¿Quién conduce?

Macri mira desde afuera: el nombramiento de Santilli modifica el equilibrio de poder en el PRO

Mauricio Macri ya se estaba preparando para subirse a un avión rumbo a Miami, donde la Selección argentina enfrentará a Cabo Verde en el Mundial de Fútbol, cuando Diego Santilli juró como jefe de Gabinete ante Javier Milei. No fue invitado a la ceremonia: hace tiempo que el ex presidente mantiene una relación fría y distante con quien fue, durante años, una de sus segundas líneas en el PRO. Intentó ocultarlo, pero el nombramiento de Santilli expuso una debilidad que desde hace meses es un secreto a voces en el partido: Macri ya no conduce al PRO. 

Santilli llamó por teléfono a Macri el domingo por la noche, justo antes de ingresar a la Quinta de Olivos. Fue un llamado de cortesía: la decisión ya estaba tomada y solo era cuestión de oficializarla con los hermanos Milei. Hace tiempo que no hablaban, y fue un diálogo breve, protocolar, que el expresidente luego buscó capitalizar a través de sus redes sociales. 

“Confío en que ayude a fortalecer el cambio, a recuperar un poco de la tranquilidad que necesita el país y a permitir que las reformas económicas avancen lo antes posible”, lo felicitó a través de Twitter, menos de 15 minutos después de que Milei publicara la foto de familia con su hermana y el flamante jefe de Gabinete. “Es como decir ‘no es que mi mujer me está cagando, es que tenemos una pareja abierta’”, graficó, irónico, un veterano del PRO. 

En el macrismo, sin embargo, buscaron ser diplomáticos y aprovechar el nombramiento de Santilli como una victoria del partido. Habían conseguido echar a Manuel Adorni, argumentaban, y ahora habían logrado colocar a otro dirigente del PRO en el Gabinete de La Libertad Avanza. Santilli, como Luis Caputo, Federico Sturzenegger o, incluso, Patricia Bullrich, se sumaba a la larga lista de “cuadros técnicos” que el PRO podía aportar al proyecto libertario. “El PRO es la mejor escuela de gestión pública de nuestro país”, se jactó Silvia Lospennato, soldada macrista en la Legislatura porteña. 

El coro de apoyos a Santilli buscaba instalar la línea interna que Macri viene sosteniendo en su campaña por el “Próximo paso”, que ya lo llevó a recorrer diversas provincias con el objetivo de fortalecer el partido a nivel nacional. En cada encuentro, el expresidente hace una mención al rumbo de la economía, destaca el ordenamiento macroeconómico, pero advierte que el crecimiento no llegó a los bolsillos de los argentinos. Es en ese momento que señala que la función del PRO es “cuidar el cambio” y que el partido tiene mucho para aportar al Gobierno. Si el Gobierno se lo permite. 

“Este gobierno difícilmente estaría en pie si no hubiese sido por la banca del PRO en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores”, salió a marcar la cancha el ex secretario de la Presidencia de Macri, Fernando de Andreis, en diálogo con Infobae. El diputado del PRO celebró la designación de Santilli, pero advirtió: “La Argentina tiene una oportunidad enorme, pero hace falta blindar el cambio. Para que ese cambio se blinde, la política tiene que dar señales claras de unidad y dejar para el año que viene la competencia electoral”. 

En el PRO no quieren hablar aún de fusiones electorales, a pesar de que la designación de Santilli como jefe de Gabinete los empuja inevitablemente en este sentido. Para los entusiastas del acuerdo, como el ritondismo bonaerense, los últimos cambios del Gobierno permiten fantasear con otro tipo de sociedad política, más igualitaria. “Nosotros jugamos bien gratis durante mucho tiempo”, explican en el PRO bonaerense, cuya conducción está en manos de Cristian Ritondo, el equilibrista del partido amarillo que viene empujando, desde hace un año, para fusionarse con LLA. 

Este ala acuerdista del PRO no solo celebró el desembarco de Santilli en la Jefatura de Gabinete, sino también la primera conferencia de prensa del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier. “El PRO es un aliado clave para nosotros en las reformas estructurales”, afirmó el vocero, por la mañana, y el partido amarillo celebró.

Dentro del PRO, sin embargo, todavía hay sectores que se resisten a cerrar un acuerdo nacional con LLA hasta que haya una garantía de que Karina Milei respetará su dominio sobre la Ciudad de Buenos Aires. Es el caso de Jorge Macri, quien deslizó la posibilidad de ir a una interna con LLA en la previa a la jura de Santilli. Otros, como María Eugenia Vidal, sostienen que hay que tener un candidato presidencial propio que les permita retener una porción de sus votantes. Macri oscila entre estos dos sectores: coquetea con jugar y ofrecerle al círculo rojo un proyecto de “mileísmo sin Milei”, pero sin terminar de ir a fondo con la amenaza. 

“El problema de Macri es que le gusta más estar de novio e irse de viaje a ver a Argentina que hacer política”, se lamentan, a coro, sistemáticamente, numerosos dirigentes del PRO que lo conocen hace años. 

La designación de Santilli, sin embargo, apura los tiempos de las negociaciones y cambia el eje de poder dentro del PRO. “Acá no hay cogobierno, esta gente cuando te convoca te secuestra. Pero si con esto empieza a cambiar el tono, si Karina entendió la elección pasada y ve que (Sebastián) Pareja mide 4 puntos y Santilli 30 arranca otra historia”, señala un armador bonaerense del partido amarillo, quien adelanta que el futuro del PRO está en la Provincia de Buenos Aires. 

La decisión, en este caso, no será de Macri. Como sucedió con el nombramiento de Santilli en el Gabinete, Macri se acerca cada vez más a convertirse en un convidado de piedra en el partido que supo fundar.

MCM/MG