PODCAST - SOBREMESA

Buenos Aires, una provincia que no se gobierna a si misma

PG: Te escuché el otro día una pregunta que me gustaría retomar para la sobremesa de hoy, la pregunta era muy incitante intelectualmente. ¿Por qué los porteños gobiernan la provincia de Buenos Aires? Me dio la impresión de que no estabas hablando solamente del gobernador, sino de una cosa bastante más amplia que cómo se elige al gobernador y yo tengo ganas, y seguramente los que escuchen también, de que te explayes sobre eso.

RH: Lo primero que diría es que efectivamente cuando uno mira cómo es la elite dirigente porteña, no solo los candidatos a gobernador o los nombres que están hoy sobre la mesa, y mira el panorama más amplio, uno de los fenómenos que se observan es que desde fines del siglo XX todos los gobernadores armaron su carrera política desde una plataforma porteña. De hecho, si solamente enfocamos la atención en esos gobernadores esto es muy evidente: Ruckauf, Solá - Solá tiene campo en la provincia, pero salió del Nacional Buenos Aires, habitante del Barrio Norte - Scioli más tarde, María Eugenia Vidal, Kicillof y ahora las figuras en ascenso y las figuras de la elección intermedia - Diego Santilli, Facundo Manes - creo responden a ese patrón. Entonces creo que hay rasgos más generales que es bueno tratar de explorar. Uno podría decir que quizás Manes es el único que se aparta un poco de este patrón.

PG: No estoy muy seguro, después lo hablamos, tengo mis dudas.

RH: Cuando uno mira un poquito la biografía que él mismo presenta es un producto típico del mundo porteño .

PG: Y del mundo porteño internacionalizado.

RH : Muy internacionalizado, otro rasgo de la vida porteña. Creo que para mirar esto es bueno mirarlo en el largo plazo. Esta es un poco la fortaleza del historiador. ¿Por qué motivo? Porque Buenos Aires es una provincia rara, gobernada desde afuera, la única que fue dividida en tiempos relativamente modernos. Dividida en el 80, perdió su capital en los conflictos de la guerra civil del 80, perdió su centro político y quedó una provincia sin ciudades, sin centro políticamente importante desde el punto de vista de su trayectoria histórica anterior. Y La Plata nunca pudo reemplazar a Buenos Aires en esa función, nunca fue el centro político de la ciudad, siempre fue un eje político. En parte porque es gobernar una provincia demasiado compleja, demasiado grande, demasiado heterogénea, que para colmo lo tuvo que hacer con una Constitución como la del 73, que le daba mucho poder a los municipios y con además una constitución de rasgos semiparlamentarios, en la que el gobernador tenía que negociar mucho con la oposición y con los poderes locales. No sólo presupuestos, sino también para componer su gabinete, que requería requería este acuerdo parlamentario. Creo que La Plata  siempre fue débil, porque no pudo imponerse sobre el territorio y siempre dependió mucho de la élite política que siguió residiendo en la capital federal. Los que mandaban en la provincia nunca se mudaron a La Plata. La Plata tuvo durante mucho tiempo una vida política principal con alguna proyección provincial, pero nunca fue el centro político de una provincia que es tres, cuatro o cinco veces más grande que cualquier otra provincia argentina.

Buenos Aires es una provincia rara, gobernada desde afuera, la única que fue dividida en tiempos relativamente modernos.

Roy Hora

PG: El Banco Provincia funciona predominantemente en la capital 

RH : Uno podría pensar en un montón de instituciones que tienen un poco esos rasgos, están en enclaves porteños y eso dice algo. Ese es el origen: una provincia que no se gobierna a si misma, que no construye un sistema político centrado en su capital. Una originalidad, no hay ninguna otra provincia así. Quizás uno podría decir algo respecto a Santa Fe, que tiene también una ciudad que es más grande que su capital, Rosario, pero no es comparable.  ¿Cuándo empezó a cambiar? ¿Cuándo se produjo un cambio significativo en este fenómeno? Creo que la democratización, la reforma electoral de 1912 trajo cambios, porque recién entonces las personas, los dirigentes políticos que hacían carrera en la provincia, cuya trayectoria política hasta entonces había estado circunscrita al plano municipal, que tenían un techo de cristal, pudieron pegar el salto y llegar más lejos. Es decir, hasta 1912 las elecciones contaban poco. Si uno quería ser senador nacional, esa lista se hacía en el comité central del partido en Buenos Aires.

PG: Con la democratización nació la política territorial entonces

RH: Creció el valor de los que pueden juntar votos sin salir. Esto significa que, por ejemplo, voy a mencionar un caso que es el de Alberto Barceló, caudillo de Avellaneda, cuando Avellaneda era el núcleo de la tercera sección electoral, no era solamente la Avellaneda que hoy conocemos, era mucho más grande. Alberto Barceló, tiene muy mala fama ese señor, pero ganaba elecciones, no es que hacía trampa. Además le mojaba la oreja sus rivales, pero era el caudillo de esa tercera sección y hasta ese momento era el intendente, pero en un momento los votos que podía juntar Barceló le permitieron disputar con las élites dirigentes de su propio partido, del partido conservador, y eso le permitió llegar más lejos. Mientras otros tenían que salir del escenario, aquellos que no eran electoralmente competitivos, Barceló entró al Senado, un señor al que muchos no querían, pero que por su potencia electoral rompió ese techo de cristal, el techo de cristal que le había impuesto un orden en el que las elecciones el peso del voto no era tan así. 

Ese es el origen: una provincia que no se gobierna a si misma, que no construye un sistema político centrado en su capital. Una originalidad, no hay ninguna otra provincia así.

Roy Hora

PG. Decís que es el primer senador que llega desde el propio territorio, con sus propios pergaminos territoriales.

RH: Antes eran señores que tenían campos, para simplificar mucho. Y no llegó a gobernador por poco. Barceló armó un partido que se llamaba el Partido Provincial, para sobrevivir en el momento, ante la avalancha radical. Negoció con el gobierno radical y se llamaba Partido Provincial y, ¿qué quiere decir? “Nosotros los de la provincia contra los de arriba, contra los que se creen que son más porque viven en Buenos Aires”. En la época se los llamaba metropolitanos. Creo que ese es un fenómeno bien importante y que a lo largo del siglo XX le dio más aire a la política bonaerense, pero con limitaciones, porque La Plata nunca fue lo que fueron otras capitales provinciales. 

PG: Las luces de Buenos Aires siempre mantuvieron apagada La Plata.

RH. Por ejemplo, pensemos en la prensa de La Plata: el diario El Día es un diario para La Plata, no es un diario para la provincia de Buenos Aires. En muchos lugares se lee la prensa local y la prensa nacional. Creo que este fenómeno acompañó a la historia política de la provincia. Basta ver la trayectoria de sus dirigentes, algunos más provincianos, otros más metropolitanos en esta clave, pero nunca provincianismo puro como sucede en el resto de las provincias, incluso en las más nuevas. 

PG: Los porteños se retiran en esta etapa que estás contando. ¿Y cuándo vuelven?

RH: Creo que es una pregunta interesante y no tenemos todavía todas las respuestas. Yo apuntaría dos o tres cosas: una muy importante, el ascenso demográfico del conurbano. Cuando gobernaba Barceló, Avellaneda no era lo que es en nuestro tiempo. El conurbano todavía no existía, todavía no se hablaba de conurbano. Era una parte importante de la demografía de la provincia, pero no era todo.

Las luces de Buenos Aires siempre mantuvieron apagada La Plata.

Pablo Gerchunoff

PG: Creo que alguna vez dijiste que la palabra conurbano la dijo por primera vez Oscar Alende en la década del 60. 

RH: Es la primera vez que yo la registro. En la elección del año 62 Alende dijo “el problema es el conurbano”. Esa fue la primera elección en la historia de la provincia en la que los votos del conurbano superaron a los votos del resto de la provincia. Ahí ya estaban las migraciones internas, el crecimiento demográfico, las transformaciones 

PG: El triunfo de Framini se vuelve arrasador por el conurbano, porque era una cosa bastante pareja hasta, como diría Pinky, entraron los votos de La Matanza.

RH: Eso es lo que vio Alende, que estaba ante una nueva provincia, que se estaba transformando la morfología de la provincia como consecuencia de que el ritmo del crecimiento demográfico del interior y el conurbano no tenía nada que ver. Del 47 al 60 el conurbano creció cinco veces más rápido que el resto de la provincia.

PG: Dirías la potencia del conurbano, no sólo demográfica sino también electoral, es uno de los factores que empiezan a cambiar la cuestión de nuevo.

RH: Creo que es el factor de fondo, digamos que la provincia que hoy conocemos tiene su principal determinante en el plano estructural, en ese ascenso demográfico que se traduce por supuesto en un ascenso electoral. Y después aparecieron las instituciones y los líderes que empezaron a darle forma a ese fenómeno. Creo que ahí es muy importante - probablemente vos coincidas - la reforma constitucional del 94.

PG: Dejame decir algo sobre eso: yo comparto totalmente con vos que hay un cambio en la demografía y en la geografía política de la provincia de Buenos Aires a partir de ese conglomerado que es el conurbano, pero tengo la impresión, no estoy muy seguro, que eso se activa como problema político, que da vuelta en la descripción que vos hiciste para el periodo intermedio, con la reforma constitucional de 1994. ¿Qué quiero decir? No con la reforma en general, sino con un aspecto muy particular de la reforma que es la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. A ese paisaje que vos que describís, la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires le agrega la visibilidad política de la Ciudad de Buenos Aires. De alguna manera es como retornar a una escena donde la Ciudad de Buenos Aires es la capital de algo borroso, la capital política de algo borroso, como si hubiéramos vuelto a pre 1880, que además era el momento de los porteños en lo que vos describís. Es llamativo porque los hombres y mujeres que hicieron la reforma no tuvieron tan claro - si es verdad la hipótesis- que estaban desatando un terremoto político. La autonomía de la ciudad se votó por unanimidad y ni siquiera hubo una discusión cuando se cerraba el núcleo de coincidencias básicas, con la cual los dos partidos mayoritarios fueron a la reforma. Lo cuenta García Lema en su libro sobre la reforma y tengo la impresión de que ni el propio Alfonsín se percató de los efectos de la autonomía de la ciudad. Creo que el cambio demográfico, el cambio electoral, la potencia electoral, sumado al hecho de que eso puede activarse desde la ciudad, porque ahora hay autonomía y visibilidad política, cierran una posible explicación de esto.

Creo que el cambio demográfico, el cambio electoral, la potencia electoral, sumado al hecho de que eso puede activarse desde la ciudad, porque ahora hay autonomía y visibilidad política, cierran una posible explicación

Pablo Gerchunoff

RH: Sí, yo estoy de acuerdo, porque la pregunta con la que arrancamos es ¿por qué la provincia de Buenos Aires es gobernada por porteños? Y hasta ahora lo que estamos diciendo es que hay una nueva realidad que es el conurbano y de eso no se sigue que la provincia es gobernada por el conurbano. Entonces hay que agregar un segundo elemento que es el que vos traés a la discusión. ¿Por qué razón ese distrito que rodea la ciudad, que es electoralmente decisivo, acepta un liderazgo político que viene de afuera? Eso no está contenido en el ascenso demográfico del conurbano. 

PG: Tiene que pasar algo político

RH: Y yo agregaría otra cosa también ahí y es la importancia del sistema de medios de la capital federal. No sólo la política, sino las maneras de comunicar eso proyectan a las figuras metropolitanas, de la capital, para un público más grande, el público del conurbano. Y volvemos a la cuestión más antigua, pero que adquiere una nueva significación y es que la provincia no tiene una identidad política y no tiene una esfera pública autónoma.

Para que los bonaerenses sean gobernados por bonaerenses o por fuerzas políticas que emerjan del propio territorio hacen falta hacen falta reformas institucionales.

Roy Hora

PG: ¿Puede volver a tenerlo?

RH: Creo que en algún momento charlamos sobre el problema de Buenos Aires: problemas de producción y pobreza. Ahí lo que decíamos, con algunos matices, era que para que la provincia se arregle, la Argentina se tiene que arreglar. Creo que en este caso hay que hacer más calificaciones, se abriría una puerta para poner sobre la mesa este razonamiento: para que los bonaerenses sean gobernados por bonaerenses o por fuerzas políticas que emerjan del propio territorio hacen falta hacen falta reformas institucionales. Sería bueno porque comunicaría más directamente a los votantes con su propia agenda y con sus propios líderes y a esos líderes más responsables de las acciones y decisiones que toman.

RH/PG/CB

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