A 50 años del Golpe
El pasado en tiempo presente
Una frase que suele repetirse, seguramente con orgullo y poco de verdad, es que “Argentina es el único país que juzga a los genocidas”. Eso no es cierto. No somos el único país que juzga genocidas. Hay 27 países donde han juzgado o se juzgan a las y los genocidas. Pero lo que sí es cierto es que los juicios por delitos de lesa humanidad que se hacen en la Argentina tienen dos particularidades que nos diferencian del resto: una es el “juicio y castigo a todos los culpables”, que es una enseñanza de las Madres de Plaza de Mayo.
Los juicios aquí buscan juzgar a todos, absolutamente a todos los responsables: militar, civil, juez, fiscal, cura, apropiadora o apropiador. Hasta el último va a ser juzgado. Por eso, en este año en que se cumple medio siglo del último golpe de Estado va a ser juzgado, por ejemplo, el ex gerente de la planta de Mercédes Benz Juan Ronaldo Tasselkraut, quien en 1985 durante el Juicio a las Juntas ya había sido señalado por el obrero Héctor Ratto como responsable de su secuestro. Ratto lo contó el 27 de mayo de 1985 ante los seis jueces de la Cámara Federal.
La otra particularidad es que, desde el Juicio a las Juntas, fuimos empujando para que las audiencias fueran y sean realmente públicas. Por eso, las salas en el momento de la presencialidad se llenaban de pibas y pibes, adolescentes y hasta niños.
Y cuando no hubo más presencialidad aparecieron las y los compañeros de La Retaguardia, un medio comunitario, alternativo y popular, para empezar a dar una pelea para poder transmitir los juicios. Y hoy, aquella pelea, es otra victoria de nuestro modelo de juzgamiento porque ofrece la posibilidad de que los juicios sean realmente públicos. Esto se logró por el empuje de mucha gente, pero fundamentalmente por La Retaguardia.
Por eso si un día, de aquellos días que van a venir, alguien pregunta “¿dónde puedo ver los juicios por los delitos de lesa humanidad?” Ya sabemos qué decirle: en La Retaguardia, que transmitió juicios en desde 17 distintas jurisdicciones judiciales. Justamente ahí está la importancia y el valor del libro doble que acaban de editar donde recuperan 50 crónicas periodísticas sobre esas audiencias, que hablan del pasado pero en tiempo presente, porque la acción está sucediendo ahora mismo.
Todos esos juicios, que se reiniciaron en 2003 como resultado de la combinación de muchos factores, permitieron llegar a esta realidad: 1.208 genocidas condenados, 367 sentencias, que dicen que no fue una guerra, que fue un plan de exterminio y que los desaparecidos son 30.000.
Y si un día, de esos días que van a venir , alguien pregunta, “Che, ¿quién era capaz en aquellos años de juntar a todo el movimiento de derechos humanos, los que estaban peleados, los que tenían diferencias, los que no se hablaban, los que iban a una marcha y a otra?” nosotros vamos a responder: La Retaguardia y sus medios aliados.
La Retaguardia, pero también la Plaza de Mayo de este 24 de marzo, que tendrá una marcha unitaria y ahí vamos a estar todas y todos para decir Nunca Más y Juicio y Castigo a todos los culpables.
Por todo esto y mucho más, larga vida a La Retaguardia.
*Pablo Llonto, abogado de familiares de víctimas en causas de Lesa Humanidad