Brasil: confirman el viaje de Lula para reunirse con Biden y aún no hay fecha para su visita a Argentina

San Pablo, Brasil —

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Ya está confirmado: Lula da Silva viajará a Estados Unidos los primeros días de enero, para un encuentro con el presidente Joe Biden. El convite provino de Washington y fue presentado al futuro jefe de Estado de Brasil por Jack Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en una reunión que mantuvieron hoy en Brasilia. Junto a Sullivan estuvieron en ese mitin Juan González, Asesor para América Latina y Ricardo Zúñiga, Secretario Adjunto de Estado para el Hemisferio Occidental. Del lado de Lula, se hallaba su núcleo más íntimo: el ex canciller Celso Amorim; el candidato a ocupar el ministerio de Hacienda, Fernando Haddad y el senador Jacques Wagner, quien irá a ocupar un cargo ministerial en el nuevo gobierno.

Lula asumirá su cargo el 1 de enero y el viaje a EEUU sería uno de los primeros al exterior. El presidente electo de Brasil había anunciado que antes de tomar posesión viajaría a Buenos Aires para visitar al presidente Alberto Fernández, pero aún no se conoce la fecha.

El futuro presidente brasileño declaró entusiasmado a través de las redes sociales: “Estoy animado para conversar con el presidente Biden y profundizar la relación entre nuestros países”. La satisfacción de Lula hay que entenderla tanto desde el punto de vista internacional, como también doméstico: la llegada a Brasil de la misión que encabeza Sullivan implicó una clausura definitiva del período de Jair Bolsonaro y de sus intentos por desconocer los resultados electorales del 28 de octubre. Esa fue la postura que el Consejero de Seguridad ratificó ante el gobierno bolsonarista en una reunión posterior con el almirante Flavio Rocha, actual secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil.

Si las expectativas de Lula en esta cita se cumplieron, pues su apuesta con Sullivan era “hablar de política; de la relación de Brasil y Estados Unidos y del papel de Brasil en la nueva geopolítica mundial” ; también se vieron satisfechas las perspectivas estadounidenses. Para la administración demócrata, la salida de Bolsonaro significa un punto de quiebre para la ultra derecha mundial, comandada por Donald Trump y Steve Bannon. Con Lula podrán tener diferencias, pero saben que el político brasileño es pragmático y experimentado. Zúñiga, quien fue además cónsul norteamericano en San Pablo, valoró esos rasgos del futuro presidente brasileño: “Brasil es un gran actor multilateral” dijo, para añadir que “tiene un largo camino de negociaciones en procesos de paz, en la búsqueda de soluciones multilaterales para algunos problemas complejos de seguridad” dijo hace unos días en una conferencia en la Universidad de Harvard.

Entre los temas que convocan a ambos gobiernos figura la pauta de los cambios climáticos. Es uno de los asuntos donde la gran potencia del Norte puede tener notorias coincidencias con el futuro poder político brasileño, desde que el propio Lula señaló que una de las prioridades de su gestión será “tolerancia cero” para la devastación del Amazonas. La agenda seguramente contendría cuestiones referidas a la región sudamericana, como la de ayudar a erigir un puente entre Washington y Caracas. De hecho, el gobierno de Biden ya inició un proceso de eliminación de sanciones al gobierno de Nicolás Maduro, quien por otra parte habilitó el retorno a Chevron a Venezuela. La guerra de Ucrania no estará ausente de la agenda bilateral, con su impacto en la inflación mundial por cuenta del petróleo y de los granos. Para Lula, el conflicto bélico entre Rusia y los ucranianos “no tiene ningún sentido” en el mundo actual.

Por las características que tendrá este viaje, hay mucha semejanza con el que protagonizó Lula en 2002, aquella vez como presidente electo de Brasil. En la época se encontró con el republicano George W. Bush, en una gira que según se dijo entonces había sido alentada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. 

EG/MG

Ya está confirmado: Lula da Silva viajará a Estados Unidos los primeros días de enero, para un encuentro con el presidente Joe Biden. El convite provino de Washington y fue presentado al futuro jefe de Estado de Brasil por Jack Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en una reunión que mantuvieron hoy en Brasilia. Junto a Sullivan estuvieron en ese mitin Juan González, Asesor para América Latina y Ricardo Zúñiga, Secretario Adjunto de Estado para el Hemisferio Occidental. Del lado de Lula, se hallaba su núcleo más íntimo: el ex canciller Celso Amorim; el candidato a ocupar el ministerio de Hacienda, Fernando Haddad y el senador Jacques Wagner, quien irá a ocupar un cargo ministerial en el nuevo gobierno.

Lula asumirá su cargo el 1 de enero y el viaje a EEUU sería uno de los primeros al exterior. El presidente electo de Brasil había anunciado que antes de tomar posesión viajaría a Buenos Aires para visitar al presidente Alberto Fernández, pero aún no se conoce la fecha.

El futuro presidente brasileño declaró entusiasmado a través de las redes sociales: “Estoy animado para conversar con el presidente Biden y profundizar la relación entre nuestros países”. La satisfacción de Lula hay que entenderla tanto desde el punto de vista internacional, como también doméstico: la llegada a Brasil de la misión que encabeza Sullivan implicó una clausura definitiva del período de Jair Bolsonaro y de sus intentos por desconocer los resultados electorales del 28 de octubre. Esa fue la postura que el Consejero de Seguridad ratificó ante el gobierno bolsonarista en una reunión posterior con el almirante Flavio Rocha, actual secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil.

Si las expectativas de Lula en esta cita se cumplieron, pues su apuesta con Sullivan era “hablar de política; de la relación de Brasil y Estados Unidos y del papel de Brasil en la nueva geopolítica mundial” ; también se vieron satisfechas las perspectivas estadounidenses. Para la administración demócrata, la salida de Bolsonaro significa un punto de quiebre para la ultra derecha mundial, comandada por Donald Trump y Steve Bannon. Con Lula podrán tener diferencias, pero saben que el político brasileño es pragmático y experimentado. Zúñiga, quien fue además cónsul norteamericano en San Pablo, valoró esos rasgos del futuro presidente brasileño: “Brasil es un gran actor multilateral” dijo, para añadir que “tiene un largo camino de negociaciones en procesos de paz, en la búsqueda de soluciones multilaterales para algunos problemas complejos de seguridad” dijo hace unos días en una conferencia en la Universidad de Harvard.

Entre los temas que convocan a ambos gobiernos figura la pauta de los cambios climáticos. Es uno de los asuntos donde la gran potencia del Norte puede tener notorias coincidencias con el futuro poder político brasileño, desde que el propio Lula señaló que una de las prioridades de su gestión será “tolerancia cero” para la devastación del Amazonas. La agenda seguramente contendría cuestiones referidas a la región sudamericana, como la de ayudar a erigir un puente entre Washington y Caracas. De hecho, el gobierno de Biden ya inició un proceso de eliminación de sanciones al gobierno de Nicolás Maduro, quien por otra parte habilitó el retorno a Chevron a Venezuela. La guerra de Ucrania no estará ausente de la agenda bilateral, con su impacto en la inflación mundial por cuenta del petróleo y de los granos. Para Lula, el conflicto bélico entre Rusia y los ucranianos “no tiene ningún sentido” en el mundo actual.

Por las características que tendrá este viaje, hay mucha semejanza con el que protagonizó Lula en 2002, aquella vez como presidente electo de Brasil. En la época se encontró con el republicano George W. Bush, en una gira que según se dijo entonces había sido alentada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. 

EG/MG

Ya está confirmado: Lula da Silva viajará a Estados Unidos los primeros días de enero, para un encuentro con el presidente Joe Biden. El convite provino de Washington y fue presentado al futuro jefe de Estado de Brasil por Jack Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en una reunión que mantuvieron hoy en Brasilia. Junto a Sullivan estuvieron en ese mitin Juan González, Asesor para América Latina y Ricardo Zúñiga, Secretario Adjunto de Estado para el Hemisferio Occidental. Del lado de Lula, se hallaba su núcleo más íntimo: el ex canciller Celso Amorim; el candidato a ocupar el ministerio de Hacienda, Fernando Haddad y el senador Jacques Wagner, quien irá a ocupar un cargo ministerial en el nuevo gobierno.

Lula asumirá su cargo el 1 de enero y el viaje a EEUU sería uno de los primeros al exterior. El presidente electo de Brasil había anunciado que antes de tomar posesión viajaría a Buenos Aires para visitar al presidente Alberto Fernández, pero aún no se conoce la fecha.