Tras dos días de homenajes en todo el país
Ante el silencio oficial, comienza hoy el velatorio del Indio Solari y miles de ricoteros emprenden su último viaje
El gobierno ofreció Tecnópolis, actualmente en proceso de privatización. La familia y la oposición pidieron el Congreso, negado por el oficialismo. Finalmente, ante la negativa oficial, la familia decidió velarlo en el Polideportivo Gatica, junto al Anfiteatro “Hugo del Carril”, dentro del Parque Los Derechos del Trabajador, en Villa Domínico, Avellaneda, sur del Conurbano.
El velatorio comenzará a las 11 de la mañana, en Avenida Bartolomé Mitre 5000. “Para dar tiempo a la gente que viene de lejos”, confirmó la familia. La Autopista Buenos Aires-La Plata no cobrará peaje. Los trenes llegarán a las estaciones Villa Domínico y Wilde, desde donde miles de personas caminarán 10 cuadras hacia el predio, la última peregrinación ricotera.
El Parque Los Derechos del Trabajador fue fundado el 18 de noviembre de 1949. Tras el golpe de Estado de 1955, la dictadura lo rebautizó “Presidente Sarmiento”. En 1991 recuperó su nombre. Allí, en el microestadio que lleva el nombre de José María “El Mono” Gatica, ídolo popular del boxeo, que terminó viviendo en una villa en ese mismo barrio después de que el gobierno de la Revolución Libertadora le quitara la licencia de boxeador por peronista, será alojado el cuerpo del Indio Solari. A pocas cuadras, en el Cementerio Municipal de Avellaneda, también descansan los restos de Luca Prodan, el otro mito fundacional del rock nacional.
La muerte que paralizó al país
Carlos Alberto Solari murió el viernes 5 de junio a las 8:30 de la mañana, en su casa de Parque Leloir, Ituzaingó. Tenía 77 años. Su cuidadora llegó a las 8 y lo encontró en la pileta interior climatizada. Junto con Virginia Mones Ruiz, su esposa, sacaron el cuerpo del agua y llamaron a la emergencia médica. Las maniobras de reanimación no funcionaron.
La autopsia, realizada ese mismo viernes en la Morgue de Ituzaingó, determinó que murió de un accidente cerebrovascular hemorrágico. El fiscal Lucio Rivero, a cargo de la UFI N°2, fue claro: “En horas de la madrugada se había introducido en la pileta y, a raíz de haber sufrido un ACV hemorrágico, falleció en forma inmediata. No hubo ahogamiento.” El golpe que se detectó en la cabeza ocurrió cuando lo sacaron del agua.
Solari padecía la enfermedad de Parkinson desde 2016. Lo había hecho público ese año, en un recital en Tandil. Tenía el hábito de meterse en la pileta de noche para calmar los dolores que le generaba la enfermedad. El Parkinson fue la razón del retiro después de Olavarría en 2017, el último recital que dio con más de 400.000 personas. Veinte días antes de morir, el 15 de mayo, la UBA le otorgó el Doctorado Honoris Causa. No pudo ir. Mandó un mensaje grabado desde su casa: “Habla Indio. Quería agradecerles tanto al rectorado como a todos aquellos que han tenido que ver e impulsar esta distinción, que a mí me pone muy feliz. Les mando un gran abrazo y muchas gracias.” Fueron sus últimas palabras públicas.
La controversia por el velatorio
Horas después de confirmada la muerte, legisladores opositores pidieron formalmente al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que el Palacio Legislativo abriera sus puertas para el velatorio. Firmaron Germán Martínez, Paula Penacca y Cecilia Moreau por Unión por la Patria, y el radical Pablo Juliano. Argumentaron que el Congreso, “como ámbito de representación de todos los argentinos”, era el espacio correspondiente.
Menem rechazó el pedido. Consultó con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que concluyó que “la realización de un velatorio público de esta magnitud en el Congreso de la Nación no resultaría la alternativa más conveniente”. El edificio, dijeron, no tiene la infraestructura necesaria. En ese mismo edificio fueron velados Eva Perón, Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín y Mercedes Sosa.
El Gobierno ofreció Tecnópolis, en Villa Martelli. La ministra Monteoliva dijo: “Tuvimos consultas de parte de las provincias por si venían micros, entonces se pensó en un lugar donde los micros puedan llegar”. Según la versión que dio el Gobierno, la familia no respondió a ninguna de las dos alternativas y confirmó Avellaneda.
Sin duelo nacional pero con miles de ricoteros en las calles
La muerte generó en el entorno oficial una jornada incómoda. Ni Milei, ni Karina Milei, ni ningún ministro emitió declaraciones durante el viernes. El único funcionario que escribió algo fue el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli. “Su obra perdurará para siempre en la historia del rock nacional. QEPD”, comentó. No hubo duelo nacional ni acción oficial prevista.
“Yo puse mensajitos”, dijo la ministra Monteoliva sobre su intento de comunicarse con la familia del Indio. “Karina y Manuel también, estamos los tres”, agregó hacia las 20, ya con una Plaza de Mayo colmada de ricoteros. El entorno del Indio no respondió.
La noticia llegó un viernes a la mañana y en pocas horas se organizaron misas ricoteras en todo el país por WhatsApp y redes sociales. Plaza de Mayo, el Monumento a la Bandera en Rosario, Patio Olmos en Córdoba, Plaza Belgrano en Jujuy, el Monumento a San Martín en Mar del Plata. En La Plata –ciudad donde se formaron Los Redondos– la misa fue en la esquina de 7 y 50.
En Plaza de Mayo, a las 16:30, ya había fanáticos con banderas y bombos una hora y media antes del horario pautado. La Policía de la Ciudad avanzó con escudos y disparó gases lacrimógenos. Hubo corridas. Luego volvió la calma. A las 18:20 arrancó “Ji ji ji” y el centro de la plaza se convirtió en un pogo. Minutos después, los presentes cantaron el Himno Nacional. Bengalas rojas y negras, fuegos artificiales, fanáticos trepados a las rejas de la Casa Rosada. “Es loco que cuando nos pasa algo venimos a la Plaza de Mayo, es como un refugio”, dijo una chica a un canal de televisión. “Por eso también en su momento fue bombardeada. Este lugar es nuestro punto de encuentro”
Ayer, volvieron a reunirse en el Obelisco. Y hoy llegarán más personas desde distintos puntos del país. Vendrán de las provincias más alejadas del norte y del sur, quienes mejor representan el peregrinar ricotero. Se harán presentes los que lo vieron por primera vez en los 80 y los que lo descubrieron en los 2000. Habrán trabajadores del conurbano, el núcleo duro que hicieron propio cuando el público de clase media de los primeros años se fue, y universitarios que discuten el significado de las letras. Rolingas con campera de cuero y viejos que vieron a la banda en Obras. Pre-adolescentes que conocieron al Indio por el teléfono de sus padres, y familias enteras llorarán por el último artista que conmovió multitudes.
“El Indio ya no estará para crear nuevas canciones, pero la belleza que destiló sobre nuestras vidas no dejará de producirnos felicidad. Nuestra responsabilidad es continuar esa obra”, concluyó el círculo íntimo del Indio.
LN/MG