Plan B

Bullrich en modo despegue: desautorizó a Milei por un pliego judicial, propuso su renuncia y generó crisis en LLA

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Javier, es mi convicción, es lo que siento, no lo voy a votar”. Patricia Bullrich llamó por teléfono a Javier Milei el lunes al mediodía con el objetivo de anticiparle su rechazo a retirar el pliego de María Verónica Michelli por ser la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. Bullrich le dio a entender que dejaba a disposición su renuncia a la presidencia del bloque oficialista en el Senado, pero Milei rechazó la propuesta. “Son una mafia”, atinó a responder el Presidente, aludiendo a los periodistas, y se desentendió del tema. No así Karina Milei, a quien no se le escapa que es la segunda vez que la ex ministra los desafía públicamente y que no puede hacer nada para evitar que vuelva a hacerlo. 

La rebelión de Bullrich desató el caos dentro de La Libertad Avanza. Como sucedió con Manuel Adorni y la exigencia pública de que presentara la declaración jurada, Bullrich decidió volver a jugar la carta de la desautorización política con buenos modales. Esta vez desde su rol institucional como senadora de LLA: pese a ser la jefa de bloque del oficialismo, Bullrich anunció, a través de un tuit, que no acompañaría el pedido del presidente de retirar el pliego judicial de una postulante al Tribunal Oral Federal N.º 3 de La Plata. 

El pliego de Michelli iba a tratarse este jueves en el Senado, junto a unas 70 postulaciones más, entre las que se encontraba la del hijo del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Emilio Rosatti. El pliego ya se había tratado y dictaminado, pero cuando Milei se enteró de que la postulante era cuñada de Alconada Mon, el periodista de La Nación que investigó el caso $LIBRA, exigió que bajaran el pliego. No hubo dudas: la hermana presidencial se encargó de transmitir, a través de diversos intermediarios, que el único motivo por el cual boicoteaban un pliego que habían enviado ellos mismos era por la animosidad del Presidente con el periodista.

Bullrich vio la oportunidad. Como jefa del oficialismo iba a tener que ser la encargada de pedir, en el recinto, el retiro del pliego, por lo que se apuró en adelantar su disconformidad. Quiso dejar en claro que ella, como defensora de los valores republicanos, no podía respaldar esa decisión. Como sucedió con Adorni, la ex ministra aprovechó el cortocircuito para marcar sus diferencias y hacer una puesta en escena de virtuosismo institucionalista. Es la estrategia que Bullirch viene encarando hace más de un mes: regar la planta de los votos, cuidar el electorado propio y diferenciarse del Gobierno cuando observa que observa su perfil electoral.

Karina la quiso dejar expuesta y Patricia aprovechó para patear al arco. Es un animal político, los va a enterrar a todos”, deslizó, irónico, un senador peronista que tiene un diálogo cotidiano con la senadora libertaria. 

La senadora libertaria fue más allá y, durante su conversación con el Presidente, le transmitió que dejaba a disposición su renuncia a la jefatura del bloque. No se lo dijo expresamente, pero lo dio a entender. “Puede ser que después que hablen con Karina decidan echarme del bloque…”, deslizó Bullrich, pero Milei la cortó. No le iba a pedir la renuncia. 

Horas después de esta charla, la senadora se subió a un avión y viajó a Mendoza a participar de una conferencia de ciberseguridad. El primero de muchos viajes: durante los próximos meses, casi como si fuera una candidata presidencial, Bullrich se dedicará a recorrer el país

Terremotos internos   

El gesto de Bullrich generó olas. Al interior del Gobierno y al interior del bloque oficialista en el Senado, en donde hasta tarde a la noche estaban en estado de revuelta interna. El problema no había sido que solo la ex ministra había desafiado a los hermanos Milei, sino que también había arrastrado a los aliados del Gobierno a la revuelta. Bullrich ofreció una demostración de fuerza: no era solo ella, sino también los senadores radicales. 

“Ante las consultas de colegas, ratifico lo que sostuve y firmé en comisión sobre el pliego de la Dra. Michelli. Acompañar los cambios que la Argentina necesita también implica ser coherentes con lo que la Justicia exige en una república: independencia, idoneidad y garantías claras”, tuiteó la senadora radical Carolina Losada, horas después del posteo de Bullrich. La senadora filo libertaria funciona como un alfil bullrichista desde que la ex ministra desembarcó en el Senado, pero su mensaje anticipaba una resistencia más amplia: no solo ella insistiría en tratar el pliego, sino todo el bloque radical, que el miércoles se reunirá para definir la postura. 

En el bloque oficialista, mientras tanto, se repartían las culpas. Algunos contra Bullrich, por resistirse a acatar la línea presidencial. “Quien pone un pliego puede sacarlo”, justificó un senador libertario, mientras dialogaba con sus asesores en un pasillo del Senado. Era la misma línea del karinismo, que rumiaba ira contra la desautorización de la ex jefa del PRO. En los mismos pasillos del Senado, sin embargo, se escuchaban otras voces. Algunos, incluso, le daban la razón a Bullrich: “Es culpa de Mahiques, de Adorni. Elijan ustedes”, ironizó otro senador libertario.

Los dardos contra el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, también llegaban de Casa Rosada. Le recriminan haber avanzado con desprolijidad sobre la estrategia judicial y de haber colado varios pliegos sin chequear antes con los hermanos Milei. El de Michelli es uno, pero no el único. Mahiques también tuvo problemas por impulsar los pliegos de los candidatos a la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico, Alejandro Catania y Juan Galván Greenway. A ambos los acusan de tener vínculos con el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. Bullrich, incluso, se negó a firmar los dictámenes cuando se debatieron en la Comisión de Acuerdos del Senado.

Mahiques juega para Mahiques”, deslizan aliados del Gobierno que observan que, detrás de toda la interna entre Karina y Bullrich, no hay otra cosa que una discusión de la familia judicial por quién se queda con las más de 300 vacantes que hay en la Justicia. 

El retiro del pliego de Michelli representa, sin embargo, un verdadero dolor de cabeza para la estrategia parlamentaria del Gobierno, que planeaba aprobar unos 70 pliegos en el recinto este jueves y, ahora, analiza darlos todos de baja. La rebelión de Bullrich amenaza con enfrentarlos a una desautorización pública en el Senado, ya que no solo la jefa del oficialismo, sino sus aliados en el radicalismo y algunas fuerzas provinciales analizan la posibilidad de insistir sobre el pliego de Michelli. 

La estrategia se definirá el miércoles a las 11, durante la reunión de labor parlamentaria. Reunidos en el despacho de Victoria Villarruel, los presidentes de todos los bloques definirán el temario –que incluirá la extranjerización de tierras– y la organización de la sesión. Una reunión entre peronistas, radicales, fuerzas provinciales y la propia vice en la que, ironizan en el Senado, Bullrich se sentirá más cómoda que en la mesa política de Casa de Gobierno.

MCM/CRM