Yael Frankel: “Para mí el público infantil es sagrado: lo respeto, lo admiro, lo quiero, me identifico”
La destacada escritora e ilustradora acaba de publicar “Pequeños lectores”, un ensayo personal donde aborda la creación, la edición y la circulación de libros infantiles. La importancia del psicoanálisis en su tarea y por qué observa que existe una subestimación de los niños.
La escritora e ilustradora argentina Yael Frankel acaba de publicar un ensayo donde reflexiona sobre su trabajo y la circulación de los libros infantiles. Gentileza Gris Tormenta
“Con el tiempo cambió la idea que tenía de la ilustración como algo íntimamente relacionado con la belleza. Poco a poco dejé de buscar en ese camino; no me interesa el adorno, lo bello (¿qué será lo bello?), el póster para colgar en la pared (aunque las paredes de mi casa y de mi estudio están repletas de ilustraciones propias y ajenas); no pretendo eso como un ideal; prefiero, sobre todo cuando hablo de un personaje, indagar en su interior y darle ciertos rasgos entrañables –y no solo en términos gráficos. Para conseguirlo, procuro dotarlo con alguna cuota de ‘humanidad’. Pero cómo lograr eso si es algo que no quiero resolver gráficamente ni describir en el texto? Entonces, me pongo un objetivo: intentar, con mínimos detalles, que esa cuota de humanidad, por ejemplo, sea visible en su propia incongruencia o en sus contradicciones”, afirma Yael Frankel en Pequeños lectores (Gris Tormenta, 2025).
Repleto de ese tipo de reflexiones, de una búsqueda genuina a través de su obra y de introspección sobre algunos hitos de su vida, en este ensayo la escritora e ilustradora argentina indaga en su propio recorrido como artista, pero también como niña y como madre de niños lectores.
Frankel es una de las autoras más destacadas en el rubro de los llamados “libros álbum”, aquellos donde la ilustración y el texto comparten la función narrativa. Gran parte de ellos –aunque no exclusivamente– están dedicados al público infantil, un asunto que la llevó en Pequeños lectores a pensar en la creación, la edición y la circulación de libros para chicos.
Sus proyectos, que en varios casos combinan la curiosidad, las niñas inquietas, la sensibilidad y el humor incluso en circunstancias adversas, han sido publicados en diversos países de América, Europa y Asia y ha recibido numerosos reconocimientos de la industria editorial. A través de un intercambio escrito, respondió las preguntas formuladas por elDiarioAR.
El ensayo "Pequeños lectores", de Yael Frankel, salió por el sello Gris Tormenta. GT
– ¿Cómo fue para vos encarar este proyecto, que es tu primer libro hecho exclusivamente de palabras? ¿Te costó encontrar los términos apropiados para hablar de tu tarea, que tiene que ver con lo creativo y muchas veces, como contás ahí, con algo de la intuición?
– Difícil. Y divertido. Y muy desafiante. Y difícil otra vez. Pensar el propio oficio, sobre todo cuando tiene que ver con la creación, no es algo que me proponga. Lo hago con mucha intuición, hay poco registro –en mi caso– del proceso. Porque no estoy enfocada en él, sino en hacer. Y la respuesta a la segunda parte de la pregunta es no, los términos apropiados aparecen enseguida cuando los voy a buscar, creo que el tema pasa más por concientizar eso que acostumbrás a decir sin palabras, entonces el desafío del que te hablaba es ese: ir a buscar palabras escritas –no ilustradas– para contar.
– Contás que tu llegada al universo de los libros para chicos combinó azar y deseo, cuando trabajabas como diseñadora gráfica de packagings de juegos infantiles y decidiste viajar a un festival en España. ¿Qué recordás de esos primeros proyectos en los que trabajaste sin certezas sobre la publicación? ¿Qué Yael eras entonces?
– Fueron proyectos que hoy en día quiero mucho. Y eso para mí es importantísimo porque me pasa –con otros libros– querer corregirlos, mejorarlos, y a algunos hubiera preferido incluso no publicarlos. Lo de “sin certezas” sigue siendo así, nunca sabés si eso en lo que estás trabajando algún día va a salir publicado. Y era la misma Yael, solo que mucho más joven, inexperta pero con idéntico entusiasmo y amor por los libros para chicos.
– En algún momento, como contás, tu búsqueda pasó de la idea de dibujar a la de narrar. ¿En qué consistió ese pasaje? ¿Cómo apareció ese cambio de verbo? ¿Cómo te diste cuenta de que no había algo así como una fórmula en esto a lo que te dedicás?
– El cambio de verbo aparece con la imposibilidad que tengo para el dibujo. Para el “dibujo” en el que todos pensamos cuando hablamos de “saber dibujar”. Y yo, más que saber dibujar, lo que quería era saber narrar. Me importaba mucho más contar una historia que dibujar un cuerpo parecido a la realidad. En cuanto a las fórmulas, solo creo que existen para las cuestiones matemáticas. Y este trabajo está lejos de las matemáticas. Hay cientos de formas de encarar proyectos literarios para chicos y la mía es tan válida como otra, supongo que cada cual encuentra una especie de método de trabajo más que fórmulas.
Los libros de Yael Frankel son publicados en Argentina, pero también editoriales de editoriales de Colombia, Chile, España, Italia, Francia, Suiza y China. Gentileza Gris Tormenta
– Los fragmentos que integran Pequeños lectores arrancan siempre con una referencia a alguna escena tuya con tu analista. ¿Por qué lo hiciste? ¿Qué lugar ocupa en tu vida el psicoanálisis? ¿Qué vínculo sentís que tiene con tu trabajo?
–Es el vínculo principal entre lo que hago y yo misma. Me analizo hace muchos años, y a las tres personas a las que dedico el libro (mis tres analistas en diferentes momentos de mi vida) fueron y son cruciales para mí. Podría decir que me ayudaron a mirar y a mirarme, a pensarme ahora y antes, a saber quién fui de nena y quién ahora, a querer eso que digo tanto en el ensayo “reparar” algo en mí y en otros, conectarme con lo que está roto y tratar de reconstruir. ¿Cómo? En mi caso haciendo libros para chicos
– En el libro aparece todo el tiempo la idea de cierta reparación desde la creatividad, desde lo artístico, desde las historias que decidís contar. ¿Qué pensás de esto? ¿Es algo que subyace en cada una de tus obras o te lo proponés de antemano?
– Esta pregunta quedó contestada en la anterior pero sí, algo como lo que decían antiguamente y que me parece crucial y leí el día de la presentación de Pequeños lectores: ante todo no dañar. Y, como todo ser humano, fui dañada e hice daño entonces reparar se me impone casi, porque quiero pedir perdón de alguna forma.
– El epígrafe del libro es un diálogo de un chico con una librera. Ella le ofrece una serie de géneros posibles, él se refiere a algo tan simple como “los que son para leer”. ¿Creés que se suele subestimar a los chicos en su condición de lectores?
– Por supuesto. No tengo dudas. Los chicos son subestimados por el solo hecho de ser menores. Hablo de una generalidad, ¿eh? Por suerte no lo hacen todos pero sí la gran mayoría en el mundo de la literatura infantil. Y enseguida se nota la diferencia entre quien lo hace y quien no. Lo que nunca voy a entender es el lugar desde donde se para alguien que subestima a un chico, como si el solo hecho de crecer (o cumplir años) nos regalara esa estatura moral que tanto rechazo. Para mí el público infantil es sagrado: lo respeto, lo admiro, lo quiero, me identifico, y trato de subir la vara lo más alto posible cuando me toca dirigirme a ellos.
– ¿Qué pasa con los niños representados en los libros infantiles? ¿Creés que los adultos tendemos a idealizar la infancia? ¿Cómo hacés vos para no caer en esa idealización o suavización de la infancia en tu obra?
– Esta pregunta (la última) es fácil. Yo no tuve una infancia ideal entonces es casi una cuestión de poner el cuerpo y la mente y volver por un rato ahí, con todos los recuerdos listos para ser usados pero no a modo de diario íntimo: yo no quiero hablar de mi propia infancia sino que la necesito tener a mano para contar las cosas que quiero contar y no caer en esa idealización de la que hablás.
– ¿Cómo ves el panorama del libro álbum hoy en Argentina? ¿Te entusiasma, te gusta algo en particular?
–Iba a decir que sigue creciendo. Como si crecer solo connotara cosas buenas. En este caso, claro que crece, sí, pero en varias direcciones. En una en la que creo, apoyo, adhiero, admiro y también -por supuesto- consumo y en otra también: la que critico, me enoja y enciende todas mis alertas lamentablemente. Nunca nada crece en un solo sentido, ¿no? Hay mucho por hacer, por desandar, por despejar y despojar y otro tanto por seguir, por cultivar y por seguir regando, para que florezca.
AL/MG
Sobre la autora
Yael Frankel nació en Buenos Aires, en 1967. Es escritora e ilustradora. Durante la mayor parte de su carrera se ha dedicado a la literatura infantil, especialmente a los libros álbum, y es considerada una de las autoras más importantes de este rubro entre las nacidas en América Latina.
Ha publicado sus libros con editoriales de su país y de Colombia, Chile, España, Italia, Francia, Suiza y China. Además ha sido seleccionada en festivales de ilustración de Portugal, Emiratos Árabes y México; también ha expuesto su obra en la Feria del libro infantil de Bolonia, Italia, en 2015 y 2016. En 2015 ganó el Premio de ilustración Fundación SM Argentina, y su libro A simple vista, editado por Amanuta (Chile), fue incluido en el catálogo White Raven curado por la Biblioteca Juvenil Internacional (International Youth Library – IYL) de Múnich, Alemania.