Panorama Político

Cristina archiva la fantasía testimonial, Macri precipita una jugada y Hadad descarta ser candidato

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Bajo un cielo destemplado y gris que acompaña a Buenos Aires desde tiempos inmemoriales, la mañana del jueves vivió escenas febriles en simultáneo. Ninguna de ellas transcurrió indiferente a la noticia central de la tarde anterior: Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, los gobernadores o jefes políticos de Santiago del Estero, La Rioja, Tierra del Fuego, Formosa y La Pampa, y los presidentes de los bloques parlamentarios peronistas habían compartido una cena el martes, de la que surgieron indicios de una estrategia coordinada para 2027. La novedad actuó como un acelerador de definiciones, acaso extemporáneas, sobre la pelea presidencial.

Las locaciones febriles fueron la Casa Rosada, en la que un delegado de Mauricio Macri, dos Menem y los dos principales PRO “violetas” exhibieron una foto (otra) para “blindar el cambio”, prolegómeno de milanesas en Olivos; un encuentro de la industria de Vaca Muerta organizada por la American Chamber of Commerce, dominado por el látigo antichino de Peter Lamelas; y una cita en el salón de actos de la Facultad de Derecho, en la que Daniel Hadad presentó El Libertador, un documental sobre San Martín y Sarmiento realizado con inteligencia artificial, bajo el aura de una presunta candidatura presidencial.

La importancia de la cena en el hotel Emperador que reunió a las diez principales figuras con responsabilidad en el panperonismo no radicó en el encuentro en sí. Las “cumbres” y las fotos que suturan distanciamientos agobian a la política argentina. Esta vez fue distinto. Surgieron trazos coordinados sobre los pasos a seguir y se activó una nueva etapa en la estrategia de Cristina.

Lecturas de la cena

Un texto fue hallado entre papeles esparcidos sobre un escritorio del segundo piso de San José 1111.

La hipótesis de una candidatura testimonial no está en los planes de la expresidenta. “Cristina quiere ganar”, dice un intérprete de la letra de la exmandataria. La misma voz resalta el perfil del senador y exgobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, presente en la cena en el hotel del barrio de Retiro. Menciona “muchas coincidencias” con el santiagueño sobre el papel del Estado, la obra pública y “el respeto institucional”. Recuerda que, cuando no pudo ser candidato, “Zamora aceptó las reglas de la Constitución, como Cristina”.

Voces de La Cámpora y el Instituto Patria hacen eco a Máximo y alimentan desde tiempo atrás la idea de que es necesario un candidato “que tenga las convicciones suficientes cuando llega a la Casa Rosada y no se arrodille ante el poder”. “No más Sciolis”, sentenció el diputado en un acto en un club de La Plata hace dos años, referencia a no sostener políticos líquidos, dispuestos a cualquier cosa para sobrevivir. Bajo el estigma Scioli, otros camporistas se ocuparon de inscribir el apellido Kicillof como sinónimo de un blandengue ávido por agradar al Grupo Clarín y al establishment.

Más cerca, el eje Patria-Cámpora lanzó la idea de “Cristina Presidenta”, extremo improbable, si no imposible, dada la sentencia judicial que la tiene en prisión domiciliaria e inhabilitada.

En la lectura del grupo de Kicillof, la proclama de una presunta pureza o la consigna “Cristina Libre” como eje excluyente era una vía del cristinismo para dividir el campo opositor o impulsar la abstención. El tenor de los cuestionamientos al gobernador bonaerense, alquimias electorales lesivas (Martín Insaurralde) y la persistente erosión de la gestión desde la Legislatura llevó a habitantes del Palacio de La Plata a pensar que “Cristina y Máximo quieren perder”, con el objetivo ulterior de no ceder protagonismo.

El texto hallado en San José 1111 dice que está descartada la baraja de que la “proscripción” conduce a no presentar postulante. “Toda la vida, Cristina fue proclive a acuerdos, que pudieron gustar más o menos, pero fueron pensados para ganar”, reza el intérprete. “¿Cómo va a preferir perder si es la única que está presa por una sentencia de jueces de Macri y de Milei?”, razona.

¿La valoración de Zamora significa que es el elegido? No hay respuesta todavía. Una anotación en el margen del texto hallado en San José 1111 aporta una lista corta en la que no aparecen alianzas estrambóticas con empresarios, exmacristas ni outsiders que arrojan al viento consultoras y operaciones periodísticas. La lista corta se expresa así: “Si es Sergio o Milei, toda la vida Sergio; si es un gobernador opositor o Milei, toda la vida un gobernador; si es Axel o Milei, toda la vida Axel, y también puede ser uno nuestro”.

El texto hallado en San José 1111 dice que está descartada la baraja de que la 'proscripción' conduce a no presentar postulante

Con su silencio prolongado y a esta altura injustificable desde el punto de vista de la responsabilidad política —gobiernan los Milei—, “Sergio” dio que hablar. La filtración premeditada de que fue decisivo para voltear la ley de extranjerización de la tierra y su participación en la cena del martes devolvieron el apellido Massa al centro de la escena.

El expostulante presidencial de Unión por la Patria decidió dejar sin respuesta la acusación omnipresente en la tele y las redes sobre el “200% de inflación”, “el plan platita” y la organización de un sistema de sobornos masivos para liberar dólares en tiempo de extrema restricción cambiaria, con fines de enriquecimiento y/o financiamiento de la campaña de Milei. “Sergio cree que no es tiempo de contestar, sino de dejar que Milei se enfrente al daño que le devuelve su propio espejo”, dicen a su lado.

Massa no se distrae en las sombras. Habla a diario con dirigentes de peso para coordinar estrategias políticas, electorales y parlamentarias. Su fundación, Encuentro, elabora informes que centralmente buscan demostrar que el “sacrificio” disparado por los Hermanos es inútil: caen la inversión, el salario y el empleo, aumenta la deuda externa, las familias se endeudan, colapsan las infraestructuras y los servicios públicos, y la estabilidad financiera sigue prendida con alfileres.

La “buena voluntad” del eje Patria-Cámpora sobre la unidad y las PASO es tomada con pinzas por Kicillof. “Sobran las excusas posibles para que rompan; veremos las acciones”, argumenta una voz de La Plata.

La ruta del gobernador supone un crescendo territorial —esta semana visita Chaco— y programático, y alta confianza personal en construir más por abajo (intendentes, organizaciones de base, no necesariamente peronistas) que por arriba.

La planificación para llegar a las PASO sin tutelas ni negociaciones traumáticas no evita tiros en el pie, como la reciente incorporación —vía Andrés “Cuervo” Larroque— del activista Santiago Cúneo. Kicillof, que se atribuye ser la antítesis de Milei, incluidos sus modales, termina sumando a un posfascista, en vez de ultraliberal, de vertiente nacionalista, y hasta más grosero y violento.

Una razón funda el acuerdo del hotel Emperador para defender las PASO como herramienta: los tres principales actores confían en sus fuerzas. Cristina se apoya en su popularidad y un nuevo giro pragmático, para el que Zamora asoma con credenciales. Si en las provincias corre un clamor antiporteño y anticonurbano, qué mejor que un santiagueño. Kicillof acumula victorias electorales y demuestra un piso relativamente alto en encuestas. El quiebre con el eje Patria-Cámpora, que exigiría la construcción de un nuevo horizonte, podría darle el impulso que necesita. Massa no cesa de mover botoneras y probó su eficacia acelerando en la última milla hasta la medianoche en que se inscriben las candidaturas. Alguien muy cercano baraja un plan b para postular a Massa o a un massista a la gobernación bonaerense.

La dupla parlamentaria José Mayans-Germán Martínez hizo un trabajo quirúrgico para evitar un temprano naufragio de la mesa del Emperador. Los comensales se dividieron tareas para clausurar el intento del Ejecutivo de eliminar las PASO, con el fin de convencer, pero no de sumar a otros gobernadores u opoficialistas a los próximos encuentros, que se anuncian muy próximos. Quieren preservar un perfil nítidamente opositor.

9am. Facultad de Derecho

Hadad demostró dos veces este año una capacidad de convocatoria que difícilmente exhiba otra persona o institución en la Argentina, ni siquiera las embajadas más seductoras (Estados Unidos, las grandes de Europa, Brasil) en sus fiestas anuales. La primera cita, en abril, motivó que un círculo rojo amplio se trasladara a La Matanza —exotismo para gran parte de sus protagonistas— en ocasión del doctorado honoris causa otorgado al fundador de Infobae. La segunda, con una lista de invitados aun más amplia, tuvo lugar el jueves a las 9 en el salón más señorial de la Universidad de Buenos Aires, en Derecho.

El arco de asistentes incluyó a las nomenklaturas del PRO, la UCR, La Cámpora y varios gobernadores; más empresarios y multimillonarios que rara vez aceptan mezclarse en auditorios tan amplios; jueces, fiscales, periodistas, artistas, lobistas y eventeros.

Para resumir la foto de quienes estuvieron presentes en la cumbre de Hadad en el Salón de Actos de Derecho, resulta más ilustrativo repasar las ausencias. De la política, faltaron representantes del kicillofismo (invitados con insistencia) y del trotskismo (no invitados). Kicillof y Myriam Bregman, dos de los dirigentes mejor valorados en las encuestas, dijeron ausente, a diferencia de un expresidente (Macri), seis gobernadores y media docena de presidenciables pasados y presentes.

La representación oficialista fue discreta: el secretario de Medios, Fabián Fernández, un delegado de Santiago Caputo y dos senadores de La Libertad Avanza (LLA). La que no fue discreta fue la Fanfarria Alto Perú del Regimiento de Granaderos, que abrió la jornada.

Entre los apellidos y grupos históricos del rubro empresarial, se sintió la ausencia de Paolo Rocca o alguien del Techint, de relación siempre tirante con Infobae. La asistencia fue casi perfecta en la subcategoría de dueños y directivos de empresas mediáticas, con una ausencia estelar: Clarín. De La Nación, ningún Saguier se dejó fotografiar, sí varios de sus columnistas.

De los ganadores VIP de la era Milei, no apareció Leonardo Scatturice (Flybondi, negocios de Inteligencia), aunque sí Georgie Neuss, del Grupo Neuss, y Augusto Marini, del ascendente Cale Group (Carajo, Blender, material ferroviario, negocio de la salud, estaciones de servicio y lo que venga).

En cuanto a jueces y fiscales, predominó, sin ser excluyente, la línea Lorenzetti. Una ausencia cantada en el mundo diplomático: nadie de la embajada china.

Hadad coronó en Derecho su semana de mayor exposición en mucho tiempo. Comenzó el domingo por la mañana, en una lúcida entrevista que realizo el periodista Mariano Martín en la radio Futurock. Allí, Hadad admitió barajar la hipótesis de una candidatura presidencial.

Hadad dijo a los suyos en las últimas horas que considera 'incompatible' su papel como dueño de Infobae con una carrera política, y que no está dispuesto a dejar la conducción de un medio

Sin redondear definiciones, el empresario periodístico dejó la misma sensación en varios reportajes durante la semana. Elevó el tono de sus críticas al gobierno de Milei, incluso hasta más allá de lo que suele asumir la agenda de Infobae, ciertamente más centrista que lo que expresaban los medios del Grupo a principios de siglo, antesala del duro argumentario derechista que los Hermanos instalaron en Casa Rosada.

Hadad concedió una gracia en su breve discurso. Recordó que dos de los cuatro primeros presidentes argentinos (Mitre y Sarmiento) fueron periodistas: “Esperemos que no se repitan esos errores”.

Finalmente, no es lo que parece. Con la mira en afincarse en Argentina a partir de enero, el empresario regresa a su casa en Miami “convencido” de que no será candidato a Presidente. Dijo a los suyos en las últimas horas que considera “incompatible” su papel como dueño de Infobae con una carrera política, y que no está dispuesto a dejar la conducción de un medio que participa con gran difusión mediante ediciones locales en la vida pública de los mercados más importantes de habla castellana. Observa que en varios de esos países fueron electos presidentes que no estaban en los planes hasta meses o semanas antes de las respectivas elecciones —como podría ser su caso—, pero descree que ello pueda lograrse sin un partido político ni presencia territorial —que no tiene—.

Hadad afirma que su futuro está “en la sociedad civil, por el camino del medio, ajeno a la polarización”.

11am. Casa Rosada

Probablemente disparados por la difusión de la cena peronista en el hotel de Retiro, Mauricio Macri y Karina Milei se pusieron de acuerdo para organizar una cumbre entre los alfiles karinistas Lule y Martín Menem, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, el jefe del bloque PRO de Diputados, Cristian Ritondo —hasta allí, tres mileístas puros y un anfibio— y el secretario general del PRO y delegado de Macri, Fernando de Andreis. La reunión, citada el miércoles por la tarde para las 11 del jueves en Casa Rosada, tendría por objetivo explorar una alianza para “blindar el cambio”.

La movida forzó a Macri a exponer una contradicción extraña, no por lo imprevisible, sino por lo veloz. Semanas antes había dado la venia a Hernán Lacunza (ndr: hermano de quien firma, independientes en su relación profesional) para lanzar una candidatura presidencial por el PRO, separada de La Libertad Avanza (LLA), con una agenda aprobatoria del trazo grueso del rumbo económico, pero crítica en aspectos institucionales y políticos. Según expresó Lacunza esta semana en el canal de streaming La Casa ante Esteban Trebucq, un segundo mandato de Milei será peor que el primero, por su “dogmatismo”, la “mala implementación” de políticas y “la incapacidad de reconocer tensiones sociales que se van acumulando”.

No sería la primera vez que un líder da curso a una estrategia de dos tiempos, con fines de negociar más adelante, pero jugar la carta del palo y la zanahoria tan rápido, cuando falta un año para las elecciones, la desgasta como instrumento. Si intenta volver a utilizarla en los próximos meses, estarán avisados propios y extraños.

Desmarcarse de un gobierno al que el PRO le aportó ministros, alianzas provinciales, segundas líneas y fuerza parlamentaria más orgánica que la de los caóticos bloques de LLA, representa un problema para cualquiera que plantee un discurso opositor desde el macrismo. No en vano, las figuras más visibles del partido y quienes ocupan cargos ejecutivos en provincias son en su mayoría acuerdistas, aunque un gobernador exprese reparos en estas horas por haber ido tan rápido al pie de la Casa Rosada.

Pero quien postule un PRO independiente tiene una chance: la posibilidad de emancipar su decisión política de lo que un tercero intente acordar.

Milei abochorna a padres que procuran enseñar a sus hijos que no se grita ni se insulta, y que a los discapacitados se los asiste, no se los agravia; deja perplejas a personas que no conciben agredir al presidente de Brasil en su propio país. Mucho más importante, ofende y defrauda a quienes están ahogados en préstamos tomados para sus gastos cotidianos, y lo que escuchan como respuesta oficial es que es “un problema entre privados” y “nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse”. Ni hablar del tendal de despedidos o trabajadores que ven su empleo degradado y reciben el consejo de mudarse a Catamarca o Neuquén para trabajar en minería o petróleo, mientras se enriquecen los de $LIBRA, ANDIS y los créditos blandos del Banco Nación.

Entre esos millones de argentinos, unos cuantos se percibirán “liberales”, “antikirchneristas”, “republicanos”, “apolítico” y “de derecha”, pero sabrán sacar cuentas de la utilidad del sacrificio infinito, tanto ético como económico.

SL

slacunza@eldiarioar.com