En un evento de la ultraderecha global
Milei elogió en Chile la dictadura de Pinochet e insistió en que sufrió en 2025 “un golpe de Estado”
Javier Milei inauguró este jueves el V Encuentro Regional de Foro Madrid en Santiago de Chile con un discurso muy alejado de las sutilezas diplomáticas. El Presidente usó el estrado de la alianza conservadora para victimizarse y agitó una vez más el fantasma del complot, asegurando que su administración sobrevivió a un intento de “golpe de Estado”. El mandatario arribó en un vuelo exprés que despegó a primera hora desde Buenos Aires acompañado por una comitiva reducida integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno.
Ante un auditorio de líderes de la derecha dura, Milei recurrió a un guion de tintes apocalípticos: “Aún en aquellos territorios que creíamos haber conquistado, está el socialismo esperando que nos descuidemos para volver al poder”. Acto seguido, y sin presentar pruebas judiciales concretas, asimiló el debate legislativo con una conspiración armada: “Sin ir más lejos, en 2025 en Argentina intentaron un golpe de Estado, utilizaron el Congreso para tratar de aprobar decenas de leyes que apuntaban a romper el equilibrio económico, romper el equilibrio fiscal, sumado a ello con siete intentos de juicios políticos. Además, también lo intentaron hacer desde las calles”. Para justificar la conflictividad social bajo su gestión, el libertario apeló además a una impactante puesta en escena numérica en materia migratoria: “El año pasado tuvimos que deportar a más de 10.000 personas, y en lo que va del año 14.000”.
A lo largo de su exposición, Milei redujo la compleja realidad geopolítica a una batalla moral. “Estamos en una batalla que nos excede a cada uno de nosotros y a nuestras naciones. Es una batalla a nivel global entre el Bien y el Mal”, sentenció. Según su propia vara, el “Bien” está encarnado por su propio sector —quienes comparten “el respeto por la vida, la libertad y la propiedad, por lo Bueno y lo Bello”— mientras que el “Mal” es un difuso monstruo de mil cabezas encabezado por “la izquierda radical y el terrorismo”.
En ese sentido, y en un claro intento de polarizar y anular cualquier disidencia, lanzó una amenaza directa a los moderados: “La historia juzgará qué lado elegimos y aquel que prefiera quedarse a un costado indiferente sepa que eso es exactamente lo que busca el Bando del Mal. Por mi parte, yo tengo claro por qué peleo. Por las ideas de la libertad donde sea y contra quien sea”.
La visita relámpago de Milei a Santiago estuvo atravesada por un fuerte tono político. Antes de su encuentro con José Antonio Kast, el Presidente reivindicó el golpe de Estado de 1973 encabezado por Augusto Pinochet al sostener que, “tras el derrocamiento del comunista Allende, Chile entró en un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años”. El plato fuerte de la jornada, sin embargo, fue la bilateral en el Palacio de La Moneda con su par chileno, en medio de la polémica que rodea al consultor Fernando Cerimedo.
Hacia el final de su intervención de este jueves, Milei abandonó por un momento el tono de confrontación para pasar a la arenga y llamar a los presentes a perseverar en una batalla que presentó como larga, pero posible de ganar. “No nos dejemos desmotivar bajo la idea de que podemos hacer poco, porque la diferencia entre hacer poco y no hacer nada es abismal”, sostuvo. El cierre recuperó enseguida la lógica binaria que atravesó todo su discurso: de un lado, quienes comparten sus “creencias” y buscan sacar a sus países de la “decadencia”; del otro, el “estatismo y el comunismo” como fuerzas capaces de hacerlos “descarrilar”.
Sin tiempo que perder, Milei emprenderá un regreso inmediato a la Argentina. A las 16 grabará el mensaje que se emitirá cinco horas más tarde por cadena nacional. El libreto estará dedicado exclusivamente a Malvinas, una causa que la Casa Rosada se apuró a poner en el centro de la escena después de detectar una oportunidad inesperada en Washington: Donald Trump deslizó que está dispuesto a revisar la histórica posición de neutralidad de Estados Unidos y el Gobierno decidió exprimir políticamente esa señal antes de que pierda temperatura.
PL