Milei profundiza sus gestos hacia Israel mientras la Casa Rosada busca cerrar sus propias grietas
En medio de una semana marcada por la expectativa en torno a la presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni, Javier Milei volverá a exhibir uno de los rasgos más singulares de su presidencia: su estrecha relación con el judaísmo y el Estado de Israel. Este lunes, a las 21.30, participará en el Palacio Libertad de un tributo al Rebe de Lubavitch, una de las figuras religiosas que más admira, mientras el oficialismo se prepara para una nueva reunión de mesa política convocada para el jueves, donde volverán a verse las caras los principales integrantes del Gobierno tras el cortocircuito protagonizado por Patricia Bullrich en el Senado.
Este lunes por la noche, el Presidente compartirá escenario con el rabino Tzvi Grunblatt, director de Jabad Argentina, y con Iosef Ohana, un joven israelí que permaneció más de dos años secuestrado por Hamas tras haber sido capturado durante el ataque al festival Nova del 7 de octubre de 2023. También estará presente Avi Ohana, padre del exrehén y una de las voces más activas en las campañas por la liberación de los cautivos israelíes.
La centralidad que ocupa el homenaje al Rebe —Menachem Mendel Schneerson, fallecido en 1994 y considerado una de las figuras más influyentes del judaísmo contemporáneo— dentro de la agenda presidencial no es casual. Milei visitó la tumba de Schneerson en Queens antes de asumir la Presidencia y volvió a hacerlo en varias oportunidades ya como jefe de Estado. La última visita, realizada en marzo de este año, tuvo incluso consecuencias inesperadas para la política doméstica: allí trascendió la presencia de Bettina Angeletti, esposa de Manuel Adorni, integrando la comitiva oficial, una imagen que luego quedó incorporada a la investigación judicial sobre el patrimonio del funcionario.
Pero el vínculo del Presidente con el judaísmo excede largamente los gestos protocolares. Desde hace años Milei construye una relación estrecha con distintos referentes de la comunidad judía, estudia la Torá de manera regular y encuentra en algunas de sus enseñanzas una fuente de inspiración política y personal. En 2021 sorprendió al afirmar que aspiraba a convertirse en “el primer presidente judío de la historia argentina”. Dos años más tarde seguía insistiendo en que no descartaba esa posibilidad.
“No soy judío, pero soy un fanático de Israel”, decía por entonces. “Soy católico y todos los días me arrodillo frente a un judío”, agregaba para explicar la influencia que ejercen sobre él las enseñanzas bíblicas. Con el tiempo, esa aproximación dejó de ser únicamente religiosa para transformarse también en un rasgo distintivo de su construcción política. En el cierre de la campaña presidencial de 2023 hizo sonar un shofar frente a miles de militantes en el Movistar Arena. Ya en el Gobierno participó de celebraciones de Janucá, profundizó su vínculo con líderes religiosos judíos y designó como embajador argentino en Israel a Shimon Axel Wahnish, el rabino al que suele definir como su guía espiritual.
La posibilidad de una conversión formal, sin embargo, quedó suspendida. Milei explicó en reiteradas oportunidades que la observancia estricta del shabat resulta incompatible con las exigencias del cargo presidencial. El ritual, uno de los pilares de la tradición judía, implica reservar desde la caída del sol del viernes hasta el anochecer del sábado para la reflexión espiritual, la oración y la vida familiar, dejando de lado cualquier actividad laboral. “Si soy presidente y cae shabat, ¿qué hago? ¿Te vas a desconectar del país desde la primera estrella del viernes a la primera del sábado?”, se preguntó durante la campaña electoral.
La explicación práctica nunca implicó un distanciamiento. Por el contrario. La agenda de esta semana funciona como una síntesis bastante precisa de esa relación singular. Milei sigue definiéndose como católico, pero su imaginario religioso, político y simbólico incorpora cada vez más elementos provenientes del judaísmo ortodoxo.
Sin ir más lejos, este martes, Milei encabezará la ceremonia de presentación de cartas credenciales de nuevos embajadores acreditados ante la Argentina y despedirá a la delegación nacional que participará de los Juegos Macabeos Mundiales, que se celebrarán entre el 30 de junio y el 14 de julio en Israel. El evento fue declarado de interés nacional por la Secretaría General de la Presidencia a fines de abril.
Mesa política
La reunión de la mesa política del jueves será la primera desde el gesto de rebeldía protagonizado por la exministra de Seguridad. Bullrich cuestionó públicamente la decisión de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, vetada por Karina Milei y por el propio Presidente debido a su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon. Ningún integrante del gabinete salió a respaldar abiertamente a una u otra posición, aunque la Casa Rosada buscó bajar la tensión con una reunión entre Bullrich y la secretaria general de la Presidencia el miércoles pasado, coronada con una fotografía difundida por ambas.
El intento de pacificación tuvo continuidad al día siguiente. Durante la sesión del Senado que terminó aprobando el pliego de Michelli, Bullrich optó por abstenerse. En Balcarce 50 interpretaron el movimiento como una señal de distensión y el comienzo de una tregua que todavía deberá atravesar varias pruebas.
El encuentro de este jueves tendrá además otros frentes abiertos. Persisten las diferencias entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, una disputa que ya sobrevoló el último encuentro de la mesa política realizado el 26 del mes pasado. Y continúa sin resolverse la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien podría presentar esta semana su declaración jurada patrimonial después de varias promesas incumplidas y en medio de cuestionamientos judiciales que el oficialismo busca dejar atrás cuanto antes.
PL/CRM
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