La deuda de la educación inicial: solo hay 500 jardines maternales públicos en el país

Los jardines maternales son una de las grandes deudas de la oferta del nivel inicial en Argentina. Tienen un rol fundamental no solo para el desarrollo futuro de niñas y niños sino también para las familias y para reducir la brecha de género. La mayoría son de gestión privada y hay alrededor de 500 públicos en todo el país

La oferta de espacios de cuidado para niños y niñas de 45 días a dos años no solo es escasa, sino también desigual. Según el informe “Mapa de la educación inicial en Argentina”, realizado en el 2019 por UNICEF y Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), en Argentina existe una oferta de servicios limitada de instituciones para este ciclo. “Si bien los jardines maternales exclusivos han aumentado en su número, en 2016 no superan los quinientos en todo el país. La oferta de jardines maternales del sistema educativo, con o sin oferta de jardín de infantes, alcanza un total de 3.065”, sostiene el relevamiento. La escasez se torna más preocupante si se tiene en cuenta que en Argentina las licencias por maternidad son de 90 días y las de paternidad sólo de dos. 

La investigadora del programa de Educación CIPPEC, Jennifer Guevara, indicó que es fundamental garantizar este espacio de educación temprana en un contexto de trabajo informal. “Este tramo es fundamental sobre todo en un país donde hay muchísimas personas que no acceden a esta licencia. La oferta estatal es profundamente limitada, el mapa del territorio nacional muestra enormes vacancias en esta franja etaria. Hablamos de 500 jardines estatales maternales en todo el país, el resto de la oferta es privada. Una parte es reconocida oficialmente por el Ministerio de Educación y la otra es no oficial. A eso se suma la oferta del Ministerio de Desarrollo Social, pero no logran cubrir la demanda, las listas de espera para ingresar a estas instituciones son larguísimas , sobre todo en la sala de 1 y 2 año. Allí hay grandes deudas no saldadas”, le dijo la investigadora a elDiarioAR

Desde el 2000 hasta el 2016 la matrícula de los jardines maternales se quintuplicó, pero a diferencia de los otros niveles, tiene como actor principal al sector privado. En 2000 había 7.439 vacantes en el sector público y 38.202 en el privado, mientras que en el 2016 pasó de 13.470 en el público y 67.631 en el privado. En marzo de este año, el Gobierno Nacional publicó un decreto que obliga a las empresas de más de cien empleados y empleadas a garantizar los servicios de cuidado infantil. Se trata de un disposición que ya estaba en el artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744 y que indica que el empleador debe “habilitar salas maternales y guarderías para niños”. En caso de no hacerlo, prevé “la posibilidad de sustituir la obligación por el pago de una suma dineraria no remunerativa en concepto de reintegro de gastos de guardería o trabajo de cuidados de personas”.

“La cobertura en jardines maternales es escasa, es fragmentaria, desigual. Según los distritos del país, hay una oferta muy dispar. No hay una regulación a nivel nacional para la oferta de servicios de educación y cuidado de menores de 2 años. Entonces, cada jurisdicción del país lo hace como se le ocurre. Hay provincias que tienen algo más organizado, otras menos, depende mucho de los municipios”, explica Gabriela Fairstein, coautora del libro “Educación y cuidado en la primera infancia. Pedagogía desde el jardín maternal”, de la editorial Paidós.

La Ley Federal de Educación reconoce al nivel inicial, pero incluye al jardín de infantes para niños y niñas de 3 a 5 años. Mientras que el jardín maternal queda a consideración de las administraciones provinciales. El informe de UNICEF y CIPPEC indica que en todo el país solamente un 15% de las escuelas ofrece jardín maternal. Un porcentaje que se duplica en escuelas de gestión privada y que se reduce a menos de la mitad en las zonas rurales. Mendoza es la provincia con mayor porcentaje: 24%.  Se caracteriza por tener jardines maternales exclusivos, mientras que  la provincia de Buenos Aires tiene una oferta mayoritaria de jardines maternales en escuelas que también ofrecen salas de jardín de infantes.

¿Por qué es importante el crecimiento de estos espacios? Las especialistas sostienen que mejora el desarrollo educativo y cognitivo de las infancias, pero también tiene impacto en todo el entorno familiar. Fairstein considera que la calidad no se mide solamente por lo que se hace dentro del jardín sino también en el impacto que puede tener afuera para generar mejores prácticas de crianza. “Puede ayudar a las familias a empoderarse, a ver a las infancias de otra manera y entender cómo piensan y cómo sienten y poder generar prácticas de crianza más adecuada a sus necesidades”, le dijo a este diario. Además, sostiene que tiene un impacto en términos de ampliar los horizontes culturales del desarrollo.  

También sirve para fortalecer las bases vinculares: “Los primeros tres años de vida son determinantes en la constitución del psiquismo, sienta las bases de cómo vamos a relacionarnos con el mundo, con nuestro cuerpo, con el otro. Tiene el impacto en el desarrollo a futuro no solo en lo cognitivo sino también en lo emocional y en lo social”, agregó.

“Hablamos de dignificar la infancia como etapa de la vida. porque muchas veces las prácticas de crianza no respetan los tiempos y las necesidades, por ejemplo cuando apuras la comida porque tenes que irte rápido o se los disfraza como si fueran muñequitos.  En la casa, tenemos un montón de otras tarea y  a veces no podemos dedicarnos 100 %, para eso están los jardines maternales y tienen que ampliar la cobertura, para proteger esos derechos a una crianza de calidad en una época donde la crianza va quedando relegada a un segundo lugar por todas las urgencias que los adultos tenemos en nuestra vida cotidiana”, explicó. 

La oferta de jardines maternales también impacta en la reducción de la brecha de género porque son las mujeres las que principalmente se hacen cargo de las tareas del cuidado. “Cuando hablamos de niños muy pequeños hablamos de una mirada holística de la educación que incluye criar, cuidar y enseñar. Cuando se garantiza esta mirada más abarcativa, ahí podemos decir que va a contribuir a reducir las brechas de desigualdad. Implica una planificación de una oferta que se focalice en aquellos territorios que más lo necesitan. Por ejemplo, los públicos de jornada completa, que son muy poquitos en el país, son entre un 3% y un 7% de los espacios y son los que de verdad permiten acompañar a las familias en su inserción laboral, especialmente a las mujeres”, describe Guevara.

Vacantes y jardines en la Ciudad de Buenos Aires

Según datos oficiales, actualmente en la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 3800 niñas y niños de 0 a 3 años que esperan una vacante. En el año 2006, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) demandó al gobierno porteño por las faltas que ya se evidenciaban en ese año y en el 2011 el Superior Tribunal de Justicia dispuso la creación de nuevos espacios en el marco de una mesa de trabajo con distintos actores de la comunidad educativa.  Más de diez años después, el problema se mantiene. “Esta situación empeora porque no se presentó el plan de obra para resolver esa falta de vacantes. Desde que se presentó la causa hasta hoy se hicieron algunas obras, pero creemos que tiene que ver mucho con la insistencia de la sociedad civil. Aún así, el déficit persiste. Judicialmente hay obligaciones que no se están cumpliendo, por ejemplo, informar que obras se están haciendo, qué obras se van a hacer y cuál es la progresión del avance”, le dijo a elDiarioAr Bárbara Zanino, abogada y maestranda en Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia de la UBA e integrante del Programa de Derechos Sociales de la Niñez de ACIJ

El presupuesto de Infraestructura Escolar disminuyó en más de un 57% entre 2018 y 2022, pasó de aproximadamente 7500 millones a más de 3000 millones. “Esta situación nos parece muy preocupante. Solicitamos datos presupuestarios y nos evaden diciendo que están publicados en una web donde no hay detalles suficientes. Hay falta de información y opacidad respecto al presupuesto”, agregó.

CDB/MG

Los jardines maternales son una de las grandes deudas de la oferta del nivel inicial en Argentina. Tienen un rol fundamental no solo para el desarrollo futuro de niñas y niños sino también para las familias y para reducir la brecha de género. La mayoría son de gestión privada y hay alrededor de 500 públicos en todo el país

La oferta de espacios de cuidado para niños y niñas de 45 días a dos años no solo es escasa, sino también desigual. Según el informe “Mapa de la educación inicial en Argentina”, realizado en el 2019 por UNICEF y Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), en Argentina existe una oferta de servicios limitada de instituciones para este ciclo. “Si bien los jardines maternales exclusivos han aumentado en su número, en 2016 no superan los quinientos en todo el país. La oferta de jardines maternales del sistema educativo, con o sin oferta de jardín de infantes, alcanza un total de 3.065”, sostiene el relevamiento. La escasez se torna más preocupante si se tiene en cuenta que en Argentina las licencias por maternidad son de 90 días y las de paternidad sólo de dos. 

La investigadora del programa de Educación CIPPEC, Jennifer Guevara, indicó que es fundamental garantizar este espacio de educación temprana en un contexto de trabajo informal. “Este tramo es fundamental sobre todo en un país donde hay muchísimas personas que no acceden a esta licencia. La oferta estatal es profundamente limitada, el mapa del territorio nacional muestra enormes vacancias en esta franja etaria. Hablamos de 500 jardines estatales maternales en todo el país, el resto de la oferta es privada. Una parte es reconocida oficialmente por el Ministerio de Educación y la otra es no oficial. A eso se suma la oferta del Ministerio de Desarrollo Social, pero no logran cubrir la demanda, las listas de espera para ingresar a estas instituciones son larguísimas , sobre todo en la sala de 1 y 2 año. Allí hay grandes deudas no saldadas”, le dijo la investigadora a elDiarioAR

Desde el 2000 hasta el 2016 la matrícula de los jardines maternales se quintuplicó, pero a diferencia de los otros niveles, tiene como actor principal al sector privado. En 2000 había 7.439 vacantes en el sector público y 38.202 en el privado, mientras que en el 2016 pasó de 13.470 en el público y 67.631 en el privado. En marzo de este año, el Gobierno Nacional publicó un decreto que obliga a las empresas de más de cien empleados y empleadas a garantizar los servicios de cuidado infantil. Se trata de un disposición que ya estaba en el artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744 y que indica que el empleador debe “habilitar salas maternales y guarderías para niños”. En caso de no hacerlo, prevé “la posibilidad de sustituir la obligación por el pago de una suma dineraria no remunerativa en concepto de reintegro de gastos de guardería o trabajo de cuidados de personas”.

“La cobertura en jardines maternales es escasa, es fragmentaria, desigual. Según los distritos del país, hay una oferta muy dispar. No hay una regulación a nivel nacional para la oferta de servicios de educación y cuidado de menores de 2 años. Entonces, cada jurisdicción del país lo hace como se le ocurre. Hay provincias que tienen algo más organizado, otras menos, depende mucho de los municipios”, explica Gabriela Fairstein, coautora del libro “Educación y cuidado en la primera infancia. Pedagogía desde el jardín maternal”, de la editorial Paidós.

La Ley Federal de Educación reconoce al nivel inicial, pero incluye al jardín de infantes para niños y niñas de 3 a 5 años. Mientras que el jardín maternal queda a consideración de las administraciones provinciales. El informe de UNICEF y CIPPEC indica que en todo el país solamente un 15% de las escuelas ofrece jardín maternal. Un porcentaje que se duplica en escuelas de gestión privada y que se reduce a menos de la mitad en las zonas rurales. Mendoza es la provincia con mayor porcentaje: 24%.  Se caracteriza por tener jardines maternales exclusivos, mientras que  la provincia de Buenos Aires tiene una oferta mayoritaria de jardines maternales en escuelas que también ofrecen salas de jardín de infantes.

¿Por qué es importante el crecimiento de estos espacios? Las especialistas sostienen que mejora el desarrollo educativo y cognitivo de las infancias, pero también tiene impacto en todo el entorno familiar. Fairstein considera que la calidad no se mide solamente por lo que se hace dentro del jardín sino también en el impacto que puede tener afuera para generar mejores prácticas de crianza. “Puede ayudar a las familias a empoderarse, a ver a las infancias de otra manera y entender cómo piensan y cómo sienten y poder generar prácticas de crianza más adecuada a sus necesidades”, le dijo a este diario. Además, sostiene que tiene un impacto en términos de ampliar los horizontes culturales del desarrollo.  

También sirve para fortalecer las bases vinculares: “Los primeros tres años de vida son determinantes en la constitución del psiquismo, sienta las bases de cómo vamos a relacionarnos con el mundo, con nuestro cuerpo, con el otro. Tiene el impacto en el desarrollo a futuro no solo en lo cognitivo sino también en lo emocional y en lo social”, agregó.

“Hablamos de dignificar la infancia como etapa de la vida. porque muchas veces las prácticas de crianza no respetan los tiempos y las necesidades, por ejemplo cuando apuras la comida porque tenes que irte rápido o se los disfraza como si fueran muñequitos.  En la casa, tenemos un montón de otras tarea y  a veces no podemos dedicarnos 100 %, para eso están los jardines maternales y tienen que ampliar la cobertura, para proteger esos derechos a una crianza de calidad en una época donde la crianza va quedando relegada a un segundo lugar por todas las urgencias que los adultos tenemos en nuestra vida cotidiana”, explicó. 

La oferta de jardines maternales también impacta en la reducción de la brecha de género porque son las mujeres las que principalmente se hacen cargo de las tareas del cuidado. “Cuando hablamos de niños muy pequeños hablamos de una mirada holística de la educación que incluye criar, cuidar y enseñar. Cuando se garantiza esta mirada más abarcativa, ahí podemos decir que va a contribuir a reducir las brechas de desigualdad. Implica una planificación de una oferta que se focalice en aquellos territorios que más lo necesitan. Por ejemplo, los públicos de jornada completa, que son muy poquitos en el país, son entre un 3% y un 7% de los espacios y son los que de verdad permiten acompañar a las familias en su inserción laboral, especialmente a las mujeres”, describe Guevara.

Vacantes y jardines en la Ciudad de Buenos Aires

Según datos oficiales, actualmente en la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 3800 niñas y niños de 0 a 3 años que esperan una vacante. En el año 2006, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) demandó al gobierno porteño por las faltas que ya se evidenciaban en ese año y en el 2011 el Superior Tribunal de Justicia dispuso la creación de nuevos espacios en el marco de una mesa de trabajo con distintos actores de la comunidad educativa.  Más de diez años después, el problema se mantiene. “Esta situación empeora porque no se presentó el plan de obra para resolver esa falta de vacantes. Desde que se presentó la causa hasta hoy se hicieron algunas obras, pero creemos que tiene que ver mucho con la insistencia de la sociedad civil. Aún así, el déficit persiste. Judicialmente hay obligaciones que no se están cumpliendo, por ejemplo, informar que obras se están haciendo, qué obras se van a hacer y cuál es la progresión del avance”, le dijo a elDiarioAr Bárbara Zanino, abogada y maestranda en Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia de la UBA e integrante del Programa de Derechos Sociales de la Niñez de ACIJ

El presupuesto de Infraestructura Escolar disminuyó en más de un 57% entre 2018 y 2022, pasó de aproximadamente 7500 millones a más de 3000 millones. “Esta situación nos parece muy preocupante. Solicitamos datos presupuestarios y nos evaden diciendo que están publicados en una web donde no hay detalles suficientes. Hay falta de información y opacidad respecto al presupuesto”, agregó.

CDB/MG

Los jardines maternales son una de las grandes deudas de la oferta del nivel inicial en Argentina. Tienen un rol fundamental no solo para el desarrollo futuro de niñas y niños sino también para las familias y para reducir la brecha de género. La mayoría son de gestión privada y hay alrededor de 500 públicos en todo el país

La oferta de espacios de cuidado para niños y niñas de 45 días a dos años no solo es escasa, sino también desigual. Según el informe “Mapa de la educación inicial en Argentina”, realizado en el 2019 por UNICEF y Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), en Argentina existe una oferta de servicios limitada de instituciones para este ciclo. “Si bien los jardines maternales exclusivos han aumentado en su número, en 2016 no superan los quinientos en todo el país. La oferta de jardines maternales del sistema educativo, con o sin oferta de jardín de infantes, alcanza un total de 3.065”, sostiene el relevamiento. La escasez se torna más preocupante si se tiene en cuenta que en Argentina las licencias por maternidad son de 90 días y las de paternidad sólo de dos.