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Asamblea General de la ONU

António Guterres: “Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando y las grietas se convirtieron en abismos”

El secretario general de la ONU, António Guterres, pronuncia su discurso durante el 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General, en la sede de Nueva York, Estados Unidos, el 22 de septiembre de 2026.

Andrés Gil

Enviado especial a Nueva York —

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Fue el último discurso de António Guterres como secretario general de Naciones Unidas. Y se convirtió en un alegato a los valores de la institución, violados de forma cotidiana en todo el mundo, y de manera aún más sangrante en Oriente Próximo, “con altos el fuego que en realidad son menos fuego” y en Ucrania, “donde mueren civiles”.

“Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se convirtieron en abismos”, dijo Guterres a 100 días de abandonar el cargo como secretario general de la ONU después de diez años al frente del organismo multilateral: “En el transcurso de la última década estallaron guerras de consecuencias devastadoras que se prolongaron con una crueldad abyecta. Se tomó como blanco a la población civil. Se pisotearon los derechos humanos. Se utilizó el hambre como arma. Se asesinó a trabajadores humanitarios. Se dejó de lado el derecho internacional. Se ahondó las divisiones geopolíticas. Se acentuó las desigualdades. Se resquebrajó la confianza. La crisis climática dejó de ser una amenaza lejana y se volvió una realidad de todos los días. Y la inteligencia artificial avanzó a una velocidad que tomó por sorpresa incluso a quienes la crearon. No se trata de crisis aisladas, sino de capítulos de una misma historia... la historia del poder: quién lo tiene, a quién se le niega, cómo se utiliza y cómo está cambiando”.

En su discurso de apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas, Guterres señaló: “La redefinición del poder se está dando de tres maneras fundamentales. En primer lugar, entre los Estados, ya que surgieron nuevos polos de influencia económica, política y tecnológica. En segundo lugar, estamos presenciando una extraordinaria transferencia de poder: de los gobiernos a un puñado de empresas privadas y particulares. La influencia de esos actores se extiende ya a la política, la economía, los flujos de información, el desarrollo tecnológico y el espacio cívico del que dependen las sociedades. Y, en tercer lugar, los seres humanos están cediendo cada vez más poder a las máquinas: los agentes de inteligencia artificial se están tornando incontrolables y las armas autónomas letales dejaron de ser ciencia ficción y se están volviendo una realidad militar. Sin embargo, nuestras instituciones y nuestros sistemas de gobernanza global siguen reflejando las realidades de poder y los intereses de una época en gran medida ya superada. Ese es el reto decisivo que tenemos ante nosotros”.

Guterres señaló que “la multipolaridad puede manifestarse de diferentes formas. Una de ellas es un mundo caracterizado por la fragmentación y la transaccionalidad, un mundo de tensiones crecientes y desconfianza cada vez más profunda, de mercados fracturados e instituciones debilitadas, de cooperación menguante y cálculos de suma cero. En muchos aspectos, esa es la trayectoria que seguimos hoy en día. Pero hay otro camino: el camino hacia la multipolaridad interconectada. Se trata de un mundo construido sobre la base de la interdependencia y sostenido por una densa red de conexiones económicas, políticas, sociales y tecnológicas, un mundo en el que coexisten múltiples polos de influencia dentro de un marco común de derecho internacional y normas compartidas. Un mundo así puede ayudarnos a evitar las tendencias hegemónicas y lo que he llamado ”la Gran Fractura“: la división del mundo en dos bloques rivales, con sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad distintos”.

“El poderío militar no basta por sí solo para consolidar la paz”, señaló el secretario general de Naciones Unidas: “El poderío económico no basta por sí solo para asegurar la estabilidad. Y el poderío tecnológico no basta por sí solo para garantizar la seguridad. Un mundo multipolar interconectado puede crear las condiciones necesarias para resolver los problemas mundiales de manera más equilibrada y representativa. Pero para eso se necesita un sistema multilateral, centrado en las Naciones Unidas, que sea equilibrado y representativo, instituciones sólidas y eficaces que reflejen las realidades y la evolución progresiva del peso relativo de los países y las economías del mundo actual, y no las estructuras de poder de hace 80 años”.

Para Gueterres, la cuestión fundamental es la siguiente: “¿Haremos algo para que el poder se rija por el derecho en vez de la fuerza? ¿Por la cooperación en vez de la coacción? ¿Por el sentido de responsabilidad hacia la juventud y las generaciones futuras en vez de la indiferencia ante su destino? Porque los retos decisivos de nuestra época no son ajenos a la cuestión del poder: son más bien manifestaciones de ese poder. Y serán esos retos los que determinen si nos dejamos arrastrar cada vez más hacia la división y la inestabilidad o si nos encaminamos hacia la cooperación, la justicia y la seguridad colectiva”.

“En adelante”, dijo, “nuestro futuro quedará configurado según cómo afrontemos cuatro grandes pruebas del poder: el poder de decidir sobre la guerra y la paz; el poder que concentra la riqueza y fomenta la desigualdad; el poder que alimenta el caos climático y la guerra contra la naturaleza; y el poder que desató la inteligencia artificial”.

Guterres señaló que, “en todo Oriente Medio, los conflictos se suceden en cadena. Los mal llamados 'alto el fuego' no fueron más que 'menos fuego', y son los civiles quienes siguen pagando el precio. Ya basta. Los combates deben parar; la ayuda humanitaria tiene que fluir; y hay que restablecer por completo los derechos y las libertades de navegación de conformidad con el derecho internacional. No debemos perder de vista la devastadora situación que impera en el Territorio Palestino Ocupado. Pasaron casi tres años desde los abominables atentados terroristas perpetrados por Hamas el 7 de octubre. Lo que siguió fue una acometida contra la población palestina de Gaza cuyo grado de matanza y destrucción no vi nunca en todos mis años como secretario general”.

“La Corte Internacional de Justicia dictó medidas provisionales jurídicamente vinculantes en la causa titulada 'Aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza”, prosiguió Guterres: “En una opinión consultiva emitida el año pasado, la Corte dejó claro que se debe permitir a las Naciones Unidas cumplir sus mandatos en Gaza, y que debe garantizarse la protección de nuestro personal y del personal humanitario. Todas las partes deben atenerse al derecho internacional y las providencias de la Corte. Mientras tanto, la violencia, los desplazamientos de la población y la expansión de los asentamientos par parte de Israel en la Cisjordania ocupada están arrasando el camino hacia la paz e invocando el fantasma de la depuración étnica. No podemos permitir que la solución de los dos Estados se esfume ante nuestros propios ojos”

El secretario general de la ONU también señaló a Ucrania, donde “la invasión total perpetrada por Rusia asumió a un país soberano en una guerra brutal, lo que constituye una flagrante violación de la Carta. Se sigue matando a civiles, lejos del frente. Mayormente en Ucrania, pero también hace poco en ciertas partes de Rusia, las viviendas, los sistemas de energía y abastecimiento de agua y la infraestructura de transporte fueron objeto de reiterados ataques, lo que pone en peligro las cadenas de suministro de alimentos y energía a nivel mundial”.

“También debemos reformar el Consejo de Seguridad para que refleje el mundo de hoy con la legitimidad y la eficacia que exigen los retos de hoy”, señaló Guterres: “El Consejo de Seguridad fue concebido tras la Segunda Guerra Mundial, pero desde entonces el mundo cambió radicalmente. El ejemplo más flagrante es el de África. Cuando se fundaron las Naciones Unidas, la mayor parte de África todavía se encontraba bajo dominio colonial. Hoy en día, África sigue sin tener representación permanente en el Consejo. Que no haya puestos africanos permanentes en el Consejo de Seguridad del siglo XXI es injusto e indefendible. Eso tiene que cambiar”.

Guterres también denunció los que se aprovechan de la crisis climática: “Sabemos que los intereses ligados a los combustibles fósiles no se harán a un lado por voluntad propia. Durante décadas, las grandes empresas petroleras trataron la atmósfera como si fuera una cloaca a cielo abierto… y se enriquecieron a costa de las consecuencias.  Desde que Rusia invadió Ucrania, cinco grandes petroleras occidentales se embolsaron casi medio billón de dólares en beneficios”.

“La inteligencia artificial debe estar configurada por la humanidad, con humanidad y en beneficio de toda la humanidad”, señaló Guterres: “Y, al afrontar los desafíos que tenemos por delante, no renunciemos a dos principios fundamentales. Digamos al unísono: los niños nunca deben convertirse en conejillos de Indias de sistemas no regulados. Y acordemos que nunca hay que dejar que las máquinas tomen decisiones de vida o muerte. Los robots letales no deben tener cabida en nuestro futuro. La paz y la seguridad. La desigualdad. El clima. La inteligencia artificial. Estas son las cuatro grandes pruebas del poder que definirán el futuro. Y están entrelazadas. La guerra profundiza las desigualdades, arrasa el desarrollo y propaga el hambre. La desigualdad decide quién puede afrontar el cambio climático y otras crisis, y quién queda expuesto a sus peligros. La crisis climática alimenta la inestabilidad y los desplazamientos. La inteligencia artificial podría ayudarnos a resolver todos estos desafíos... o agravarlos. En las cuatro pruebas, la cuestión decisiva es el poder. El poder para decidir sobre la fuerza, el dinero, la energía, la tecnología, las normas y el futuro”.

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