El futuro de una jueza y supuestas adulteraciones devuelven la causa Cuadernos a la agenda

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Una pericia oficial que demostraría adulteraciones en la escritura de los cuadernos de Oscar Centeno, chofer del entonces funcionario Roberto Baratta, volvió a poner la causa de los Cuadernos de la presunta corrupción en la obra pública en la agenda judicial. 

Mientras en los tribunales federales de Comodoro Py 2002, se esperan novedades en la causa Hotesur-Los Sauces, en julio último, un informe elaborado por expertos caligráficos de la Policía Federal Argentina (PFA) confirmó que al menos tres de los ochos cuadernos de Centeno tienen anotaciones y correcciones hechas por su amigo ex policía Jorge Bacigalupo, el hombre que entregó el material que luego terminaría en la Justicia, motorizando uno de los expedientes centrales sobre presunta corrupción durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner

El peritaje caligráfico no fue realizado en la causa de los cuadernos sino en un expediente paralelo, iniciado por uno de los empresarios acusados de pagar sobornos a los Kirchner: Armando Losón, del Grupo Albanesi. 

La presunta adulteración de los cuadernos, ya tiene al menos repercusiones mediáticas y judiciales, como publicaron Clarín y Página/12 en los últimos días. Si bien las alteraciones registradas por los expertos caligráficos complican penalmente al testigo Bacigalupo, se trataría, hasta el momento, de alteraciones en tres de los ocho cuadernos y que no harían a lo importante de la prueba, según surge del informe oficial al que accedió elDiarioAR

Sin embargo, es una carta para las defensas. Uno de los abogados de Losón, Mariano Cuneo Libarona, solicitó al Tribunal Oral Federal número 7, que debe realizar el juicio oral y público por los cuadernos, que ordene una pericia caligráfica oficial sobre los ocho cuadernos de Centeno. El tribunal tiene en su poder seis cuadernos originales y dos en fotocopia. La pericia caligráfica se realizó hasta el momento sólo sobre fotocopias de los cuadernos 4, 7 y 8, correspondientes a los años 2008-2009, 2013 y 2015.

Aún así, los testimonios de los empresarios que declararon como imputados colaboradores o arrepentidos es prueba central en la causa y sigue en pie. Además, fueron validados por el voto de la mayoría en la Sala I de la Cámara Federal de Casación. 

El juicio y causa paralela

El caso de los Cuadernos se da en dos frentes simultáneos: el de los medios y el de los tribunales. La causa central y un segundo capítulo atraviesan el proceso previo al juicio oral y público pero este aún no tiene fecha de inicio. El TOF 7 ya culminó la etapa en la que las partes -fiscalía y defensas- deben presentar pruebas complementarias para ser analizadas en el juicio. Ahora resta que los jueces decidan cuáles de las pruebas propuestas por las partes se realizarán. 

Por los cuadernos, fueron detenidos decenas de empresarios y exfuncionarios a partir de agosto de 2018, cuando el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli estaban a cargo del expediente. Por primera vez, desfilaron en indagatoria, y en algunos casos prisión, los empresarios y CEOs más importantes de la obra pública y el transporte del país.

Mientras tanto, en el expediente iniciado por Losón, la Justicia intenta dilucidar que llevó al expolicía Bacigalupo a corregir y alterar palabras en los cuadernos que su amigo Centeno le había confiado para guardarlos y en el que registró los supuestos pagos ilegales de empresarios al entonces funcionario Baratta entre 2008 y 2015. 

El juez a cargo de investigar la supuesta adulteración de los cuadernos es Marcelo Martínez de Giorgi y sólo se centra en tres cuadernos, aquellos en los que aparece mencionado el empresario Losón, que inició esta causa paralela para defenderse de las acusaciones en su contra en el expediente Cuadernos. 

Martínez de Giorgi dispuso la extracción forense de información de los dispositivos móviles y electrónicos secuestrados en la casa de Bacigalupo en marzo pasado, cuando fue allanado en busca de manuscritos que permitieran comparar su letra con la de las correcciones detectadas en los cuadernos en una pericia anterior, informó la agencia estatal Télam. Las consecuencias para el expolicía podría implicar un procesamiento por adulteración de documento público, aunque en rigor los cuadernos eran privados.

La pericia oficial

Los cuadernos de Centeno son ocho, pero en el tribunal de juicio sólo hay seis originales, que aparecieron cuando el ex chofer los entregó en octubre de 2019, 14 meses después de su arresto y declaración como arrepentido. Al principio de la causa había dicho que los había quemado.

Entre las modificaciones se detectó la letra de Bacigalupo en correcciones realizadas en 2008, en una referencia al “Ingeniero Ferreyra”, por el empresario Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería, uno de los privados que irá a juicio y de los pocos que se negó a declarar como arrepentido o imputado colaborador. También en las anotaciones “Armando” -por Losón-, “Alem 855” -por una de las direcciones que habría visitado Baratta para el cobro de dinero ilegal-, “X55”, las últimas tres de 2013.

La defensa de Losón busca que en el análisis de los ocho cuadernos en poder del TOF se pueda determinar más información sobre las reescrituras y aclaraciones presuntamente realizadas por Bacigalupo, especialmente cuándo se hicieron las correcciones y por qué. Los abogados de Losón creen que las modificaciones son previas al ingreso del material a la causa penal y a la entrega al periodista Diego Cabot, de La Nación, quien recibió el material de parte de Bacigalupo.

¿Por qué sólo la defensa de Losón presentó este pedido? Una fuente bien entendida cree que muchos empresarios preferirán firmar un juicio abreviado, evitar la cárcel, antes que discutir su inocencia ante el tribunal.

¿Quién o quiénes eran los destinatarios de los cuadernos? En el entorno de Baratta sostienen que se escribieron en 2016, años después de los hechos redactados y que el objetivo era extorsionar por dinero al exfuncionario, lo que no se concretó. Centeno nunca reconoció la sospecha. La defensa de Baratta, a cargo de Alejandro Rúa, también solicitó al TOF 7 que antes de iniciar el juicio de los Cuadernos ordene pericias caligráficas a los seis cuadernos originales en papel que el tribunal guarda bajo siete llaves. 

Una jueza de Hotesur-Los Sauces y Cuadernos

Mientras la Cámara Federal de Casación todavía debe decidir si la expresidenta y sus hijos Máximo y Florencia afrontar un juicio oral y público por otro caso de presunto lavado de dinero, Hotesur-Los Sauces, Fernández de Kirchner debe juntar los votos en el Senado para que antes de este 9 de agosto se renueve el pliego de la magistrada Ana María Figueroa, presidenta de la Casación y una de los tres jueces que deberán revisar también el caso Cuadernos cuando llegue la hora de definir el destino de este juicio pendiente. 

La jueza Figueroa cumplirá 75 años este miércoles y solicitó a través del trámite habitual la renovación de su pliego ante el Senado. Sin embargo, de no contar con el aval de la mayoría de los senadores, Figueroa se jubilará, informaron cerca de la magistrada a elDiarioAR

La magistrada tiene un rol clave en la causa sobre los negocios hoteleros e inmobiliarios de los Kirchner pero también tuvo y tendrá un rol clave en la revisión de la eventual sentencia en el futuro juicio oral y público del caso Cuadernos, expediente en el que ya se pronunció a favor de la defensa de CFK, que cuestionan la validez de las declaraciones de los empresarios arrepentidos.

Fernández de Kirchner no tuvo hasta el momento los votos necesarios en la cámara alta para extender a Figueroa en el cargo. Esta semana, sería la fecha límite.

ED