Investigación periodística
Explosivos y reservas de sangre: Dinamarca se preparó para una invasión de Groenlandia por parte de Trump
El Ejército danés envió el pasado mes de enero, en medio de la escalada de tensión por las ambiciones de Donald Trump por tomar Groenlandia, un contingente de tropas equipadas con explosivos y reservas de sangre para contener una posible invasión estadounidense de la isla ártica.
Según informó el jueves la emisora pública danesa DR, Copenhague se preparó hasta las últimas consecuencias para una potencial confrontación militar con Estados Unidos, el país que fue el principal aliado militar de los nórdicos en el marco de la OTAN desde el finde la Segunda Guerra Mundial.
Las fuentes militares, gubernamentales y de los servicios de inteligencia consultadas por DR revelaron que las tropas danesas llevaban los suficientes explosivos para destruir las principales pistas de aterrizaje en la isla ártica, una situada cerca de la capital, Nuuk, y otra en una antigua base militar en Kangerlussuaq, con el objetivo de evitar la llegada de aeronaves norteamericanas. A los soldados daneses también se les proporcionaron suministros de sangre en caso de que hubiese heridos en combate y los cazas F-35 de las bases danesas fueron armados y preparados para entrar en acción.
En la investigación periodística elaborada por DR también hablaron con fuentes de Francia y Alemania, que afirman que los dos países respaldaron a Dinamarca en su planteamiento de intentar elevar los costes para Trump por invadir el territorio autónomo danés. El episodio también revela hasta qué punto se tomaron en serio las amenazas del presidente de EE.UU., no solamente en el país nórdico, sino también en el resto de países europeos, y pone de manifiesto cómo de deterioradas están las relaciones transatlánticas.
La estrategia de Copenhague
Según informaba la cadena pública danesa, poco después de la elección del segundo mandato de Trump como presidente, Dinamarca ya empezó a buscar apoyo político en reuniones confidenciales ante las crecientes demandas norteamericanas sobre Groenlandia. En concreto, DR especifica que contactaron con París y Berlín, además de las capitales nórdicas, para construir una alianza europea que protegiera al Reino de Dinamarca.
La estrategia de Copenhague era intentar evitar una escalada con EE.UU., pero a la vez no querían ceder a la codicia de Trump por hacerse con el territorio ártico, a pesar de la enorme superioridad militar entre los dos países. En otoño de 2025, el plan de Dinamarca y los aliados europeos era enviar soldados a Groenlandia durante 2026 para demostrar que el país nórdico se tomaba en serio la defensa de la isla.
Quieren más soldados? Pueden tenerlos, ¿Quieren apoyo naval? También podrían tenerlo ¿Quieren más apoyo aéreo? También lo tendrán
Según las informaciones de DR, en ese plan Francia destacó especialmente en su apoyo, estando dispuesta a enviar varios centenares de soldados al Ártico. DR transcribió una conversación entre una fuente secreta del Gobierno danés y un miembro del Ejecutivo francés en la que se demuestra que París no quería escatimar recursos militares en Groenlandia. “¿Quieren más soldados? Pueden tenerlos, ¿Quieren apoyo naval? También podrían tenerlo ¿Quieren más apoyo aéreo? También lo tendrán”, decía la fuente francesa.
Pero el hecho que marcó un punto de inflexión fue la operación EE.UU. en Venezuela el 3 de enero, que terminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Para Copenhague esta acción fue la demostración de que Trump estaba dispuesto a usar la fuerza, lo que hizo aumentar la preocupación de que las reiteradas amenazas sobre Groenlandia pudieran traducirse en acciones concretas. “Aquí es donde todo explotó”, dijo un alto funcionario de la inteligencia danesa a DR.
Como resultado, soldados daneses junto a franceses, alemanes, noruegos y suecos fueron desplegados en Groenlandia como avanzada, seguidos por una fuerza principal danesa que incluía tropas de élite, sin que el ministerio de Defensa especificara el número de soldados concreto. A este contingente se le sumó un buque de la armada francesa mientras que aviones de combate daneses fueron enviados hacia el Atlántico Norte.
Oficialmente, Dinamarca justificó el envío de tropas con el pretexto de llevar a cabo el ejercicio militar 'Resistencia Ártica' en el marco de la OTAN. Pero fuentes militares revelaron a DR que fue un despliegue militar real y no unas maniobras. El objetivo era contar con la mayor diversidad de nacionalidades posible para obligar a EE.UU. a emprender una acción hostil con un alto costo en caso de ocupar Groenlandia. “No nos habíamos encontrado en una situación similar desde abril de 1940”, declaró una fuente de defensa danesa a DR.
“El deseo de Trump continúa intacto”
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, que se enfrenta a unas elecciones generales el 24 de marzo, no quiso comentar los detalles de las revelaciones publicadas por DR. Sin embargo, Frederiksen declaró en una cumbre de la UE en Bruselas: “Atravesamos la peor situación en política exterior desde la Segunda Guerra Mundial. La única razón por la que hoy nos encontramos en una mejor situación es gracias a la cooperación europea”.
La primera ministra también asegura que continúan las negociaciones de alto nivel con los estadounidenses para alcanzar un compromiso que respete las líneas rojas de Dinamarca y Groenlandia, respetando la soberanía: “Espero que se llegue a un acuerdo, pero como ya dije, el deseo de Trump de anexionarse Groenlandia sigue intacto”.
El embajador de EE.UU. en Dinamarca, Kenneth Howery, respondió a las informaciones de DR señalando que “el presidente Trump fue claro acerca de la importancia de Groenlandia y del Ártico para la seguridad nacional de EE.UU.”. El diplomático señaló que Trump declaró “claramente que EE.UU. no utilizara la fuerza militar contra Groenlandia” en un discurso en el marco del Fórum Económico Mundial en Davos (Suiza).
A pesar de las palabras de alerta de la primera ministra danesa, hoy la crisis por Groenlandia quedó en un segundo plano tras varias semanas en enero en que las declaraciones agresivas de Trump sumieron a la OTAN en su crisis más profunda en años. Finalmente, el 21 de enero, Trump dio marcha atrás anunciando que había llegado a un acuerdo marco sobre Groenlandia con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, cuyos detalles no se hicieron públicos.