El escándalo del beso: Luis Rubiales no renuncia y carga contra “la lacra del falso feminismo”

Daniel Sánchez Caballero

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“No voy a dimitir. No voy a dimitir. No voy a dimitir”. Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), se queda.

“Aquí no se está tratando de hacer justicia, se está ejecutando un asesinato social. Se me está tratando de matar. No hay deseo ni posición de dominio, aunque se esté vendiendo otra cosa en muchos medios, que están rindiendo pleitesía ante el falso feminismo, que es una plaga en este país. El beso es libre, mutuo, consentido”. Al quinto día, Rubiales habló. Cargó contra todo y contra todos y anunció, contra todo lo que se había filtrado durante el jueves, que no se va.

Rubiales ha comunicado su decisión ante la asamblea de la federación, que le ha recompensado con una ovación. Lo hace pese a que el Gobierno le ha advertido de que no tomaba medidas motu proprio las tomaría el Consejo Superior de Deportes. Pese a el duro comunicado del sindicato que representa a Jennifer Hermoso pidiendo sanciones contra Rubiales y la presión constante del Gobierno. Pese a la sanción de la FIFA y pese a que había perdido el apoyo de los clubes de fútbol.

Rubiales ha realizado un duro discurso en el que ha cargado contra el feminismo, contra la prensa, contra todo lo que se movía. Se ha presentado como una víctima de “una cacería” contra él que lleva sufriendo, ha dicho, “cada día durante cinco años”. Ha defendido que el beso a Jennifer Hermoso fue “consentido y mutuo”. También ha anunciado que se va a defender en los juzgados ante quienes le han criticado, citando a la vicepresidenta, Yolanda Díaz, la ministra de Igualdad, Irene Montero, o el portavoz de UP en el Congreso, Pablo Echenique.

“Estoy dispuesto a ser vilipendiado por defender mis ideales y la verdad”, ha afirmado Rubiales, y ha asegurado que tiene le respaldo de muchos. “Hay mucha gente que aunque silenciada me está apoyando, diría que más que en contra”.

Rubiales había empezado dando explicaciones de lo ocurrido. Empezó por el gesto de agarrarse los genitales en el palco para celebrar la victoria en la final del mundial. “Quiero pedir perdón sin paliativos por un hecho que ocurrió en el palco, cuando en un momento de euforia me agarré esa parte del cuerpo que ya habéis visto”, arrancó. “Me emocioné muchísimo hasta el punto de perder el control y agarrarme ahí cuando en el momento de ganar el mundial te giraste al palco y me miraste [mirando al entrenador nacional, Jorge Vilda]. En ese momento te hice esa seña de ole tus huevos. Tengo que pedir disculpas a su majestad la reina, a la infanta, la casa real y a todo el que se haya sentido ofendido, entiendo que es un gesto poco edificante. Mis más sinceras disculpas. Me conocéis, he estado en infinidad de actos, de paclos, y nunca me he comportado así. No me justifico.

Luego pasó a hablar del beso a Jennifer Hermoso. “El beso, aunque es más un pico que un beso, quién vea el vídeo entenderá que ante 80.000 personas en el momento –millones de manera televisada, ante toda la gente que había allí, entre ellas parte de mi familia, mis hijas– el deseo que podía tener en ese beso era exactamente el mismo que podía tener ante un beso a una de mis hijas. No hay deseo ni posición de dominio, aunque se esté vendiendo otra cosa en muchos medios, los que están rindiendo pleitesía ante [Javier] Tebas, [presidente de la Liga y enemigo de Rubiales] y el falso femenismo, que es una plaga en este país”, ha defendido.

Presión y pérdida de apoyos

Hace menos de 24 horas el Gobierno insistió en que actuaría en caso de que no lo hiciese la Federación. “Desde el Gobierno estamos siguiendo muy de cerca este hecho porque las cosas no pueden quedar así. Desde luego esperamos acontecimientos, pero si no se dan, si no se producen, el Gobierno va a actuar”, dijo Félix Bolaños este jueves durante una visita oficial a París.

El Gobierno no tiene la potestad de cesar a Rubiales de manera discrecional, pero sí puede presionar a través del Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAD). Ahora está en manos del CSD elevar las diferentes denuncias acumuladas al TAD, que tendría que incoar expediente, escuchar a las partes y dictar una resolución. Podría apartarlo cautelarmente, una suspensión de funciones que pasaría a ser definitiva si el proceso acaba en una inhabilitación.

El presidente del CSD, Víctor Francos, quien debe tomar la decisión sobre si pasar la denuncia al TAD, es un puesto designado por el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta. Francos ya ha dicho que si la Real Federación Española de Fútbol “no actúa en el caso Rubiales”, lo hará este organismo gubernamental.

En este momento, el presidente de la Federación tiene al menos cuatro denuncias ante el CSD: una del afiliado de la RFEF Miguel Ángel Galán, otra del exárbitro profesional Xavier Estrada Fernández, una de Sumar y otra de la Liga F. Le acusan de incumplir el protocolo contra la violencia sexual de la Federación, la ley del Deporte y, quizás, de un abuso de poder por ser el jefe de Hermoso en el contexto de la federación.