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Libertad de expresión

“Sala abierta, periodismo encerrado”: los acreditados volvieron a protestar contra las restricciones en Casa Rosada

Acreditados protestan frente a la puerta de Balcarce 50.

Pedro Lacour

8 de junio de 2026 14:20 h

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Los periodistas acreditados en la Casa Rosada volvieron a protestar este lunes contra las restricciones impuestas por el Gobierno para realizar su trabajo dentro de la sede presidencial. En el marco del Día del Periodista, desplegaron frente a Balcarce 50 una bandera con la leyenda “Sala abierta, periodismo encerrado” para reclamar el levantamiento de las limitaciones que siguen vigentes pese a que la causa judicial por supuesto espionaje ilegal que las había motivado fue cerrada por el juez federal Ariel Lijo.

La manifestación fue impulsada por los trabajadores de prensa que cubren diariamente la actividad presidencial y se desarrolló frente a la reja de la Casa Rosada, con la Plaza de Mayo como escenario. La protesta buscó visibilizar un conflicto que ya lleva casi dos meses y que comenzó a profundizarse en abril, cuando el Gobierno decidió cerrar durante diez días la sala de periodistas tras la difusión de imágenes registradas dentro de la sede gubernamental mediante unos anteojos con cámara.

El Patio de las Palmeras, en la Casa Rosada.

Aquel episodio derivó en una denuncia por supuesto espionaje ilegal y en una batería de medidas que modificaron las condiciones de trabajo de los acreditados. Sin embargo, la situación cambió en las últimas semanas. La investigación judicial que había servido de sustento para justificar el endurecimiento de los controles fue archivada por Ariel Lijo, sin que ello provocara una revisión de las restricciones impuestas por la Casa Rosada.

Por el contrario, el esquema continúa vigente exactamente igual que cuando los periodistas regresaron al edificio a comienzos de mayo. Desde entonces tienen prohibido circular por el Patio de las Palmeras, uno de los principales espacios de tránsito de la sede gubernamental y un lugar históricamente clave para reconstruir la actividad cotidiana del poder. Por allí pasan funcionarios, asesores, gobernadores, legisladores, empresarios y visitantes. Su cierre para la prensa no solo implica una limitación física sino también una reducción de la capacidad de observar, verificar y contextualizar información.

Los acreditados de Casa Rosada protestaron en Plaza de Mayo contra las restricciones en su trabajo.

Las restricciones también alcanzan a distintas áreas vinculadas al funcionamiento de la administración presidencial. Entre ellas se encuentra el sector donde desarrolla buena parte de su actividad el asesor Santiago Caputo, incluido el Salón Martín Fierro, en el primer piso. Los acreditados quedaron reducidos a un circuito acotado integrado por la sala de prensa, la cafetería, el área de recepción y el Patio Malvinas, sin posibilidad de desplazarse más allá de esos límites.

A la reducción de los espacios habilitados se sumaron cambios materiales dentro del edificio. Diversos accesos y pasillos fueron cubiertos con vidrios esmerilados para impedir la visualización de sectores internos que antes podían observarse desde las áreas de circulación. También comenzó a aplicarse un nuevo sistema de control mediante el cual los periodistas deben entregar sus credenciales al abandonar la Casa Rosada y recuperarlas recién al día siguiente.

Los vidrios esmeriladores que dan al Patio de las Palmeras de la Casa Rosada.

Cuando estas medidas comenzaron a regir, el vocero presidencial Manuel Adorni aseguró que respondían a criterios de seguridad definidos por Casa Militar y la Secretaría de Comunicación. “No es censura”, sostuvo entonces. Pero para los acreditados la discusión nunca se limitó a la posibilidad formal de ingresar al edificio. El reclamo apunta a las condiciones concretas en las que se desarrolla la cobertura periodística y a la creciente dificultad para acceder a información de manera independiente de los canales oficiales.

La protesta de este lunes tuvo además una carga simbólica particular. Se realizó en el marco del Día del Periodista, una fecha que suele estar atravesada por reflexiones sobre la libertad de expresión y el acceso a la información pública. La imagen de la bandera desplegada frente a la Casa Rosada resumió esa tensión. La sala está abierta. Los periodistas volvieron a entrar. Pero las restricciones permanecen. Y con ellas, advierten los acreditados, también permanecen los obstáculos para ejercer plenamente el oficio de contar lo que ocurre detrás de las paredes donde se toman las decisiones más importantes del país.

PL/CRM

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