Ciencia

Preocupación por las expectativas creadas por Barbacid sobre el cáncer de páncreas: “El anuncio se ha salido de madre”

Antonio Martínez Ron

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En los últimos diez días, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha recibido la mayor avalancha de consultas de su historia. Todo después de que el pasado 27 de febrero, el equipo de Mariano Barbacid anunciara que había conseguido eliminar un tipo de cáncer de páncreas en ratones con una terapia combinada de tres fármacos. “No sabemos cuántos meses le quedan a nuestra madre, agradeceríamos la oportunidad de que la examinen en su centro”, dice uno de los cientos de mensajes recibidos. “Tengo una cuñada con metástasis, contacto con ustedes por si pudieran meterla dentro de sus ensayos”, dice otro. 

El lunes, antes de que Barbacid acudiera a El Hormiguero en Antena 3, se presentaron dos familias en la sede del CNIO en Madrid, una por la mañana y otra por la tarde, para pedir que les incluyan en un ensayo clínico que aún no está en marcha. Y elDiario.es tiene constancia de situaciones similares en otros centros. Mientras tanto, se ha puesto en marcha una petición para que se conceda el premio Nobel para Barbacid y se ha politizado el hallazgo en las redes sociales, donde también se traslada el mensaje erróneo de que solo ha sido posible gracias a la financiación privada. 

En el entorno científico y clínico muchos especialistas están viendo el asunto con preocupación. Según fuentes internas, en el acto institucional del Día Mundial contra el Cáncer de este miércoles, el asunto fue la comidilla entre algunos expertos, que creen que el ruido mediático alrededor del anuncio ha generado unas expectativas que no corresponden con la realidad. Sin embargo, dada la situación en el CNIO y la condición de “vaca sagrada” de Barbacid, pocos se atreven a decirlo en público, por el coste de parecer un “aguafiestas”.

“Un ratón es un ratón”

Las principales críticas son que se trata de un hallazgo en ratones que puede no tener traslación a humanos, que los resultados se han presentado en un artículo que no ha sido sometido a escrutinio por otros colegas (sin revisión por pares) y en la modalidad “contributed” de la revista PNAS (una vía reservada a los miembros de la National Academy of Sciences, condición que cumple Barbacid). Además, no es la primera vez que el exdirector del CNIO protagoniza una polémica similar. En el año 2011, el Ministerio de Ciencia le tuvo que llamar al orden y le acusó de “jugar con el dolor” por sus anuncios sobre el hallazgo revolucionario sobre el cáncer de pulmón. Década y media después, aquello no ha dado lugar a ninguna terapia clínica.

Creo que en este caso se ha cruzado una frontera y todo está un poco fuera de madre. Hay un hilo muy delgado entre lo que se comunica y las expectativas que creas

“Un ratón es un ratón; muchos hemos curado cáncer en ratones”, asegura Xosé Bustelo, director del Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca. Los modelos animales no tienen las alteraciones genéticas que tiene un paciente y es muy frecuente que no suceda lo mismo en las personas. “Además, hay alguno de estos fármacos que sabemos que va a afectar bastante el sistema inmune, con lo cual puede haber algún tipo de reacción no tolerable”, añade. “Y cuando tienes tres juntos no sabes cómo van a interaccionar entre ellos”.

Bustelo asegura que Barbacid es un científico brillante y podría ser candidato al Nobel perfectamente por su descubrimiento del primer oncogén humano (HRAS) en 1982, pero no por este trabajo. Por otro lado, los datos de su estudio son tan buenos que merecen ser probados en un ensayo de fase 1, pero cree que la comunicación no se ha hecho bien. “Creo que en este caso se ha cruzado una frontera y todo está un poco fuera de madre”, asegura a elDiario.es. “Hay un hilo muy delgado entre lo que se comunica y las expectativas que creas: hay un riesgo de dar esperanzas erróneas y frustración en los pacientes. Hay que tener mucho cuidado”. 

Lara Acero, presidenta de la Asociación Cáncer de Páncreas (Acapan), cree que la investigación de Barbacid es un avance relevante e incluso han contribuido a su financiación. “Pero hay que ver cómo evoluciona, porque generar falsas expectativas puede ser complicado en las situaciones de desesperación que están los pacientes de cáncer de páncreas ahora mismo”, afirma. 

“Es una pena que un descubrimiento importante se comunique mal”, señala Ángela Nieto, investigadora del Instituto de Neurociencias de Alicante que hasta diciembre coordinaba la red de investigación en cáncer del CSIC. “Los resultados son prometedores, pero no se puede concluir que esto significará la cura de los pacientes: queda mucho camino por andar”, subraya Nieto, que constata que esta preocupación se ha extendido fuera de España.

“El avance es espectacular científicamente, es algo realmente único considerando cómo el cáncer de páncreas es tan intratable”, reconoce Salvador Macip, catedrático de medicina molecular en la Universidad de Leicester. “El problema es crear falsas expectativas en su aplicación, hay que gestionarlas de manera adecuada y esto creo que es un poco responsabilidad de todos”.

Generar falsas expectativas puede ser complicado en las situaciones de desesperación que están los pacientes de cáncer de páncreas ahora mismo

El problema de los tres fármacos

En sus intervenciones públicas, Barbacid ha hecho algunas afirmaciones que pueden inducir a error. “Hay que dejar muy claro que para llegar a pacientes quedan por lo menos dos o tres años”, dijo en El Hormiguero, cuando este tipo de ensayos suelen llegar a la clínica en plazos mucho más amplios que en muchas ocasiones superan los 10 años. Al tratarse de una terapia que combina tres fármacos, además, los propios autores consideran que será muy complicado llevarlo a un ensayo. “El camino para optimizar la triple terapia combinada aquí descrita para su uso en un escenario clínico no será fácil”, admiten en el artículo de PNAS.

Los ratones fueron sometidos a un tratamiento que combina tres fármacos, lo que potencialmente puede resultar en toxicidades que hagan imposible su aplicación en pacientes

Los expertos coinciden en que el modelo que proponen los autores es poco “realista” y no tiene sentido lanzar las campanas al vuelo. Uno de los medicamentos que utilizan aún no está aprobado para cáncer de páncreas y otro no presenta propiedades farmacológicas adecuadas para su desarrollo clínico. Y, al combinarlos en humanos, quizá no sean seguros.

“Los resultados son muy prometedores y abren una nueva vía de experimentación que merece la pena probar en pacientes, pero conviene ser muy cautos”, afirma Manuel Collado, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). “Los datos se han obtenido en ratones que carecen de sistema inmunológico a los que se trasplantaron tumores humanos y que fueron sometidos a un tratamiento que combina tres fármacos, lo que potencialmente puede resultar en toxicidades que hagan imposible su aplicación en pacientes”. 

Hasta última hora del jueves, ni Barbacid ni su equipo en el CNIO han respondido a las peticiones de elDiario.es para responder a estas críticas.

Un trabajo con dinero público

La campaña de financiación tras el anuncio, a través de la Fundación Cris Cáncer, ya lleva más de la mitad de su objetivo: han recaudado casi dos de los 3,5 millones que quieren conseguir para llevar a cabo la siguiente “fase de análisis” y la campaña avanza a toda velocidad. En la entrevista con Pablo Motos, Barbacid adelantó que necesitarían en torno a cinco millones para la primera parte del ensayo clínico. Algunos expertos consideran que esta estrategia está trasladando la imagen de que sus logros se han conseguido sin apoyo del presupuesto público. Se ha convertido, de hecho, en un argumento recurrente en redes sociales por parte de los defensores del liberalismo económico, que ven en este avance una supuesta muestra de que no es necesario financiar la investigación con dinero público.

“Sin duda tener una fundación detrás con músculo en los medios ha ayudado —asegura un científico externo al CNIO—pero hay un debate mal planteado de la contribución relativa de la inversión pública/privada”. Según fuentes oficiales, entre 2018 y 2025, el grupo de Oncología Experimental del CNIO que lidera Barbacid ha recibido el 65,9% de sus fondos de dinero público. En 2025, recibió más de dos millones de euros, de los cuales el 64% procedía de fondos públicos y, entre 2018 y 2025, el grupo gastó más de 10 millones de estos presupuestos. En conjunto, los datos muestran con claridad que el grupo ha operado durante años con una financiación mayoritariamente pública, estable y continuada, subrayan las mismas fuentes.

El hecho de que la rueda de prensa sobre el hallazgo no la organizara el CNIO sino Cris Cáncer es indicativo de una situación anómala y de un extraño juego de intereses. La entidad privada no es la financiadora exclusiva del proyecto, que forma parte de un esquema público-privado en el que el CNIO y otras fuentes institucionales han aportado recursos importantes, desde el Consejo Europeo de Investigación (ERC) a la Agencia Estatal de Investigación o los fondos Next Generation de la Unión Europea.

Asimismo, a nadie se le escapa el contexto en el que se produce este anuncio, en plena investigación por la presunta corrupción del ex gerente Juan Arroyo y su entorno, la persona de la máxima confianza de Mariano Barbacid y a la que apoyó públicamente con una carta cuando estalló la polémica.

En cualquier caso, recuerda el investigador Xosé Bustelo, conviene no perder de vista lo importante. “El hallazgo de Barbacid y su equipo sobre el cáncer de páncreas se enmarca en un contexto en el que se están desarrollando otras opciones como la inmunoterapia, y los pacientes han pasado de no tener opciones a un campo donde se están experimentando muchísimas cosas”, asegura. “Pero siempre hay que modular el mensaje y aplicar la máxima cautela”.