OPINIÓN

¿Son las redes sociales un lugar de riesgo para niñxs y pre adolescentes?

El uso de las redes sociales de las infancias y adolescencias (puntualmente, menores de 13/14 años) es un tema que incomoda a las personas adultas.

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Murió una nena de 12 años. La encontró su familia, sin vida. A través de un posteo en su cuenta de Facebook, su tía vinculó su muerte con un reto de TikTok, que, según distintos medios, ya generó muertes de niños y niñas alrededor del mundo. Murió “jugando”. Un desafío en una plataforma digital que en 2022 cruzó la marca del billón de usuarios activos, según el informe de ese año de We Are Social. Un reto que invitaba a aguantar la respiración hasta el desmayo.

Reflexionar sobre el uso consciente y responsable de lo mediático-digital a partir de una muerte es difícil. Pero si bien lo primero es respetar el sufrimiento de los seres queridos de la víctima, su privacidad y su intimidad, tenemos la obligación como sociedad de abrir, instalar o profundizar un debate urgente: ¿son las redes sociales lugar para niñxs y pre adolescentes?

Nunca podemos perder de vista que, en este caso (pero no solo en él), la niña es la víctima y no se la debe responsabilizar. Como personas adultas no podemos pedirle y mucho menos exigirle a lxs menores que sepan distinguir, analizar o reflexionar sobre situaciones de riesgo, antes de que su propio desarrollo madurativo y cognitivo se los permita. Es inconducente y, sobre todo, injusto. Revictimiza y nos libera de culpa y cargo.

El uso de las redes sociales de las infancias y adolescencias (puntualmente, menores de 13/14 años) es un tema que incomoda a las personas adultas. Sabemos que están ahí y sabemos, también, que no deberían estar ahí, que no tendrían que acceder a esos espacios. Mucho menos de la manera en la que suelen hacerlo: con escaso o nulo acompañamiento adulto.

Las redes están pensadas para mayores de 13/14 años, dependiendo de cada plataforma. Eso es claro, más allá de que en la realidad convivan personas de todas las edades, falseando sus datos. Abrir una cuenta no es una declaración jurada. Por eso es importante visibilizar los motivos que evidencian que algo falla. Los por qué de decisiones que debemos tomar las personas adultas.

Los menores de esa edad pueden acceder a contenido inapropiado para su desarrollo, sin percibirlo ni buscarlo. Pueden también conectar con personas adultas con malas intenciones, sin contar con herramientas de cuidado o alerta. No hablamos solo de redes, sino también de juegos online, cuyas configuraciones por default no suelen estar destinadas a proteger menores de edad.

Porque los algoritmos buscan atraerlxs (con bastante efectividad, por cierto) y pasan tiempo frente a las pantallas que deberían pasar jugando, al aire libre, con pares, realizando otro tipo de actividades y desarrollando otro tipo de habilidades.

Porque disminuye la empatía frente a casos de violencia. Aparece la invisibilización del otrx, la falsa idea de que lo único que está enfrente es una pantalla. Porque consumen estereotipos a edades muy tempranas, que refuerzan aspectos, aspiraciones y demandas sistémicas decididamente negativas para chicxs de esas edades.

También porque los invade la publicidad, cuyo objetivo es evidente y contrario a las necesidades pedagógicas, psíquicas y físicas de lxs chicxs. Y porque viven una cultura de la influencia compleja y agresiva en momentos de crecimiento y desarrollo.

Responsabilidad de todxs

¿Necesitamos que un caso nos explote en la cara para sentir la incomodidad y evidenciar que están ahí aunque no debieran? ¿Cuánto nos dura esa preocupación? Suele desaparecer rápido. Hasta el próximo caso de grooming, de ciberbullying, de suicidio… Casos que nos recuerdan que lo que sucede en Internet es real, que tiene efectos reales sobre personas reales.

El uso de las redes sociales de las infancias y adolescencias tempranas responde, muchas veces (no todas) a la inercia, la vorágine del día a día, las imposiciones culturales y la falta de información seria sobre el tema. Inercia de las infancias por habitar un espacio que lxs convoca constantemente, de formas atractivas y convincentes. Inercia de las familias, a las que les cuesta limitar, prohibir o regular su uso. Inercia de los Estados, que no generan suficientes políticas públicas, efectivas y pensadas por y para lxs ciudadanxs digitales. Inercia de las empresas, que permiten que cualquiera tenga una cuenta, sin verificar o controlar su identidad. Inercia de las escuelas, como agentes del Estado que, en algunos casos, no identifican que su tarea ya no termina en la puerta del colegio sino que incluye los territorios digitales. Inercia de todxs.

Estado, empresas, escuelas y familias son parte de un entorno que invisibiliza un problema que afecta a niños, niñas y adolescentes. Los afecta a ellxs y somos las personas adultas las que debemos velar para que no suceda. Sin dejar de atender que cada parte tiene un grado de responsabilidad diferente, debemos perseguir un mismo objetivo: el cuidado y la seguridad de infancias y adolescencias en los espacios digitales. ¿Qué necesitamos para hacerlo?

Si sos familia, hablá diariamente sobre Internet y redes sociales. Necesitan de tus cuidados también en territorios digitales. Conocé las plataformas y tomá decisiones a conciencia sobre las aplicaciones que usan, sobre cómo y sobre cuánto. Tomate tu tiempo para analizar, pensar y decidir. Un disparador que funciona: preguntar “¿Cómo te fue en internet hoy?”, y hacer de los usos digitales de toda la familia un tema que salga del tabú y permita sentir que se habla de lo digital en casa, para lo bueno y lo malo.

Si sos docente o directivx de una institución, incluí en tus clases el debate sobre lo que pasa en Internet. Compartí tutoriales, abrí debates, trabajá sobre casos reales y haceles sentir a lxs chicxs que pueden pedirte ayuda si sufren o son testigxs de algún problema.

Si sos una persona con poder de decisiones en políticas públicas o definiciones corporativas: activá. Los derechos de las infancias y adolescencias se juegan también en Internet. Dejemos de preocuparnos dos días cada cierto tiempo, siempre a raíz de una tragedia que se torna mediática.

Cuidar a lxs pibxs es una tarea conjunta y es responsabilidad de todxs.

FB

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