El ajedrez nervioso en el Gobierno para fijar la postura por la guerra en Ucrania

De madrugada, Santiago Cafiero definió con Alberto Fernández el texto con el que el gobierno marcó su posición frente a la guerra en Ucrania. Unas horas antes, en la medianoche argentina, irrumpió el breaking news sobre las hostilidades en Europa pero en la cima del oficialismo hacía días se desarrollaba un nervioso ajedrez, con cruces y antagonismos, sobre como pararse frente a ese conflicto que amaga con expandir su efecto sobre la economía mundial.

Ese tironeo se expresó, de manera pública, en dos textos. Uno, conocido el martes, es escueto y genérico: habla de la situación “generada en Ucrania” como si fuese un fenómeno espontáneo, natural, y evita mencionar a Rusia aunque llama, como indica la lógica diplomática, al diálogo para evitar el conflicto. El espíritu de ese comunicado muestra un perfil más laxo con el gobierno de Vladimir Putin, con quien Fernández se reunió hace veinte días en Moscú.

El otro, difundido el jueves a media mañana y luego leído por la portavoz del gobierno desde Casa Rosada, Gabriela Cerruti, es más enfático: rechaza el uso de la fuerza y llama a Rusia “a cesar las acciones militares en Ucrania”. Entre un texto y el otro ocurrió un hecho: lo que era una amenaza, se cristalizó en una acción militar con muertos y heridos, y el ingreso de tropas rusas en el territorio ucraniano.

En las 96 horas desde que la crisis escaló al punto de imponer una primera posición política el Gobierno entró en una vorágine de discusiones. A grandes rasgos, se desplegaron dos trincheras. De un lado, el vicecanciller Pablo Tettamanti y el embajador en Moscú, Eduardo Zuain. Del otro, el embajador en Washington Jorge Argüello y el secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz. Fernández y Cafiero pivotearon entre ambos en busca de un punto de equilibrio.

Lo del martes, comparado con la posición de otros países, fue vista como frágil y parcial, con un exceso de cautela para no incomodar a Rusia. “Se impuso la postura de Tettamanti y el Chango”, describió una fuente que participó en el minuto a minuto de las negociaciones. “Luego del ataque, se expresó la posición más clara que, quizá, fue un poco tardía”, dijo y agregó una línea final: “Corremos riesgo de quedar mal con EEUU y quedar mal con Putin”

En el gobierno desdramatizan las diferencias, que tienen que ver con matices y posiciones. “Cada embajador expresa lo que le parece mejor para la relación con el país donde está”, indicó otra persona que siguió el trámite. Cafiero estuvo en contacto con los cuatro, más otras voces internas y externas a la Cancillería. La redacción del texto de 204 palabras la hizo el jueves, muy temprano, y la revisión final corrió por cuenta de Fernández que buscó, como referencia, la posición de los países europeos y del Papa Francisco.

“Argentina reaccionó tarde: debió hacerlo antes en salir a cuestionar la amenaza de Putin”, apuntó un diplomático que agregó que la en Naciones Unidas están en niveles parecidos el uso de la fuerza con la amenaza del uso de la fuerza, sobre todo cuando lo realiza una superpotencia sobre un país más débil. Fue la discusión interna de mediados de la semana cuando un ala pretendía jugar más duro contra Rusia, como lo hicieron países vecinos -claramente más alineados con EEUU como Uruguay y Colombia- mientras otro defendía la tesis de no moverse las piezas antes de tiempo.

En Cancillería está instalado, hace días, la idea de que la postura de Putin era irreductible, idea que se consolidó cuando reconoció a las dos repúblicas secesionistas de Ucrania, Donetsk y Lugansk. A Zuain se lo vincula directamente con Cristina Kirchner, con quien -se afirma- tiene diálogo relativamente fluido. Su designación como embajador en Moscú fue, se sabe, por pedido de la vicepresidente. Al “Chango” Zuain el ropaje de cristinista no le incomoda. Sin embargo, por ahora, la vice no emitió posición pública. ¿Hay margen para que exprese algo distinto a lo que de manera institucional emitió Cancillería?

Los últimos días Zuain estuvo online casi de modo permanente con Cafiero. Pero con los hechos consumados, deslizan en Cancillería, la posición argentina no podía ser otra. No avanzó, aunque hubo sectores que lo promovieron, un foco más en línea con la posición que emite la Casa Blanca. Pero en el Frente de Todos reina la diversidad y en este caso, como en muchos otros, se volvió a manifestar.

Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, condenó “enérgicamente la agresión unilateral ordenada por el presidente ruso Vladimir Putin y solicitamos a Moscú cesar las hostilidades que desequilibran el frágil escenario internacional, librando un conflicto cuyo costo en vidas sería incalculable”. En su postura, Massa habla de invasión rusa a Ucrania, lo considera “uno de los hechos más graves de las últimas décadas” y que “pone en peligro a todo el pueblo ucraniano, a Europa y desestabiliza al resto del mundo”.

En el GPS interno del FdT, Massa es quien expresa de manera más cabal las posturas que pretende EEUU. Fernández, desde Olivos, y Cafiero desde Cancillería buscaron un punto de equilibrio y eligieron, como referencia, lo que planteó el Papa Francisco respecto a la posición antibélica y la resolución del conflicto por la vía pacífica.

Intervinieron, además, otros elementos políticos y diplomáticos que van más allá de los alineamientos del aquí y ahora -el juego del multilateralismo-. En particular, la posición antibélica histórica de Argentina -por eso, era inevitable no repudiar la acción armada y solicitar su cese- pero además un elemento, que aparece en el segundo comunicado, referido a la integridad territorial, un principio sagrado en la diplomacia en defensa de los estados.

El tercer punto, que siempre aparece, es como ordenar las posiciones en lo que relacionado a los intereses argentinos sobre Malvinas. Los secesionismos o la autodeterminación, por caso, son conceptos que podrían ser nocivos para el país respecto a las islas.

PI