Crónica
Gritos y pochoclos por Adorni, el palco de Milei y los gestos del 3% a Karina: lo que no se vio de la exposición en un Congreso blindado
“Deslomado”, le gritó Nicolás del Caño a Manuel Adorni apenas el jefe de Gabinete ingresó al recinto de la Cámara de Diputados. Ubicado unos metros arriba de la banca del diputado del FIT, en el palco principal, Javier Milei se paró para recibirlo. El cambio de roles se hizo carne en la sesión por el informe de gestión: “Vamos Manuel”, lo respaldó el mandatario, aplaudiendo con fuerza y sonriendo. El primer presidente que participa de un informe de gestión y el primero, además, que se sacrifica para convertirse en el fusible de su jefe de Gabinete.
Martín Menem y Karina Milei organizaron una puesta en escena destinada a mostrar un Gobierno sin fisuras. Mientras Adorni daba su informe, en frente, a modo de respaldo, le sonreían todos los miembros del Gabinete nacional. El núcleo de poder ocupó el palco central: los hermanos Milei, Sandra Petovello (Capital Humano), Luis Caputo (Economía) y Pablo Quirno (Cancillería). A la izquierda, Juan Bautista Mahiques (Justicia), Alejandra Monteoliva (Seguridad) y, más al fondo, a oscuras, el armador entre las sombras, “Lule” Menem. A la derecha, Diego Santilli (Interior) y Federico Sturzenegger (Desregulación), junto a Patricia Bullrich, jefa del bloque en el Senado y un Santiago Caputo --asesor presidencial-- escondido detrás de las cortinas.
Afuera del Congreso, las calles parecían una zona de guerra. Decenas de camiones de Gendarmería, de la custodia de seguridad presidencial y de la Policía Federal rodeaban el Palacio, que estaba vallado con un cordón de armazones metálicos y policías de uniforme y civil que no dejaban acercarse a dos cuadras del edificio. Había cámaras y sensores de movimiento, y los uniformados que limitaban el ingreso se movían amenazantes entre el grupo de jubilados que comenzaba a agolparse, como todos los miércoles, frente al Congreso.
“¡Chorros, narcos!”, gritaban los grupos de jubilados cada vez que algún auto atravesaba el vallado para acercarse al Congreso. A ellos no lo dejaban pasar, así que se dedicaban a cantar y gritar cada vez que pasaba un transeúnte. “Fuera Milei jefe de la casta corrupta” decía uno de los carteles que sostenían los jubilados. Otro, más al punto, rezaba: “Estas al Orni”.
Pochoclos, 3% y genocidio en Gaza
El peronismo había definido una estrategia previo a la llegada de Adorni: no polemizar para evitar darle una excusa a que se victimizase y abandonase el recinto. Los diputados de Unión por la Patria quedaron últimos para hacer sus preguntas y buscarán aprovechar la instancia para preguntarle por el ajuste a jubilados y las universidades, así como el incremento de la morosidad y el cierre de empresas. Se diseñó un plan de acción con otros bloques opositores, como Provincias Unidas, y se acordó no armar un show para obligar al funcionario a responder la mayor cantidad de preguntas posibles.
Del dicho al hecho, sin embargo, hay un trecho. Ese era el plan, aunque la mayoría sospechaba que sería difícil de aplicar, especialmente porque los diputados de Izquierda y Marcela Pagano, a quien sus ex compañeros de La Libertad Avanza denunciaron penalmente minutos antes de que comenzara la sesión, serían los primeros en hablar. Y nadie podía garantizar ahí que no hubiera cruces.
Premonitorio, el socialista Esteban Paulon repartió pochoclos al inicio de la sesión. Le ofreció a Menem, pero el riojano --que había sido quien había hecho el comentario jocoso de “lleven pochoclos”-- no aceptó.
Los primeros cruces comenzaron al comienzo del discurso de Adorni, cuando el peronista Aldo Leiva, ex combatiente de Malvinas, le acercó un papel que decía: “Todo claro menos las explicaciones”. Lilia Lemoine se paró para hacer un escándalo, y Leiva se fue raudo. Pero no a su banca, sino que se dirigió hacia donde estaba Milei y le mostró el cartel. Luego le hizo el gesto del 3% a su hermana. Karina puso mala cara.
Cuando Adorni empezó a referirse a la alianza con Estados Unidos, estallaron los primeros gritos. Desde las bancas de la izquierda, empezaron a gritarle a Adorni y Milei: “Cómplices del genocidio palestino”. Milei recogió el guante y empezó a chicanearlos: “¿Cómo? No se escucha”, dijo, risueño. “Me escuchas muy bien”, le respondió Myriam Bregman. “Tus ideas mataron a 150 millones de personas, ustedes son los asesinos”, gritó Milei.
Los diputados oficialistas interrumpieron a la oposición con aplausos y gritando “presidente, presidente”. También la militancia libertaria, que había cubierto las dos bandejas superiores del recinto. El show de Adorni había comenzado.
MC