Entrevista

Florencia Gómez, coautora de la Ley de Tierras, tras la derrota del Gobierno: “Hubo una conciencia de cuidar lo colectivo”

Florencia Gómez se enteró de la capitulación del Gobierno sobre la Ley de Tierras el miércoles por la tarde, en medio de una clase abierta sobre el tema. En ese momento, antes que nada, sintió desconfianza. Luego sí tuvo lugar la alegría, un sentimiento favorable por saber que dio sus frutos la campaña casi a pulmón contra el proyecto de ley de Inviolabilidad de Propiedad Privada que comenzó en mayo en conversaciones con conocidos y en grupos pequeños de militancia y que luego se extendió por mesas multisectoriales y comunidades y grupos de WhatsApp, siempre muy fuera del radar mediático. Todo ese impulso subterráneo se cristalizó en la masiva marcha del jueves que fue reprimida por la policía y que obligó también al oficialismo –en la madrugada del viernes– a retirar el capítulo de la Ley de Fuego.

Cocreadora de la Ley de Tierras vigente, abogada experta en políticas de tierras rurales, ex secretaria de Política Ambiental y Recursos Naturales, y ex subsecretaria Interjurisdiccional e Interinstitucional del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Gómez fue una de las voces de la articulación social que escaló desde redes sociales a acciones de presión concreta hacia los senadores. Se reconoce creadora de la consigna de que el proyecto de Javier Milei y el ministro Federico Sturzenegger buscaba la “extranjerización de la tierra”. Y en esta entrevista con elDiarioAR –realizada este viernes por la mañana– analiza lo que dejó la votación del Senado y adelanta los desafíos siguientes: lo que quedó de Propiedad Privada que pasó a la Cámara de Diputados, los proyectos de Súper-RIGI y ley de sociedades automatizadas.

–¿Cómo viviste personalmente la decisión del Gobierno de tener que haber retirado los capítulos de la Ley de Tierras y de la Ley de Fuego?

–Lo primero que sentimos, antes que alegría, fue desconfianza, porque no tenemos confianza en este gobierno. Tuvieron en el Senado 16 o 17 versiones del proyecto y la última, la 18, fue el jueves al mediodía. Eso no te permite confiar. Lo que sí teníamos claro era que el anuncio de que se retiraba la ley de Tierras era porque preveían una movilización masiva: parece que habían leído lo que estaba pasando en las redes, el rechazo generalizado a esta iniciativa, y que las calles iban a explotar. Fue tan imprevisto que no tuvimos tiempo de reunirnos y diseñar una estrategia entre quienes veníamos coordinando las acciones en contra de esta ley, por eso dijimos que se marcha igual, no bajamos la convocatoria. Y creo que esa decisión, sin ser planificada permitió que también se bajara la parte del manejo del fuego, junto con la movilización. La cantidad de gente fue impresionante: se respiraba un aire diferente, la gente estaba contenta, con ganas de seguir luchando y de seguir reclamando. Si te dicen que sacan una parte del proyecto el día anterior y vos igual marchás, significa que no confiás, que este modelo te lleva a un callejón sin salida.

–¿Qué mensaje dio a la política la movilización?

–Yo llegué a la plaza a eso de la una, una y media de la tarde, y era impresionante. Y la gente seguía llegando a las cuatro, a las cinco de la tarde, porque la gente más vinculada a organizaciones fue más temprano y después los autoconvocados llegaban cuando salían del trabajo o del colegio. Para mí es impresionante ver la cantidad de pibes jóvenes, de 15 o 16 años, con carteles de “defendiendo la tierra, el agua”. El mensaje es muy claro: fue un despertar de conciencia de que no vamos a dejar que desde afuera tomen decisiones sobre el destino de la patria. Y una conciencia de cuidar lo colectivo. Porque la ley de Tierras no afecta a un sector especial, afecta a todos. Lo mismo flexibilizar el manejo del fuego. A eso se le suma un hartazgo generalizado: fue como la gota que rebalsó el vaso de que te quieren vender el futuro.

–Nos quedamos con la imagen de los senadores y gobernadores retirándole el apoyo al oficialismo a último momento, pero vos estuviste en la cocina de una organización más subterránea, que venía de antes. ¿Cómo fue esa construcción?

–En los primeros días de mayo en una reunión hablamos les dijimos “no hablemos de la propiedad privada, vamos por la ley de extranjerización de la tierra, así la vamos a voltear”. Y le dimos en la tecla: comunicacionalmente desmantelamos lo que querían hacer ellos, que era meter esto en el medio del Mundial y plantearlo como “inviolabilidad de la propiedad privada”, un nombre eufemístico, elegido muy bien, pero aprovechando también la ocasión del Mundial.Fue una especie de trabajo quirúrgico, una operación de incidencia. El quiebre fue la Iglesia, las organizaciones de cada sector, las asociaciones profesionales, el Consejo de Ciencias Económicas, el Consejo de Arquitectos del Chaco. Concejalas, concejales e intendentes en cada pueblo presentando proyectos de declaración y de resolución rechazando la extranjerización de la tierra. La Confederación de Productores, los vitivinicultores hablando con los de Mendoza, los yerbateros hablando con los de Misiones… fue una verdadera construcción de abajo hacia arriba.

–La represión del jueves duró más de cuatro horas y dejó detenidos y heridos. ¿Cómo la interpretás?

–La represión a último momento no tenía nada que ver con la marcha, que tenía un ambiente como el de un 24 de marzo. Y creo que lo hicieron porque querían tener las imágenes de ellos reprimiendo, de la policía haciendo cacería, para que la gente se quede con eso y tenga miedo de marchar cuando avancen con otra iniciativa. Me parece que el acierto fue incidir en cada provincia: poder visibilizar y echar luz sobre quiénes son y cuáles son las caras de cada uno de los senadores que votan. Porque están acostumbrados a estar en niveles de opacidad, en los subterfugios de la política, porque nadie sabe quiénes son sus senadores. Esta vez la gente sabía con nombre y apellido quién era el senador de cada provincia, y eso es maravilloso. Una amiga me contó que en el aeropuerto de La Rioja agarraron al senador libertario Carlos Pagotto y le reclamaron cómo iba a votar la extranjerización de la tierra.

–¿Qué queda ahora hacia adelante?

–Para adelante queda seguir luchando para que el Senado no apruebe la ley de Súper RIGI: a un pueblo que está acostumbrado a lidiar con la incertidumbre le quieren imponer una estabilidad regulatoria que prioriza las prerrogativas de las empresas y los milmillonarios por 30 años. Nación, provincia y municipios se atan de manos en materia regulatoria para no modificar el estatus a las empresas. Y otros engranajes de esta planificación son la ley de sociedades y la ley de datos personales. Van en la misma dirección: una liberalización en términos de que las empresas puedan hacer lo que quieran con los bienes naturales, que no se sostiene sino sobre la premisa de la vulneración de derechos.

–¿Qué significan las reformas en los desalojos y las expropiaciones que quedaron en el proyecto de Propiedad Privada que ahora pasó a Diputados?

–Lo que están haciendo ahí es cercenar la posibilidad de que el día de mañana, cuando los municipios –que hoy están ahogados económicamente, son más de 2.200 en el país– vuelvan a tener recursos, les sea muy difícil llevar adelante una expropiación o una obra pública que requiera la declaración de utilidad pública y el pago correspondiente. Con los desalojos exprés, los principales afectados son los inquilinos, pero también las comunidades campesinas e indígenas, que son quienes vienen sosteniendo la resistencia en los territorios. Con el debate sobre la extranjerización saltaron muchos casos que muestran que Argentina todavía tiene un gran problema de falta de regularización dominial: un desalojo exprés logra privar a esas comunidades de la posesión. Es todo un andamiaje que venían preparando: el desconocimiento y desmantelamiento del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, el desconocimiento de los derechos indígenas, la flexibilización de la Ley de Glaciares y todo lo demás.

–Hablaste de “engranajes de una planificación”. ¿El modelo de Milei es solo viable con el RIGI, el Súper RIGI, reforma de Tierras, Glaciares y Fuego?

–Con la ley de Tierras se les cayó el punto fundamental, porque era lo que les garantizaba a los extranjeros la propiedad absoluta de las tierras y la garantía de cualquier enclave que quisieran construir. Para mí lo que estaban haciendo es un enclave neocolonial, pero basado en el sector privado: liberarle todas las acciones a lo privado. Por ese lado hay que leer todas las medidas que impulsa.

MC