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ENTREVISTA Socióloga y parte del colectivo 'Ni una menos'

Luci Cavallero: “La diplomacia de Milei busca reforzar las redes de ultraderecha y vender los recursos de Argentina”

Luci Cavallero, en Madrid.

Ana Requena Aguilar

elDiario.es —

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La visita a España del presidente argentino, Javier Milei, ha dejado una crisis diplomática y una extrema derecha encendida. Pero también una respuesta: miles de feministas se concentraron el pasado domingo en la plaza de Colón de Madrid “contra el fascismo” en un gesto que, más allá de ese día, muestra la alianza entre movimientos de un lado y otro del océano. Allí estaba Luci Cavallero, socióloga argentina, integrante del colectivo Ni Una Menos, y especialista en economía feminista y los vínculos entre deuda, violencias y reproducción social. Cavallero, que llegó a España para sumarse a la protesta y seguir tejiendo esa alianza, cree que la visita de Milei y sus palabras son una “señal de alerta” sobre lo que la extrema derecha está dispuesta a hacer allá donde esté presente. Coautora junto a Verónica Gago de Una lectura feminista de la deuda, resume en una frase lo que está sucediendo en Argentina: “Nunca vi tanta destrucción en tan poco tiempo”.

El viaje de Milei a España para participar en el acto de Vox junto a otros líderes y lideresas de la extrema derecha en el mundo muestra una alianza ultra que parece intentar reforzarse internacionalmente para imponer un proyecto con muchos puntos en común, ¿hay que responder reforzando una alianza internacional feminista?

Pienso que sí, que la ultraderecha se toma en serio la dimensión internacionalista, la usan para reforzar su poder interno. Milei busca todo el tiempo apoyo internacional para las medidas que está tomando en Argentina. En este caso particular, la presencia en este mitin de ultraderecha marca un salto cualitativo en esa internacional reaccionaria porque evidentemente Milei está queriendo operar en las elecciones europeas. Ya no es solamente un viaje de apoyo, sino que tienen un plan de consolidar referentes de ultraderecha. Ahí nosotras tenemos que tomarnos el internacionalismo muy en serio.

Creo que el feminismo fue uno de los movimientos más internacionalistas en el último tiempo, de alguna manera ha irradiado sus métodos de lucha, sus contraseñas, sus pañuelos, incluso sus demandas. Pero ahora tenemos que pasar a una nueva etapa de un internacionalismo donde efectivamente podamos extraer fuerza de esa dimensión y reforzar nuestra luchas dentro de nuestros países. Por ejemplo, para nosotras fue muy importante venir acá a repudiar la presencia de Milei con la solidaridad de las feministas españolas.

La visita de Milei no ha incluido encuentros con el presidente del Gobierno ni ninguna institución oficial, pero sí una reunión con empresarios españoles. ¿Cómo podemos leer eso?

Desde que asumió como presidente, Milei está participando de congresos de la ultraderecha o de reuniones con empresarios, incluso a veces visitando países sin tener ninguna relación con los gobiernos locales. Ha ido más veces a los Estados Unidos que a provincias de Argentina, que no ha recorrido ninguna. Es una diplomacia de nuevo tipo, donde incluso la relación de Estado a Estado queda en un lugar subordinado frente al objetivo de reforzar redes de ultraderecha, estén o no estén en el poder, y de trazar conexiones con la élite empresarial mundial.

Pasamos de una diplomacia de Estados a una diplomacia de negocios. Cuando Milei va a visitar a Elon Musk no se ve con ningún tipo de autoridades políticas, va directamente a entablar una relación con un empresario interesado en el litio de Argentina

Milei está funcionando como una especie de intermediario colonial capaz de vender los recursos de Argentina en un portfolio, de ofertar a Argentina como zona de sacrificio para las corporaciones globales. Y, de paso, reforzar además una serie de valores de guerra, también cultural, porque lo que están tratando de imponer es un orden de guerra en el mundo y de concentración de la riqueza.

Pasamos de una diplomacia de Estados a una diplomacia de negocios. Cuando Milei va a visitar a Elon Musk no se ve con ningún tipo de autoridades políticas, va directamente a entablar una relación con un empresario interesado en el litio de Argentina.

¿Qué está pasando en Argentina mientras Milei hace estos viajes y presume de los efectos de su política económica y de una bajada de la inflación?

La situación en Argentina es caótica. Estamos pasando por una profunda recesión económica. Primero hubo despidos en el sector público y ahora en el sector privado están cerrando empresas, comercios, empezando los despidos masivos, algo que no veíamos hace 20 años, porque con mayor o menor nivel de inflación lo que sí se mantenía estable era el el nivel de empleo. Hubo un gran saqueo del poder adquisitivo apenas asumió este gobierno a través de la devaluación y la liberalización de los principales precios de la economía.

Lo que dice el Gobierno de que bajó la inflación tiene que ver con un efecto mentiroso, que es que hubo un golpe inflacionario apenas llegaron, y ahora es normal que empiece a ralentizarse el ritmo de crecimiento. Porque no es que esté en cero la inflación, es que empieza a decrecer el ritmo en el que se incrementa.

Todos los índices de consumo bajaron, estamos hablando de consumo de leche o carne, eso quiere decir que hay gente que se está empezando a alimentar menos y mal

Por otro lado, tiene que ver también con una hiper recesión que hace que los precios en algún momento tengan que descender porque no hay actividad económica. Todos los índices de consumo bajaron, estamos hablando de consumo de leche o carne, eso quiere decir que hay gente que se está empezando a alimentar menos y mal, que hay niños y niñas en Argentina que están consumiendo menos leche para crecer o directamente no consumiéndola, por ejemplo.

Hay también una fuerte reacción en términos de avance de derechos. Hace unos días, un hombre prendió fuego a la habitación en la que vivían cuatro mujeres lesbianas y tres de ellas murieron. ¿Hasta qué punto esa reacción puede influir en hechos como este?

Estamos en una situación muy muy complicada. La Libertad Avanza (el partido de Javier Milei) empezó con un discurso antifeminista en la campaña electoral. Una vez que asumió el nuevo Gobierno, eso se fue profundizando con declaraciones del presidente, por ejemplo en el Foro de Davos, donde dijo que las feministas éramos la principales enemigas de su modelo económico. Esto, al mismo tiempo que nos molesta, nos pone en un lugar que nosotras queremos ocupar. Porque, efectivamente, para nosotras el feminismo es justicia social.

El ensañamiento con los derechos y con el movimiento feminista y LGTBIQ siguió con un desmantelamiento de las políticas públicas dedicadas al abordaje de las violencias, a la reducción de las brechas salariales, pero también con la negación de esas brechas y con provocaciones simbólicas permanentes, como cambiarle el nombre al Salón de las Mujeres de la Casa Rosada y ponerle Carlos Menem, que fue un presidente ultra neoliberal. Sus principales referentes hacen declaraciones misóginas...

Estamos en un momento donde todo lo que se condensó como clima de época, como discurso, como provocación, está pasando al acto, como en el caso del triple homicidio de estas mujeres lesbianas

Todo eso culmina la semana pasada con un triple homicidio, que funciona como un punto de inflexión en el ataque a nuestra comunidad, porque condensa un clima en el cual se combinan dos cosas. Por un lado, un Estado que desinhibe una violencia social que ya está presente, digamos, porque es histórica, pero que el Estado promueve con discursos de odio. Y al mismo tiempo una crisis económica generalizada. En el caso de estas cuatro lesbianas, lo que hacían eran convivir y tratar de hacer frente a la precariedad de un modo comunitario.

Decimos que fue lesbicidio para decir que hay una saña particular por el hecho de ser de lesbianas. El Gobierno dice que condena toda la violencia en general, pero que no le parece bien hablar de una violencia hacia un determinado sector. Y, después, además usan las redes para provocar, riéndose de la propia comunidad que estuvo en luto y atravesando un dolor fuertísimo porque hace años que no pasaba algo así. Así que estamos en un momento donde todo lo que se condensó como clima de época, como discurso, como provocación, está pasando al acto.

¿Cree que esta crisis diplomática entre España y Argentina por las declaraciones de Milei puede servir para llamar la atención respecto a lo que está sucediendo en Argentina, para no normalizar ciertos discursos o políticas?

Uno de los problemas principales que tenemos con estos líderes de ultraderecha es que hay muchos dispositivos que los tienden a normalizar. Así que todo lo que tienda a no normalizar eso, a combatir la sensación de estos líderes de ultraderecha de que pueden decir cualquier cosa y a endurecer las posturas diplomáticas con ellos me parece positivo. Igual pienso que debería haberse hecho algo parecido con Israel.

Uno de los problemas principales que tenemos con estos líderes de ultraderecha es que hay muchos dispositivos que los tienden a normalizar. Así que todo lo que tienda a no normalizarlo y a endurecer las posturas diplomáticas con ellos me parece positivo

Las movilizaciones en Argentina están siendo frecuentes y muy intensas desde diciembre. ¿Están consiguiendo incorporar a personas y sectores que votaron a Milei?

Tenemos un montón de elementos que hay que poder pensarlos en conjunto. No nos sirven las lecturas totalizantes: ni Milei conserva todo el apoyo popular, ni las movilizaciones no sirven, todo está sucediendo al mismo tiempo. Lo que sí vemos es que la movilización popular crece; es decir, que no les va a ser fácil entregar la Argentina, porque hay una parte de la población que no quiere ser colonia, que no se resigna a ese plan.

El desafío es que eso se conecte cada vez más con los que votaron a Milei, con lo que todavía quizá tienen una esperanza, pero esa esperanza está sustentada más en que están desencantados con las opciones políticas anteriores. Hay que mostrar con la movilización que no se puede naturalizar este orden de cosas. No hay otra forma más que capilarizando la discusión y la movilización e incorporando a sectores descontentos, como sucedió en la huelga del 8 de marzo. Y por supuesto, la importancia de que pronto surja una alternativa política.

El gobierno argentino no solo asume las políticas de shock sino que reivindica el shock. Ya no es aceptar que hay que hacer sacrificios sino enorgullecerse de esos sacrificios y recortes..

Es una de las primeras veces en la historia que esa idea de que hay que sacrificarse está tan internalizada. Nosotras hablamos de qué significa hacer política cuando el lenguaje de la austeridad deviene lengua popular, que obviamente tiene que ver con la aplicación de muchos años de políticas neoliberales que se sedimentan en una forma subjetiva en cómo se ve el mundo.

Apareció mucho con la deuda externa, como desde que está el Fondo Monetario en Argentina lo que sucedió es que empezaron a caer sistemáticamente los ingresos, el poder adquisitivo y mucha gente se empezó a endeudar. El cálculo y la propia austeridad se metió en las casas, entró la lengua de 'me tengo que apretar este mes para estar mejor' y la deuda pasó a ser parte de lo cotidiano.

¿Hay también una reacción económica al avance del discurso feminista de las últimos años?

Sí, me parece que en un punto esto es una respuesta a la disputa subjetiva que vienen dando los feminismos, la idea de querer cambiar todo, de poner en discusión justamente la idea del sacrificio y, sobre todo, el punto en el cual el feminismo popular en Argentina se metió con mayor fuerza, que es el de la reproducción social.

Este modelo de concentración en las élites es antifeminista porque también niega el aporte de riqueza a la comunidad que hacen las mujeres. Creo que nosotras también tenemos que empezar a confrontar con la élite económica que ya nos ha declarado enemigas

Justamente lo que estamos viendo es una ultraderecha que reduce al mínimo el Estado en su garante de la reproducción social y desplegándolo como mero vehículo de la ganancia. Hay un antagonismo concreto que ahora lo vemos en Milei. Él está todo el tiempo promoviendo la idea de los empresarios heroicos, empresarios que no dependen del Estado, ni de su madre ni de su abuela. Y justamente nosotras lo que decimos es que atrás de esos empresarios heroicos hay mucha inversión estatal y, sobre todo, hay una madre que cuida, hay una abuela que lo cuidó.

El antagonismo que queda muy claro es que este modelo de concentración en las élites es antifeminista porque también niega el aporte de riqueza a la comunidad que hacen las mujeres. Creo que nosotras también tenemos que empezar a confrontar con la élite económica que ya nos ha declarado enemigas.

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