Premios Grammy 2026

Bad Bunny llega a lo más alto en unos Grammy que por fin encumbran la música en español

2 de febrero de 2026 06:52 h

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Un disco íntegramente en español que celebra la cultura de Puerto Rico y denuncia la gentrificación y el colonialismo de EEUU. Así es Debí Tirar Más Fotos, el trabajo por el que los Grammy encumbraron a Bad Bunny y le han otorgado el codiciado premio a Álbum del Año. En un momento en el que una ola de protestas recorre Minneapolis contra los asesinatos cometidos por el ICE y la represión migratoria de Donald Trump, la Academia de Grabación reconoció al artista puertorriqueño, repudiado por el presidente, y optó por mirar más allá de sus fronteras.

El triunfo de Debí Tirar Más Fotos lo ha convertido en el primer disco en español que se hace con el gramófono a Álbum del Año, así como en el segundo que lo logra en una lengua no inglesa tras la victoria de Getz/Gilberto de Stan Getz y João Gilberto en 1965. Se trata de toda una hazaña por parte de Bad Bunny, quien lidera la excelente época que está viviendo la música en español en todo el mundo, impulsada por la decisión tomada este 2025 de que los votantes de los Latin Grammy puedan incorporarse como miembros de la Academia de Grabación.

“No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres, somos seres humanos y somos estadounidenses”, reivindicó Bad Bunny al aceptar el Grammy a Mejor Álbum Urbano. “El odio se vuelve más poderoso con más odio. Lo único más poderoso que el odio es el amor. Así que, por favor, tenemos que ser diferentes. Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor. No con odio. Amamos a nuestra gente y amamos a nuestra familia. Y esa es la forma de hacerlo, con amor”, declaró el puertorriqueño.

Una de las grandes sorpresas de la noche la ha dado Billie Eilish, que, bajo todo pronóstico, se ha alzado con el gramófono a la Canción del Año por su tema Wildflower. “Por muy agradecida que me sienta, sinceramente creo que no tengo nada más que decir, salvo que nadie es ilegal en tierras robadas”, señaló la artista al subir al escenario y recoger el premio. “Sí, es muy difícil saber qué decir y qué hacer en este momento, pero me siento muy esperanzada en esta sala, y creo que solo tenemos que seguir luchando, alzando la voz y protestando”, agregó Eilish.

Ca7riel & Paco Amoroso ganaron el premio a Mejor Álbum Rock/Alternativo Latino por Papota.

Kendrick Lamar, que ganó en las cuatro categorías de rap de esta edición, rompió el récord de Jay-Z y se ha convertido en el rapero con más premios Grammy de la historia, sumando hasta 27 galardones al finalizar la noche. Además, logró el trofeo a la Grabación del Año junto a SZA por su colaboración Luther. “El hip-hop siempre estará aquí”, ha señalado al aceptar el gramófono al Mejor Álbum Rap por GNX.

El resto de artistas tampoco ignoró el contexto político estadounidense. Olivia Dean, que se hicieron con el galardón a Mejor Artista Nuevo, aprovechó su discurso para recordar a la población inmigrante: “Estoy aquí como nieta de un inmigrante, soy producto de la valentía y creo que esas personas merecen ser celebradas”. Este es el noveno año consecutivo en el que una mujer se hace con la victoria en esta categoría, continuando así la racha femenina de esta década, que dejó ganadoras como Megan Thee Stallion, Olivia Rodrigo o Chappell Roan.

Billie Eilish, Justin Bieber o Margo Price posaron en la alfombra roja con un pin que rezaba “Fuera el ICE”. Jack Antonoff, el productor de artistas como Taylor Swift, Lana Del Rey o Sabrina Carpenter, también llevó este pin, declarando a Variety que “es un momento ideal para que la gente se una y piense cómo sobreponerse a esto”. Por su parte, el fundador de Bon Iver, Justin Vernon, sostuvo que “es genial celebrar la música y su poder, pero la verdadera labor está ahora mismo en las calles de Minneapolis”.

Las protestas contra el ICE comenzaron durante la gala previa, en la que se anuncian muchos de los ganadores de las casi cien categorías. En ella, el rapero Shaboozey ganó el gramófono por su tema country Amen y lo dedicó a “todos los hijos de inmigrantes”. “Esto también es para aquellos que vinieron a este país en busca de mejores oportunidades para formar parte de una nación que prometía libertad a todos e igualdad de oportunidades a aquellos dispuestos a trabajar por ello. Gracias por traer aquí vuestra cultura, vuestra música, vuestras historias y vuestras tradiciones. Vosotros le dais color a Estados Unidos”, ha sostenido.

Al igual que Shaboozey, la cantante Kehlani fue contundente al aceptar su primer Grammy gracias a su canción Folded, considerada la mejor interpretación R&B del año: “Lo que quiero dejar claro es que todos los que estamos en esta sala tenemos mucho poder. Juntos, somos más fuertes para alzar la voz contra todas las injusticias que están ocurriendo en el mundo en este momento”.

Asimismo, Kehlani ha reivindicado que, “en lugar de dejar que solo sean unos pocos los que se manifiesten aquí y allá”, espera que “todos se sientan inspirados para unirse como comunidad de artistas y alzar la voz contra lo que está pasando”. “Que se joda el ICE”, ha reclamado la cantante al finalizar su discurso. Por otro lado, el presentador Trevor Noah también ha sido político durante su monólogo de apertura, bromeando sobre la ausencia de Nicki Minaj: “Sigue en la Casa Blanca con Donald Trump discutiendo temas muy importantes”. La rapera ha apoyado públicamente al presidente durante las últimas semanas.

Esa no ha sido la única de las ironías empleadas por Trevor Noah a lo largo de la que es su última ceremonia como presentador de los premios. “Canción del Año es un Grammy que todos los artistas desean, casi tanto como Trump desea Groenlandia”, ha apuntado Noah ya hacia el final de la gala. “Lo cual tiene sentido porque la Isla de Epstein ya no existe; necesita una nueva para pasar el rato con Bill Clinton”, ha agregado. Esta ha sido la vez que Trevor Noah ha sido más político como presentador de los Grammy.

Lady Gaga, otra de las favoritas de esta edición, se alzó con la estatuilla al Mejor Álbum Pop por Mayhem. “Solo quiero decirles a las mujeres en la música que sé que a veces, cuando están en el estudio con un grupo de chicos, puede ser difícil. Así que quiero animarlas a que siempre se escuchen a sí mismas y luchen por sus ideas, luchen por sus canciones, luchen por sí mismas como productoras. Aseguraos de ser escuchadas”, ha alegado la intérprete de Abracadabra.

La gala comenzó con unos enérgicos Bruno Mars y Rosé sobre el escenario, que interpretaron su hit Apt. abrazados por una propuesta muy rockera. Sin embargo, esa no sería la única vez que Bruno Mars cogería el micrófono pese a no estar nominado. El cantante ha ofrecido su primera actuación de I Just Might, la carta de presentación de su inminente disco The Romantic. Aun así, un año más, Sabrina Carpenter ha sido quien ha traído la diversión a la noche más importante de la industria musical, aunque esta vez se ha ido de vacío. La artista ha defendido su Manchild como solo ella podría hacerlo: recorriendo un aeropuerto y subiéndose a un avión.

Uno de los grandes momentos de la ceremonia lo protagonizaron los cantantes nominados a Mejor Artista Nuevo, cuyas actuaciones fueron sucediéndose entre sí. El grupo The Marias puso el intimismo, mientras que Addison Rae bajó al garaje del recinto enganchada a un camión para cantar Fame is a Gun. Mucha menos extravagancia que la coreografía con la que Katseye acompañó su Gnarly tuvieron las puestas en escena de Leon Thomas, Alex Warren y Lola Young. Olivia Dean brindó la mejor presentación con su elegante Man I Need, que interpretó bajo unas atractivas vibras ochenteras para desgracia de Sombr, al que le tocó salir después y cerrar como pudo la ronda.

La ceremonia también ha contado con un homenaje a Ozzy Osbourne, icono del heavy metal, que falleció con 76 años el pasado agosto tras sufrir un paro cardíaco pocas semanas después de tocar su último concierto. Este reconocimiento ha sido encabezado por Post Malone, que ha estado acompañado de Watt, Slash, Duff McKagan y Chad Smith durante la sección del In Memoriam. Malone interpretó War Pigs con Slash, guitarrista de Guns N' Roses, y Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers. El tema es la canción de apertura del segundo disco de Black Sabbath, Paranoid (1970), banda a la que perteneció Osbourne.