Sol en fuga, los libros de octubre
Pero el sol (pero el sol) está
No es de papel, es de verdad.
Cuando comenzamos a nacer - Sui Generis
Uno. ¿Nos abandonó el sol? ¿No lo vamos a ver más tan rotundo, prometedor, radiante como lo conocíamos? Buena parte de las conversaciones vienen con esa pregunta adherida. Son semanas extrañísimas en Buenos Aires y, entre todo lo que pasa y enrarece sin piedad las horas, está también la sucesión de días apagados que atravesamos. De un cielo turbio que es pura amenaza para una primavera que no llega. De la falta de un elemento vital que creíamos tener de nuestro lado siempre (a esa forma singular de percibir una ausencia la llamamos, de hecho, desolación). Buceo, entonces, entre imágenes y recuerdos de horas diáfanas: la lista se vuelve infinita. Pienso en un sol que por ahora es posible solamente en fotos, en canciones, en poemas, en cuadros, en películas.
Dos. Anne Carson se detuvo en un sol abandónico o que se apaga repentinamente, pero en una circunstancia muy particular: la de un eclipse total. Me gusta mucho esto que apuntó en un texto que se llama Totalidad: El color del eclipse y que se publicó en una revista estadounidense en 2003: “La palabra eclipse proviene del griego antiguo ekleipsis, «abandono, renuncia, abandono». El sol nos abandona, somos abandonados por la luz. Sin embargo, quienes experimentan un eclipse total se ven impulsados a describir con tanta fuerza su vacío que este mismo comienza a adquirir color. ¿Qué es, después de todo, un color? Algo que no es incoloro. ¿Se puede crear una doble negación de la luz? ¿Sería como despertar de un sueño en la dirección equivocada y encontrarse en la parte posterior de la propia mente?”.
Tres. Prendo la computadora y llego de inmediato hasta La quimera, una maravilla –¡y muy soleada!– de la cineasta italiana Alice Rohrwacher (llegó este mes a Mubi, hace un tiempito acá escribí deslumbrada por esa obra maestra cuando se estrenó en el cine). “¿Te diste cuenta de que el sol nos sigue? ¡Nos sigue!”, dice una de las protagonistas en una de las escenas más lindas. Siento envidia por esos colores y esa luz, mientras miro por la ventana y parece que se está por largar a llover otra vez. Pienso, como si fuera un conjuro, en las palabras de una canción de Sui Generis: “Pero el sol (pero el sol) está. No es de papel, es de verdad”.
Cuatro. Dando vueltas a este asunto recordé que hace unos años, Ediciones Godot publicó un ensayo muy bueno sobre el sol y el papel que se le adjudicó a lo largo de la historia en distintas civilizaciones y contextos. Lo busco en casa, entre la maraña de libros que sigo llamando biblioteca, y empiezo a leerlo. Se llama Sol. Mitos, historia y sociedades y su autora es la filósofa francesa Emma Carenini (de paso: vi que estuvo este año en Buenos Aires para participar de La noche de las ideas. Espero que la ciudad le haya ofrecido días mejores que estos). Subrayo ahí: “En un momento en el que se habla mucho de la pérdida de referencias colectivas, nuestro vínculo con el sol puede contribuir a forjar referencias comunes como ya ha ocurrido en la historia, en crisis anteriores. Pese a las apariencias, el sol nunca ha sido algo obvio: ni su acción sobre la agricultura ni su efecto sobre los cuerpos ni la espiritualidad que se le asocia son derechos adquiridos. Para sacar el mejor provecho de sus beneficios, nos hizo falta el trabajo acumulado de varios siglos. Para cada sociedad, el sol siempre es un objetivo por conquistar; ofrece inmensas oportunidades de pensamiento, de acción, de prosperidad o de felicidad, pero esas oportunidades siempre deben tomarse y hacerse fructificar. El sol no es algo dado; es una conquista”.
Cinco. Hacia eso que nos es negado, que se escabulle, que brilla por su ausencia: a eso vamos casi siempre. A ese color de la falta de color. A ese silencio rutilante, a ese vacío atronador. Adormilados, como recién salidos de un sueño o una pesadilla que insiste, errantes, conquistadores, profundamente humanos.
Empieza una nueva edición de Mil lianas.
1. Los libros de octubre. Antes del repaso por algunos títulos que se lanzan este mes, algo importante: en las últimas semanas la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Actividades afines (FALPA) declaró la “emergencia librera” en todo el país dado que el sector, según anunció en un comunicado, enfrenta una crisis marcada por una caída drástica en las ventas y la facturación, además del aumento de los gastos en luz, gas y agua. Según calculan las librerías independientes, la caída en libros vendidos ronda el 25 por ciento comparada con el año anterior.
En este escenario cada vez más difícil, las editoriales argentinas y los sellos extranjeros que distribuyen sus libros en el país anunciaron para octubre la llegada de una enorme cantidad de lanzamientos. Entre muchos otros, los lectores podrán encontrarse con títulos de autores y autoras como Hebe Uhart, Sylvia Iparraguirre, Claudia Piñeiro, Alexandra Kohan, Pablo Plotkin, Eugenia Almeida, Horacio Tarcus, Carla Maliandi, Fabio Wasserman, Tali Goldman, Héctor Libertella y Ana Montes.
Para empezar, el mes está marcado por el regreso a librerías de un clásico: el Borges, de Adolfo Bioy Casares, que salió en una edición revisada y aumentada a través de Emecé. Por mi parte, ya arranqué con libros de autoras argentinas de ficción que me encantan: la novela Hotel Cosmos, de Carla Maliandi, y los cuentos de Un dios sacude la casa, de Eugenia Almeida.
Además, no paro de subrayar y subrayar El libro del dinero, de Alexandra Kohan (a propósito, el 30 de octubre la acompañaré en la presentación de este ensayo. Acá dejo las coordenadas por si quieren pasar).
Por último: entrevisté hace poquito a Claudia Piñeiro por la salida de El canto invisible, otro de los lanzamientos de octubre. Pueden leer la nota en este enlace. Por supuesto que hay mucho más. Encuentran un recorrido por las novedades editoriales destacadas de octubre por acá.
La guía con las novedades editoriales de octubre se puede leer en este enlace.
2. Las iracundas, de Julián López. Un libro con observaciones hilarantes, la cadencia despatarrada del chisme, un puñado de confesiones a medias, algunas escenas de irreverencia y sexo, un río despampanante, un montón de referencias culturales (del tango al cine de Werner Herzog; de los y las poetas que le escribieron al Río Paraná hasta la versión más desfachatada de María Moreno), que están ahí, para quien quiera pescarlas.
En Las iracundas (Random House, 2026), Julián López pone en el centro a una escritora implacable y mayor, arriba de un barco que funciona como una singular residencia de artistas. Durante esa travesía insólita, rodeada de personas que en su mayoría desprecia, le escribe cartas a una ex amante donde caracteriza con gracia y filo a sus compañeros de viaje y registra los días en esa embarcación. Son cartas, también, en las que trafica reproches a su destinataria por un amor que se terminó o no pudo ser del todo.
Presentada como una novela epistolar –una deriva que, gracias a la prosa feroz de López, se va desflecando, que no puede sino disolverse en las mismísimas aguas del cauce que transita– en Las iracundas confluyen una serie de escenas vitales y de personajes que al tiempo que se despliegan con toda potencia, naufragan en las aguas siempre zigzagueantes del deseo, las contradicciones, las cuitas del mundo cultural, la vejez, el amor.
“Este viaje lo tiene todo para mí, un laboratorio de ensueño: frivolidad y desprecio, chismorreo fortísimo y larvado y la más pura curiosidad, un erotismo descarado e imprevisto. La mar en coche”, apunta la narradora en una de sus cartas. Entrevisté hace unas semanas a Julián López para hablar de este libro. Pueden leer la nota por acá.
Las iracundas, de Julián López, salió por Random House. Más sobre la novela, en esta entrevista con su autor.
3. Documentales argentinos. Dos excelentes documentales argentinos se pueden ver por estos días en Buenos Aires. Los dos, además, conjugan historias familiares, maravillas recuperadas de distintos archivos y testimonios entrañables. Se trata de Annemarie, de Mariana Sanguinetti y Machado, de Julián Tagle. En el primero, la directora, que es bisnieta de la fotógrafa Annemarie Heinrich, indaga en la vida y obra de esta pionera, autora con su cámara de algunas de las fotografías más emblemáticas del siglo XX en Argentina. A través de entrevistas (varias de ellas muy conmovedoras, otras comiquísimas), Sanguinetti recorre una vida y en ese camino se pregunta también de qué está hecha, qué vínculos la moldearon, cómo se cuenta y cómo se recuerda.
El otro es Machado, el trabajo de Julián Tagle, que decide poner el foco en su propio núcleo familiar, un clan de actores que durante las décadas de los ‘80 y los ‘90 se lució en la televisión argentina, especialmente en telenovelas en las que el abuelo de Julián, su madre y sus tíos tuvieron roles destacados. Con humor, con crudeza, con imágenes de las telenovelas, con registros que fue haciendo a lo largo de los años y también recuerdos del acervo privado, el director narra con enorme sensibilidad esa sucesión de encuentros y desencuentros que es siempre una familia.
Los documentales Annemarie y Los Machado se pueden ver en Malba Cine. Más información sobre horarios y funciones, por acá y por acá.
Banda sonora. Como no podía ser de otra manera (o sí, pero es lo que hay), el sol es protagonista en esta oportunidad de nuestra banda sonora. Esta vez se cruzan Juana Molina, Weezer, la Velvet Underground, The Doors, Intoxicados y varios más. Por supuesto que también están Charly García, que hoy cumple 75 años, y Javiera Mena, que por estos días se presentó en Buenos Aires para celebrar los 20 años de ese discazo que es Esquemas juveniles. Todo, como siempre, se oye por acá.
Bonus track. Hace unos meses les conté que se anunciaron las diez novelas finalistas del Premio Fundación Medifé Filba 2026, un certamen que distingue a la literatura argentina. Por estas horas, los organizadores del concurso revelaron la “lista corta”, con los cinco títulos que quedan en competencia. Se trata de Hija biográfica, de Romina Paula; Kurepa, de Martín Sancia Kawamichi; La madre de Beckett tenía un burro, de Matías Battistón; La merma, de María Moreno y López López, de Tomás Downey. A varios de estos libros los comentamos en viejas ediciones Mil lianas, pero nunca está de más el recordatorio: pueden leer un poco más sobre ellos y sus autores en este enlace.
Bonus track II. Atención especial quienes tengan entre manos algún material literario y tengan ganas de mandarlo a un concurso: hasta el 22 de diciembre está abierta la convocatoria para participar de la segunda edición del Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat.
“El premio está abierto a escritores y escritoras de cualquier nacionalidad o lugar de residencia, mayores de 25 años. Las obras deberán ser inéditas, estar escritas en español y tener una extensión de entre 30.000 y 50.000 palabras”, informaron los organizadores y agregaron: “La persona ganadora recibirá 20.000 euros como anticipo de regalías, y la novela será publicada por Editorial Almadía en México, España, Argentina y Colombia, con distribución en el resto de Latinoamérica”. El jurado está compuesto por las escritoras Cristina Rivera Garza, Mónica Ojeda y Selva Almada. Pueden encontrar las bases completas y el formulario de inscripción por acá.
Posdata. Gracias a quienes me escribieron estas semanas para comentar algo de Mil lianas y preguntar sobre este espacio, que está cada vez más errático por cuestiones que me exceden. Cruzo dedos para que podamos volver a la frecuencia habitual o ver de qué modo continuar con el cuidado que este espacio se merece. Mientras tanto, va mi agradecimiento especial a Eli, Marianela, Alfredo, Mónica y Renata por sus mensajes. Como ya saben, me encuentran casi siempre en este rincón.
¡Hasta la próxima!
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