo”, dijo Trump antes de anunciar que “la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca: ”Eres un gran líder. Vamos a tener un futuro fantástico juntos. Hay quienes dicen que esta será la cumbre más grande de la historia“:
La Casa Blanca insistió en que Trump no realizaría el viaje sin obtener resultados concretos antes de partir, sugiriendo que podrían anunciarse medidas comerciales, entre ellas el compromiso de China de comprar soja, carne de res y aeronaves estadounidenses, informa AP. Funcionarios de la administración Trump también quieren establecer una Junta de Comercio con China que permita abordar las diferencias comerciales entre ambos países.
Sin embargo, ninguna de las partes ofreció aún detalles sobre los posibles resultados de la visita de tres días, en un momento en que los estrechos lazos económicos de Pekín con Irán podrían complicar la situación.
La visita de Trump a Pekín se produce mientras Irán sigue dominando su agenda nacional y avivando los temores sobre la posibilidad de un debilitamiento de la economía estadounidense, a medida que se intensifica la campaña electoral de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que los republicanos pueden perder el control del Congreso.
China es el mayor comprador de petróleo iraní, y el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró en una entrevista con Sean Hannity de Fox News en el Air Force One que Trump abogará por que Pekín ejerza su influencia sobre Irán: “Les conviene resolver esto. Esperamos convencerlos de que desempeñen un papel más activo para lograr que Irán abandone sus prácticas actuales en el Golfo Pérsico”.
“No pienso en la situación financiera de los estadounidenses. Pienso en una cosa: no podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear”, dijo Trump este martes, antes de sugerir que “todos los estadounidenses respaldan” tal postura.
Estados Unidos y China alcanzaron el año pasado una tregua comercial que apaciguó las amenazas de ambas partes de imponerse mutuamente aranceles elevados. La Casa Blanca señaló que se mantuvieron conversaciones continuas y existe un interés recíproco en prorrogar el acuerdo, si bien no está claro si se realizará algún anuncio al respecto durante la visita de Trump.