Según la agencia Reuters
EE.UU. contempla la posibilidad de retirarle a Reino Unido el apoyo diplomático por las Malvinas
Un correo interno del Pentágono sugiere que Estados Unidos podría retirar el apoyo diplomático a Reino Unido sobre las Islas Malvinas. El documento, filtrado por la agencia Reuters, especifica la posibilidad de reevaluar el amparo estadounidense a las “posesiones imperiales” europeas, algo que afectaría al archipiélago que la Argentina reclama históricamente y que llevó a una guerra en 1982 en la que murieron 650 soldados argentinos y 255 británicos.
El dato surge de un documento más amplio que incluye opciones que tiene el país gobernado por Donald Trump para castigar a los aliados de la OTAN que no ayudaron en las operaciones norteamericana en Medio Oriente. Pese a la amenaza, el Pentágono no describe ningún mecanismo concreto que exista dentro de la Alianza que permita suspender a un país.
Sobre el punto del memorándum que involucra a las Malvinas, un portavoz del Gabinete del primer ministro británico Keir Starmer respondió a la BBC: “Las Malvinas han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio de ultramar de Reino Unido, y siempre hemos apoyado el derecho de autodeterminación de los isleños y el hecho de que la soberanía reside en Reino Unido”.
La noticia podría tener un alto impacto en el gobierno de Javier Milei, ya que el libertario está alineado a Trump y justo para estas semanas preparaba un viaje a Inglaterría. Sería la primera visita de un presidente argentino a Londres desde la década del noventa, con Carlos Menem.
El presidente estadounidense llamó al premier británico “cobarde” y especificó que no era “ningún Winston Churchill” por negarse a colaborar con él.
El memorandum trumpista
El funcionario del Pentágono que cita Reuters y que pudo acceder al memorándum plantea que las opciones que baraja EE.UU. como represalia a sus aliados de la OTAN tendrían como objetivo disminuir un supuesto “sentimiento de superioridad por parte de los europeos”, que la Administración les atribuye por no colaborar con el país norteamericano. El correo califica a estos países que se niegan a apoyar la ofensiva como “difíciles” y valora poder suspenderlos de puestos importantes o prestigiosos de la organización.
Sin embargo, el funcionario matiza que, pese a que estas opciones están sobre la mesa y se están discutiendo en los altos mandos del Pentágono, el documento interno no dice que EE.UU. deba expulsar a algunos de sus miembros -como por ejemplo España- o tomar otras medidas, sino que las muestra como posibilidad. De igual manera, tampoco propone cerrar bases en Europa, aunque el funcionario no aclaró si entre las opciones descritas estaría una retirada de tropas estadounidenses de Europa.
En el lado estadounidense, el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, citado por Reuters, reiteró que “como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros”. Según Wilson, “el Departamento de Guerra se asegurará de que el Presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte” y zanjó que el Pentágono no iba a realizar más declaraciones al respecto.
El desencuentro Trump-OTAN
Sin embargo, la historia del desencuentro de Trump con la OTAN no es ni mucho menos nuevo. El presidente estadounidense lleva reprochando a los aliados su falta de compromiso desde mucho antes de que empezara la guerra en Irán. Para el magnate, los países europeos se han aprovechado de EE.UU. y de su defensa sin que estos obtuvieran realmente nada a cambio. Incluso, el presidente estadounidense ha sugerido que estaría considerando retirarse de la alianza, provocando múltiples dudas sobre su viabilidad y futuro.
Las tensiones se dispararon cuando Trump llegó incluso a decir que querría anexionarse Groenlandia, una parte del territorio de Dinamarca, un país que está dentro de la OTAN. Aun con todo, el desencuentro llegó a cotas más altas durante la ofensiva en Medio Oriente, cuando países como Francia o el propio Reino Unido se negaron a participar del bloqueo naval a Irán porque significaría entrar en guerra con Teherán.