De la reinvención de un ícono a los boxes de la F1: la historia detrás del mate que elige Franco Colapinto
El mate es, quizás, el objeto más innegociable de la cultura argentina. Sin embargo, en el paddock de la Fórmula 1, una silueta disruptiva empezó a llamar la atención: no es de calabaza ni está forrado en cuero, sino que presenta una geometría minimalista en madera de algarrobo. Es la pieza que elige Franco Colapinto y que lleva la firma de Sasha Gats.
Fundada por el diseñador y artesano Alejandro Gats, la marca nació con la premisa de que la tradición reside en el ritual y no necesariamente en el objeto. “Los objetos no transforman el ritual, pueden ser contemporáneos. Es una habilitación a poder cuestionarlos”, explica su creador. Bajo esa lógica, sus mates buscan romper con la “nostalgia repetitiva” para ofrecer una pieza que se acerca más al diseño de autor que al utensilio de cocina convencional.
La viralización de la mano del piloto de Alpine le dio visibilidad global, pero el núcleo del proyecto sigue siendo el taller. Cada pieza es el resultado de un proceso de experimentación manual, donde la nobleza del algarrobo se encuentra con una identidad visual que elude lo estándar.
En un mercado de producción masiva, la propuesta de Gats apuesta a la singularidad. Como define su fundador: “Se trata de materializar lo que la gente desea, pero no logra imaginar”. Para quienes buscan diferenciarse, este mate no es solo un recipiente, sino una declaración estética que no necesita traducción.