CLAVES

Quiénes son los líderes que median en la guerra de Ucrania y qué intereses tienen

Patrick Wintour

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¿Son honestos los fines de los líderes internacionales que están intercediendo por la paz ante la invasión de Ucrania? Tras la primera oleada de negociadores encabezada por el francés Emmanuel Macron y el alemán Olaf Scholz, un nuevo grupo se ha abierto camino hasta la larga mesa de Vladímir Putin o, por lo menos, hasta su teléfono.

El grupo actual incluye al primer ministro de Israel, Naftali Bennett; al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; al primer ministro de India, Narendra Modi; y a Mohamed bin Zayed, príncipe heredero de Abu Dabi en Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Todos estos países han defendido posiciones de neutralidad alegando que gracias a ellas pueden actuar como intermediarios creíbles. Pero sus críticos interpretan los esfuerzos de pacificación como una forma de ocultar su propia falta de principios morales y de justificar los profundos lazos comerciales que quieren seguir teniendo con Rusia, que ven como un posible vencedora en esta prueba de fuerza.

Israel

La visita de Bennett a Moscú el pasado sábado fue la más sorprendente y relevante. Según fuentes diplomáticas, consultó a Macron, a Scholz y al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, antes de romper el Shabat para pasar tres horas con Putin y hacer un viaje posterior a Berlín para informar a Scholz. También avisó a Erdogan porque tenía que utilizar el espacio aéreo turco.

Desde la visita, Bennett ha hablado en dos ocasiones con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y está prevista una nueva conversación con Putin. Su ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, se reunió en Letonia este lunes con el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, al que le trasladó la disposición de su país a seguir mediando ante Rusia con el objetivo de poner fin “a la cruel e innecesaria guerra” contra Ucrania.

Bennett lleva desde junio en el cargo de primer ministro y es un novato en la diplomacia, pero lo ha acompañado Zeev Elkin, veterano de las reuniones entre el ex primer ministro Benjamin Netanyahu y Putin desde 2009. Según cuentan en Israel, Elkin es el funcionario del país que más tiempo ha pasado con el líder ruso.

La visita de Bennett ha sido objeto de ataques por parte de quienes critican la decisión del país de mantenerse neutral bloqueando el suministro de armas a Ucrania. El propio Zelenski se quejó de esta decisión. “No siento que Bennett esté envuelto en nuestra bandera”, dijo.

La postura inicial de Bennett tampoco gustó a Washington, pero la irritación se atenuó tras conseguir que el pasado 2 de marzo apoyara la resolución de la Asamblea General de la ONU de condena a Rusia.

Israel tiene motivos para mantenerse del lado de Rusia. Para un país que durante mucho tiempo se ha opuesto al acuerdo nuclear con Irán, sería toda una victoria diplomática lograr que Moscú no firmase su reactivación, algo que está a punto de ocurrir en Viena. Israel también necesita a Rusia para mantener el acuerdo en Siria que le permite organizar ataques contra posiciones iraníes.

¿Vamos a permanecer neutrales en esta guerra porque tenemos que bombardear Siria una o dos veces por semana?

“Estamos caminando sobre cáscaras de huevo, con miedo de ofender el desorbitado ego de Vladímir Putin”, escribió enfadado el periodista Uri Misgav en un artículo publicado por el periódico israelí Haaretz. “A Bennett lo sacaron de una reunión para atender una larga llamada telefónica con Putin, con la excusa de que eran 'esfuerzos de mediación' israelíes. En lugar de colgarle el teléfono a un dictador psicópata y despiadado, Israel actúa como un estado satélite de Rusia, casi como un aliado”.

El ex director general del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Alon Liel, fue igualmente crítico. “¿Es posible que el Ministerio de Defensa diga que vamos a permanecer neutrales en esta guerra porque tenemos que bombardear Siria una o dos veces por semana?”, preguntó. “El viaje de Bennett a Rusia le dio a Putin un sello de aprobación de un Israel neutral que no vamos a poder quitarnos de encima”.

Bennett rechaza estas interpretaciones de sus esfuerzos y dice que su responsabilidad moral es tratar de traer la paz. “Fui a Moscú y a Berlín para tratar de ayudar a un diálogo entre todas las partes, con la aprobación y el apoyo de todos los actores”, dijo. “Aunque las posibilidades no sean grandes”.

Turquía

Turquía también ha sido acusada de tener una pata en cada lado. En medio de una crisis financiera, Ankara no ha impuesto sanciones a Rusia y tampoco ha cerrado el espacio aéreo turco. Por otro lado, ha condenado sin reservas la invasión, ha permitido que el ejército ucraniano compre drones construidos en Turquía y ha cerrado el Bósforo y Dardanelos en virtud del Pacto de Montreux de 1936. En caso de necesidad, eso le permitiría impedir el paso de buques de guerra rusos por los estrechos turcos (en la práctica, Rusia ya tiene en el Mar Negro los barcos que necesita para montar una invasión).

Erdogan ha sido menos criticado en Turquía que Bennett en Israel, pero llama la atención que Boris Johnson hablara por teléfono con Erdogan el viernes y que Wendy Sherman, la vicesecretaria de Estado de EEUU, se reuniera ese mismo día con autoridades turcas. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y su homólogo en Ucrania, Dmytro Kuleba, han acordado reunirse este jueves en un foro en el sur de Turquía. Serían las primeras conversaciones entre los máximos responsables diplomáticos desde que Rusia lanzó la invasión.

Putin y Erdogan tienen más de 60 años, llevan décadas en el poder, y ambos valoran su estilo directo. “Se trata de una persona que cumple su palabra, un hombre”, dijo una vez Putin sobre el presidente turco.

El domingo Erdogan habló una hora con Putin, pidiéndole un alto el fuego o corredores humanitarios similares a los que los dos han negociado para Siria. En cualquier caso, su llamada no tuvo demasiado éxito.

Pero la apuesta de Erdogan por Rusia es anterior. Decidió comprar sistemas rusos de defensa aérea S-400 provocando sanciones de Estados Unidos y críticas de la OTAN. Su sector turístico depende en gran medida de los 5 millones de rusos que llegan cada año, y Moscú está supervisando la planta nuclear turca de Akkuyu, en la provincia de Mersin. La empresa rusa de gas Gazprom es la propietaria de Turkstream, el gasoducto ruso que abastece al 40% de la demanda turca.

Lo que está en juego para la derecha turca no es el futuro de Europa sino el de Turquía como potencia en ascenso. Pero Turquía también pertenece a la OTAN, busca una forma de congraciarse con Estados Unidos y es el quinto mayor socio comercial de Ucrania. Con los equilibrios permanentes que debe mantener entre Este y Oeste, lo más probable es que Turquía no sea el intermediario fiable que necesita Putin.

Emiratos Árabes Unidos

Un tercer mediador está siendo Emiratos Árabes Unidos, cercanos a Moscú y siempre dispuestos a desplegar la alfombra roja para la élite rusa. Se abstuvieron en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la invasión rusa. Anwar Gargash, su principal diplomático, escribió en Twitter “que tomar partido solo conduciría a más violencia”.“ En la crisis ucraniana nuestras prioridades son pedir a todas las partes que sigan la diplomacia y mediar para encontrar un acuerdo político que ponga fin a esta crisis”, dijo. 

Sin embargo, cuando la Asamblea General de la ONU votó unos días después, Emiratos sí condenó la invasión de Rusia. 

El príncipe heredero de Abu Dabi, Bin Zayed, se dirigió a Putin y le dijo que el país “continuaría coordinándose con las partes implicadas para ayudar a encontrar una solución política sostenible a la crisis actual”.

Emiratos no quiere poner en peligro sus vínculos con Rusia. Trabajan juntos en Libia y en otros lugares en África. Desde 1997 el comercio entre los dos países se ha multiplicado por diez hasta los 5.000 millones de dólares de 2021: representan el 55% de todo el intercambio comercial ruso en la región del Golfo y son el mayor inversor árabe en Rusia (el 80% del total).

India

El cuarto y último mediador es Narendra Modi. Este lunes habló con Putin y le pidió que hablara directamente con Zelenski. Defensora de una postura de alineación múltiple, India también también ha sido criticada por abstenerse en las votaciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Asamblea General del 2 de marzo.

La primera tarea de India fue evacuar a los más de 16.000 estudiantes indios atrapados en Ucrania. Pero el país tiene condicionantes: cerca del 60% de su material militar procede de Rusia, así como la mayor parte de su tecnología nuclear civil. Modi esperaba poder convencer a Rusia de que se alejara de China pero ahora eso parece menos probable.

La resistencia de India a condenar la invasión también ha demostrado los límites del foro Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD), una incipiente asociación entre Japón, India, Estados Unidos y Australia, que se suponía iba a servir de faro para los países de la región que se oponen a China.

Traducido por Francisco de Zárate.