El fotógrafo herido el 12 de marzo de 2025

A un año de la represión a Pablo Grillo: buscan avanzar sobre la cadena de mando y apuntan a Bullrich

“Qué decirte, Bullrich, que sos tremenda compañera”. Con esa sutileza Pablo Grillo le habló días atrás a la jefa libertaria en el Senado y quien fue ministra de Seguridad cuando el gendarme Héctor Guerrero disparó una granada de gas lacrimógeno que impactó en su cabeza. El jueves próximo se cumple un año de aquella represión frente al Congreso y el fotorreportero busca que la Justicia avance no solo en la responsabilidad del cabo de la fuerza federal, sino también en la cadena de mando del operativo. En el vértice de arriba aparece, justamente, Bullrich.

La jueza federal María Servini está cerca de elevar a juicio oral al gendarme Guerrero por lesiones gravísimas y abuso de armas reiterado en seis oportunidades. Es que el cabo disparó de manera antirreglamentaria en reiteradas oportunidades: en línea horizontal y violando el protocolo de hacerlo a 45 grados. La magistrada descubrió en la investigación que el disparo que impactó sobre Grillo fue el cuarto, exactamente a las 17.18, cuando cayó Grillo. Y en esa secuencia de la represión hay un detalle que quedó registrado en las pruebas que recolectó la Justicia y que podrían aventurar que se avance sobre la cadena de mando: Guerrero, entre tiro y tiro, recibe una palmada en su espalda de uno de sus superiores. 

También hay videos donde se ven a distintos jefes tanto de la Gendarmería como de la Policía Federal alrededor del grupo represivo, y que nada hacen para detener las maniobras ilegales de Guerrero.

Servini procesó al gendarme a fines del año pasado y la Cámara de Casación confirmó la medida. La última instancia ocurrió esta semana, donde el tribunal de alzada rechazó un planteo de queja de los abogados de Guerrero, defensores puestos por el Gobierno. Pero un análisis pormenorizado de la resolución de Servini, vinculados a los momentos y modos en que se produjeron los seis disparos de Guerrero, permiten trazar una línea directa con distintos funcionarios que componen la cadena de mando del operativo.

“El disparo que dio en la parte frontal de la cabeza de Pablo fue el cuarto de los seis disparos que se demostró que hizo Guerrero. Esto significa que si los funcionarios que tenían el deber de supervisar y controlar el accionar de los agentes en terreno, hubieran tomado efectiva intervención ante el primero, el segundo o el tercer disparo prohibido de Guerrero, hoy Pablo estaría completamente sano y salvo, y ningún otro manifestante hubiera corrido riesgo de terminar gravemente herido o muerto por el accionar deliberadamente peligroso y abusivo del cabo primero”, denunciaron las abogadas de Grillo, Claudia Cesaroni (de la Liga Argentina por los Derechos Humanos) y Agustina Lloret (del CELS) en un escrito presentado el 10 de febrero pasado al que accedió elDiarioAR.

En esa presentación, la querella puntualizó a los jefes de la Gendarmería del operativo, así como de la Policía Federal –fuerza que dirige el comando unificado del protocolo antipiquetes– y a Bullrich como máxima responsable política.

  • Jefes de Grupo: Hernán Ariel Kozak y Jorge Luis Reyes. Según videos aportados a la causa, tanto periodísticos como filmaciones propias de las fuerzas de seguridad, Kozak y Reyes fueron quienes le indicaron a Guerrero que dispare en dirección a los manifestantes, ubicados en Yrigoyen y Solís, a unos 50 metros de distancia. Fue Kozak, justamente, quien le dió palmadas en la espalda a Guerrero durante la secuencia de disparos. Ninguno de los dos jefes de grupo le llamaron la atención ni le ordenaron al cabo que corrija su conducta de disparar en línea horizontal o que cese en ella.
  • Comisario Inspector de la Policía Federal Argentina, Gerardo Ariel Perillo Scampini. Cumplía el rol de fiscalizador del operativo, tenía el deber de controlar y/o supervisar el accionar de los efectivos a su cargo, entre quienes se encontraba el cabo Guerrero. Según los videos, a partir de las 17.12 –seis minutos antes del ataque a Grillo–, Perillo Scampini se acercó al punto en el que se encontraba desplegada la Gendarmería y se dedicó, todo ese tiempo y hasta después de que Guerrero le disparó a Pablo y que llegó la ambulancia del SAME, a recorrer la zona por la que andaban los efectivos, impartir órdenes en el terreno y emitir comunicaciones a través del sistema de trunking. En muchos tramos, se lo ve dirigirse a personal de la Gendarmería. 
  • Jefe del Destacamento Móvil 6 de la Gendarmería, Comandante Principal Néstor Germán López. Tenía bajo su mando inmediato a los grupos que intervinieron en el operativo.
  • Jefe del Primer Escuadrón Contradisturbios, Alférez D Gonzalo Gabriel Goulart. Se ocupó de impartir órdenes a los efectivos de la Gendarmería, en particular a Héctor Guerrero y a Daniela Guerrero, las dos únicas personas que tenían asignada pistola lanzagases durante esa jornada.
  • Director Nacional de la Gendarmería Nacional, Comandante General Claudio Miguel Brillon. Fue la mayor autoridad de la fuerza federal en el lugar, que apareció luego de que Pablo cayera herido y llegara el SAME. Dos gendarmes fueron a buscarlo. Según la denuncia, lejos de implicar una moderación del accionar represivo desplegado hasta ese momento, su presencia coincidió con un recrudecimiento de la violencia por parte del personal a su cargo.
  • Patricia Bullrich, gendarmes y asesor jurídico a cargo de la investigación administrativa. La entonces ministra de Seguridad Nacional está señalada por haber cerrado, sin ningún fundamento, la investigación interna contra Guerrero. Del proceso participaron el Comandante de la Región I, Marcelo Porra Melconian, el Comandante Mayor Barresi y el asesor jurídico José Carlos Lodolo.

“Fue un tiro bien hecho”, declaró Bullrich sin ruborizarse el 28 de enero pasado en el streaming del diario El Cronista. Allí no le repreguntaron sobre la cantidad de disparos de Guerrero ni sobre el peritaje que realizó la Unidad de Balística de Policía de la Ciudad como fuerza auxiliar de la Justicia. Esa investigación determinó que el tiro de la pistola lanzagases –calibre 38.1mm, serie n° 00660– que hirió a Grillo fue realizado de manera antirreglamentaria. 

El pedido de investigar la cadena de mando del operativo no es un planteo solo de la querella o de Servini, sino también del tribunal de alzada. En la confirmación del procesamiento de Guerrero, el presidente de la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones, el juez Roberto Boico, exigió puntualmente que se profundice la investigación hacia todas las autoridades involucradas en el diseño del operativo, la transmisión de órdenes y la supervisión del accionar de las fuerzas de seguridad. “Los hechos que aquí se investigan exige una profundización relativa a las eventuales responsabilidades que le cupieron, si fuera el caso, a las autoridades a cargo del operativo dentro del cual Guerrero se condujo del modo en que se examinó”, escribió el magistrado.

“Se torna indispensable que, más allá de la determinación de responsabilidad del autor material, se lleve adelante una investigación profunda y seria que establezca las responsabilidades de los funcionarios detrás del diseño, coordinación, conducción y supervisión del operativo, así como la falta deliberada de investigar a Guerrero y demás responsables en sede administrativa con intentos de instalar una versión falsa de los hechos para procurar su impunidad”, denunció la querella.

La investigación sobre la cadena de mando aún está en ciernes y la querella estima que se profundice una vez que la causa sobre Guerrero sea elevada a juicio. El juzgado de Servini además tiene un expediente abierto sobre todo el operativo represivo del 12 de marzo, cuando también fue herida la jubilada Beatriz Blanco –recibió un golpe de un policía– y Jonathan Navarro –perdió la visión de un ojo por un disparo en la cara que efectuó un prefecto, sobre el lado de la avenida Rivadavia–. 

A un año de la represión, este jueves habrá un festival musical en el Congreso encabezado por la Bersuit. Grillo todavía se recupera en el hospital de rehabilitación Rocca, aunque ya puede dormir los fines de semana en su casa en Escalada, Lanús. Desde allí fue que le grabó el video que le dedicó a Bullrich y le dijo a la revista Mu de LaVaca: “Quiero verla presa”.

MC