Sin festejo en Brasil

Del apoyo a Bolsonaro al silencio por Lula: Milei reunió a su gabinete para mostrar que nada cambia

Javier Milei se quedó sin festejo en Brasil y eligió refugiarse en su Gabinete. Después de apostar abiertamente por Flávio Bolsonaro, de llamar “dictador comunista” a Luiz Inácio Lula da Silva y de meterse de lleno en una campaña electoral ajena, el Presidente argentino amaneció este lunes con una noticia incómoda: el dirigente del Partido de los Trabajadores había ganado las elecciones y seguiría gobernando el principal socio comercial de la Argentina.

En la Casa Rosada, donde hasta hace pocas horas se alentaba un triunfo de la derecha brasileña, la reacción fue el silencio. Milei no felicitó al ganador ni hizo declaraciones sobre el resultado. En cambio, reunió a sus ministros para ratificar que no piensa modificar un milímetro de su programa económico.

La primera respuesta del Gobierno fue una foto de familia. Antes de encabezar la reunión de Gabinete, convocada para las 10 de la mañana, Milei salió al balcón de la Casa Rosada acompañado por sus funcionarios. La postal de unidad contrastó con el incómodo escenario regional que dejó la victoria de Lula. El libertario, que durante los últimos meses convirtió su respaldo a la familia Bolsonaro en una bandera de su política exterior, deberá seguir tratando con el mismo presidente brasileño al que dedicó algunas de sus declaraciones más agresivas.

El único que decidió romper el silencio fue Santiago Caputo. Y no precisamente para ensayar una autocrítica. El domingo por la noche, el asesor presidencial salió a disputar la interpretación del resultado electoral brasileño. “Los mismos que alertaban sobre ‘las derrotas de los oficialismos’ mañana van a cambiar de argumento y van a decir que se acabó la ‘ola azul’”, escribió. Después dejó un mensaje para tranquilizar a la tropa libertaria: “Tranquilos, porque todo marcha acorde al plan”.

Puertas adentro, el encuentro de Gabinete tuvo otro tono. Según la información difundida por el Gobierno, Milei convocó a sus funcionarios a redoblar los esfuerzos para profundizar las transformaciones de su gestión y ratificó que no está dispuesto a introducir modificaciones en el programa económico por conveniencia electoral. “No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”, aseguró el mandatario, que volvió a presentar su administración como una ruptura definitiva con lo que denomina el ciclo populista argentino.

En una intervención que también tuvo un claro contenido electoral, Milei advirtió que “cambiar el rumbo para ganar elecciones es inmoral, injusto, un error técnico y una grave afrenta a la credibilidad y reputación que se creó en estos años”. La frase llegó cuando el oficialismo empieza a ordenar su estrategia de cara a 2027, con la reelección presidencial como horizonte y las negociaciones con los gobernadores todavía abiertas. “No se hace grande a la Argentina nuevamente con la trampa o la viveza criolla”, agregó.

El Presidente fue incluso más explícito al plantear el escenario político que imagina para los próximos comicios. Según sostuvo, “por primera vez los argentinos tendrán la posibilidad de elegir entre el partido de la libertad y la prosperidad versus el partido del Estado con todo su pasado por delante”. La polarización vuelve a aparecer así como el principal recurso discursivo de Milei, que busca transformar las elecciones de 2027 en un plebiscito sobre su modelo económico y político.

La reunión de este lunes también incluyó un análisis de la situación económica internacional. Milei se detuvo especialmente en los efectos de los conflictos bélicos en Irán y Ucrania, que, según la evaluación oficial, provocaron una contracción de la oferta global, un fuerte incremento del precio del petróleo y nuevas presiones sobre la inflación y las tasas de interés. El mandatario advirtió sobre las consecuencias de ese escenario para las economías emergentes, entre ellas la argentina, particularmente expuesta a los movimientos de los mercados financieros internacionales.

El diagnóstico se produce en momentos en que el Gobierno intenta sostener las expectativas de recuperación económica frente a un contexto externo más adverso. La preocupación por el precio de la energía, el costo del financiamiento y las tensiones geopolíticas ya había aparecido en anteriores reuniones del equipo ministerial. Esta vez, Milei volvió a utilizar ese escenario para justificar la necesidad de mantener sin modificaciones su programa económico, aun cuando las condiciones internacionales compliquen las proyecciones oficiales.

En el terreno legislativo, el Presidente ratificó como prioridad la discusión sobre el sistema electoral. El Gobierno pretende avanzar al menos con la suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Se trata de una de las principales apuestas políticas de la Casa Rosada para modificar las reglas de competencia antes de las elecciones presidenciales de 2027.

La Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, por su parte, adquirió una relevancia adicional durante los últimos días a raíz de las conversaciones con Washington. En su reciente visita a Buenos Aires, el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, transmitió la preocupación de su gobierno por las disposiciones del proyecto que podrían afectar a empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas. Pese a las objeciones planteadas por la administración de Donald Trump, Milei incluyó nuevamente la iniciativa entre las prioridades parlamentarias del oficialismo.

PL / NB