En plena interna del PAMI, Santiago Caputo presentó personalmente a una funcionaria de su confianza
La interna del PAMI sumó en las últimas horas un nuevo capítulo y volvió a modificar un equilibrio de poder que parecía haberse acomodado apenas unas semanas atrás. Juan Cruz Montero, coordinador ejecutivo del organismo, y María Florencia Zicavo, síndica general, dejaron sus cargos casi en simultáneo en medio de las tensiones que atraviesan a la obra social de los jubilados. Pero hubo una diferencia sustancial entre ambas salidas: mientras la sindicatura todavía no tiene reemplazante, el lugar de Montero quedó inmediatamente en manos de Verónica Pérez, una funcionaria cercana a Santiago Caputo a quien el propio asesor presidencial fue a presentar el lunes a la sede central del PAMI.
La presencia de Caputo difícilmente podía pasar inadvertida. El asesor mantiene desde la llegada de Mario Lugones como ministro una importante influencia sobre el área de Salud y decidió involucrarse personalmente en el desembarco de Pérez en momentos en que dentro del Gobierno vuelven a circular versiones sobre un supuesto repliegue de su figura frente al avance del sector que responde a Karina Milei. Cerca suyo buscaron quitarle dramatismo al gesto. “Vero es amiga de Santiago y él quería acompañarla en el nuevo desafío”, explicaron en Casa Rosada. Puertas adentro del PAMI, sin embargo, la lectura fue inevitablemente política.
Oriunda de Hurlingham, Pérez es abogada y escribana y hasta ahora estaba al frente de la Unidad de Gestión Local VIII de San Martín. Su llegada a la Coordinación Ejecutiva la coloca en uno de los lugares más sensibles de la estructura del PAMI y representa, además, un movimiento significativo dentro de una interna que durante los últimos meses atravesó diferentes etapas. La versión oficial sostiene que el recambio no supone ninguna modificación en la orientación de la gestión y que Montero permaneció en funciones hasta completar personalmente la transición con su sucesora.
La explicación difundida para su salida también busca despejar cualquier interpretación política: Montero habría decidido concentrarse en su proyecto para competir en las próximas elecciones del Club Atlético Vélez Sarsfield. Recién después de terminar el traspaso con Pérez formalizó su renuncia y, según hicieron saber desde su entorno, quedó a disposición de las autoridades del organismo. La coincidencia con la salida de Zicavo, sin embargo, volvió a alimentar las especulaciones internas.
No es para menos. Montero y Zicavo eran, hasta hace pocas semanas, señalados puertas adentro como las dos figuras que habían comenzado a concentrar un buen número de las decisiones del PAMI por supuesta orden de Karina Milei. Ambos habían ganado espacio mientras buena parte del primer nivel gerencial era desplazado de sus funciones y la continuidad del director ejecutivo, Esteban Leguízamo, y de su segundo, Carlos Zamparolo, quedaba bajo interrogantes.
Ese proceso había tenido su momento de máxima tensión a comienzos de agosto. Como reveló elDiarioAR, Leguízamo y Zamparolo llegaron a poner sus cargos a disposición en medio del deterioro de las prestaciones y de las disputas internas. La noticia circuló durante varias horas y fue negada enfáticamente desde diferentes terminales oficiales. “Falso”, repetían entonces. Las renuncias, sin embargo, habían existido: fue el Ministerio de Salud el que decidió no aceptarlas después de una intervención política de la secretaria general de la Presidencia, que buscó poner paños fríos y evitar un descabezamiento de la obra social sin tener previamente definidos los reemplazos.
Una interna sin fin
La salida de Zicavo resulta especialmente llamativa por su brevedad. Había llegado a la sindicatura apenas en abril, proveniente del Ministerio de Justicia, donde fue una de las principales colaboradoras de Mariano Cúneo Libarona. Antes de aterrizar en el PAMI había quedado expuesta públicamente por otra tarea sensible: Javier Milei la eligió para encabezar la Unidad de Tareas de Investigación creada por el propio Poder Ejecutivo para recopilar información sobre el escándalo de $LIBRA. Esa estructura tuvo una vida igualmente corta y fue disuelta por el Gobierno bajo el argumento de que había cumplido con su objetivo.
En abril, el desembarco de Zicavo en el PAMI había sido presentado como un fortalecimiento de los mecanismos de control y auditoría. No era un área menor: la sindicatura tiene entre sus funciones supervisar los procesos internos y controlar la administración de los recursos de un organismo que brinda cobertura a más de cinco millones de jubilados y pensionados. Con el correr de los meses, sin embargo, distintas fuentes comenzaron a atribuirle una intervención que excedía ese papel formal y alcanzaba decisiones de la gestión cotidiana. Ahora dejó el cargo alegando “motivos personales” y, a diferencia de lo ocurrido con Montero, todavía no existe un reemplazo definido.
Los movimientos se producen, además, mientras permanecen prácticamente intactos los problemas que habían colocado a Leguízamo y Zamparolo contra las cuerdas. Desde abril se acumularon reclamos de prestadores, dificultades para acceder a medicamentos, demoras en autorizaciones y cuestionamientos por el funcionamiento de diferentes servicios. Trabajadores del organismo también vienen advirtiendo sobre una creciente judicialización de las prestaciones. “Hoy el sistema funciona a base de amparos”, describió semanas atrás una fuente del PAMI consultada por elDiarioAR: afiliados que no consiguen determinadas coberturas por la vía administrativa terminan recurriendo a la Justicia para obtenerlas.
En ese contexto, Zamparolo sigue siendo una figura central. Aunque formalmente es el número dos de Leguízamo, fuentes que conocen desde adentro el funcionamiento del PAMI lo describen desde hace tiempo como quien concentra buena parte del manejo operativo y presupuestario, con intervención sobre contrataciones, convenios y ejecución de recursos. “El que corta la torta es él”, resumía una de ellas durante la crisis de agosto. Su permanencia después de haber intentado abandonar el organismo explica también por qué cada movimiento en los niveles inmediatamente inferiores despierta lecturas políticas.
Es que la disputa excede las diferencias personales. El PAMI combina un presupuesto gigantesco con una estructura territorial que llega a prácticamente todo el país y que adquiere un valor adicional a medida que comienza a acercarse el calendario electoral. “Es un tema de cajas y de la futura campaña”, arriesgaba entonces una fuente que seguía de cerca la pelea interna.
Por eso, la aparición de Caputo este lunes en Corrientes 655 difícilmente podía pasar inadvertida. Cerca suyo sostienen que simplemente quiso acompañar a una amiga, pero pocas veces desde el comienzo del Gobierno se lo vio tan involucrado públicamente en un movimiento dentro de la administración. Mucho menos tratándose de alguien que, pese a su influencia sobre distintas áreas del Estado, ni siquiera ocupa un cargo formal. En una interna que suele transcurrir lejos de los organigramas, esta vez “el Monje” decidió mostrarse.
PL/MG
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