PROYECCIÓN INTERNACIONAL
De la materia prima al producto terminado: cómo América Latina quiere captar el valor que le falta a la moda
Argentina es uno de los principales productores de cuero del mundo. En 2025, el sector generó 345 millones de dólares en exportaciones y ocupó el primer puesto mundial por volumen de envíos, con el doble de envíos que su competidor más cercano, Estados Unidos. Sin embargo, este logro tiene una cara negativa: la gran mayoría del cuero argentino sale del país casi sin procesar, en la fase de «wet blue», una forma semiacabada que todavía no puede cortarse ni coserse para fabricar productos. Aquí es donde, según las asociaciones del sector, Argentina pierde la mayor parte del valor agregado: el cuero terminado vale el triple que el cuero en bruto, mientras que los productos elaborados con él, como bolsos, calzado y chaquetas, cuestan seis veces más.
El resultado es una paradoja: Argentina acaba pagando bastante más por importar productos terminados fabricados con su propia materia prima. Es un desafío compartido en toda América Latina. La pregunta de cómo dejar de ser un proveedor de materias primas para pasar a vender productos terminados y con marca se debate desde hace tiempo a escala internacional. La conversación sobre este tema se celebró del 28 al 30 de septiembre de 2026 en Moscú, en el BRICS+ Fashion Summit, el mayor foro internacional de negocios de la moda de las economías de rápido crecimiento.
Barreras comunes de la moda latinoamericana: financiación y cadenas de suministro
Las encuestas realizadas a los delegados latinoamericanos del BRICS+ Fashion Summit muestran que las barreras a las que se enfrenta la industria del cuero argentina se repiten en toda la región y reflejan un desafío regional más amplio. Karina Díaz Vargas, presidenta y directora ejecutiva de Costa Rica Fashion Week Forever Green, afirma: «La financiación es la mayor barrera para los diseñadores de Centroamérica y el Caribe… el capital necesario para ampliar la producción, invertir en marketing internacional o cubrir el desfase de capital de trabajo entre producir una colección y cobrarla en el mercado internacional». El problema no es la falta de ideas ni de destreza artesanal: los diseñadores simplemente no pueden aumentar su producción ni crecer más allá de sus mercados locales sin un capital de trabajo que les permita cubrir el intervalo entre crear una colección y recibir el pago desde el extranjero.
Stefanie de Roux Martin, asociada de Comunicación y responsable de Panama Fashion Week Talks, otra participante del reciente BRICS+ Fashion Summit, confirma que el sector enfrenta un reto apremiante. Como principales obstáculos en su país señala «la falta de acceso a telas de buena calidad, la manufactura y la entrada a otros mercados», y como claves para escalar, «las cadenas de suministro y las finanzas». El acceso a telas de calidad y a capacidad de producción se menciona junto con la financiación porque estos problemas están interrelacionados: sin inversión es imposible asegurar los materiales y mantener los volúmenes de producción.
Gabriela Tomé, de Paraguay, directora estratégica de Alianzas y Patrocinios de Asunción Fashion Week, continúa el debate: vuelve a destacar la financiación y apunta a otros desafíos vinculados a la escasez de recursos. «En los mercados emergentes, el talento creativo abunda, pero la financiación, las cadenas de suministro fiables, el control de calidad y la capacidad de producir de forma constante a escala siguen siendo grandes limitaciones». Gabriela Tomé explica por qué la financiación sigue siendo una de las principales barreras para el desarrollo de la industria de la moda latinoamericana: «Los diseñadores necesitan capital de trabajo para desarrollar colecciones, asegurar materiales, cumplir con las cantidades mínimas de producción, profesionalizar sus equipos, proteger la propiedad intelectual, hacer marketing de manera constante y entregar a tiempo los pedidos internacionales». Según ella, la región carece de la infraestructura necesaria para convertir la demanda en productos que lleguen a las estanterías de las tiendas en el plazo previsto.
Cómo superar las barreras de crecimiento: infraestructura e inversión para la moda
La transición hacia un modelo de infraestructura más sistemático, que sustente un crecimiento duradero, se debatió en el Programa de Negocios del BRICS+ Fashion Summit. Una de las sesiones se centró en cómo las marcas locales superan las barreras de crecimiento de los mercados nacionales: sin showrooms, parques industriales, plataformas educativas ni acceso a deuda y capital de riesgo, incluso el talento más prometedor corre el peligro de quedarse en un negocio de pequeña escala. Otro tema de la agenda analizó cómo la industria de la moda en su conjunto atrae inversión igual que las startups tecnológicas, y qué métricas convencen a los inversores de financiar negocios de moda en las economías de rápido crecimiento.
Al mismo tiempo, escalar no debe significar perder la singularidad de una marca, afirma Nando Yax, de Guatemala, director asociado de Guatemala Fashion Week y otro de los ponentes latinoamericanos del BRICS+ Fashion Summit. Guatemala ocupa el quinto lugar de América Latina por número de artesanos: más de dos millones de personas trabajan en el sector y más del 70 % son mujeres, para quienes la artesanía sigue siendo una fuente de ingresos y de acceso a la educación. Nando Yax explica cómo busca la industria el equilibrio entre crecimiento y autenticidad: «Muchas marcas latinoamericanas han logrado dar el salto a los grandes mercados mundiales de la moda, una hazaña que exigió desarrollar sólidas estrategias de inversión y marketing».
Según Nando Yax, los desafíos de las marcas de moda latinoamericanas van más allá de lo económico: «El panorama geopolítico actual altera las relaciones, los procesos empresariales, el transporte y las cadenas de suministro… las relaciones políticas y los acuerdos comerciales ayudan a asegurar mejores oportunidades para la industria de la moda, no solo en nuestra región, sino también a nivel mundial». Incluso una marca lista para exportar y con una fuerte identidad cultural depende de lo bien integrado que esté su país en las redes internacionales de negocios y logística, oportunidades que se crean en el BRICS+ Fashion Summit.
Casos de éxito: marcas latinoamericanas con producto terminado y firma de autor
Paralelamente al BRICS+ Fashion Summit, y como complemento de su Programa de Negocios, se celebró la Moscow Fashion Week. En su pasarela, la diseñadora nicaragüense Brisa Hernández, de la marca homónima, presentó su colección. En trece años, su marca ha pasado de ser un proyecto local a participar en semanas de la moda y eventos del sector en Honduras, México, Costa Rica y España, y ha logrado reconocimiento internacional. En Moscú, Hernández presentó la colección Bod E Gon: veinte looks en los que un bodegón de las pinturas de su padre se tradujo en cortes, siluetas y texturas, con raíces secas tejidas directamente en las prendas. «Bod E Gon es mi forma de comunicar el arte en otro nivel: llevar Nicaragua en mi corazón, en mis manos y en mi arte», dice Brisa Hernández. Es un producto terminado, con historia y firma de autor, nacido en América Latina.
Cuero argentino, diseñadores costarricenses, artesanía panameña, ateliers paraguayos y comunidades artesanas guatemaltecas: una región rica en materias primas, habilidades y creatividad busca el capital y la infraestructura necesarios para llevar estos activos al mercado con sus propios nombres. El BRICS+ Fashion Summit ofrece a la comunidad profesional mundial la infraestructura, los contactos y las herramientas prácticas que requiere esta transición: desde casos reales de exportación y estrategias de reestructuración logística hasta análisis de mercado y acceso a socios, entre ellos instalaciones de producción, distribuidores e instituciones de desarrollo.