Crisis industrial
Whirlpool, Electrolux, Mabe, Eskabe, Lumilagro, Acindar y Vassalli: cierres, retiros y ajustes en la industria argentina
El retroceso reciente de la industria argentina no solo se expresó en la caída de la producción y el empleo. También se manifestó en una serie de cierres de plantas, retiros de compañías internacionales y reestructuraciones empresariales que impactaron directamente en la actividad fabril. Así lo señaló un informe sobre coyuntura industrial elaborado por investigadores del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El documento relevó una serie de movimientos empresariales recientes que atravesaron distintas ramas industriales, desde la metalurgia hasta los electrodomésticos. Entre los casos mencionados aparecen Whirlpool, Electrolux, Mabe, Eskabe, Lumilagro, Acindar, Ferrum, Mirgor, Essen, Acerbrag y Vassalli, compañías que enfrentaron cierres de plantas, repliegues productivos o procesos de reorganización en sus operaciones.
Uno de los casos más significativos fue el de Whirlpool, que anunció el retiro de la producción local en la Argentina. La empresa había inaugurado en 2022 una planta en Pilar para fabricar lavarropas destinados al mercado interno y a la exportación regional. Según el informe, la filial regional comunicó luego su decisión de abandonar la producción local, argumentando cambios en su estrategia de eficiencia operativa y asignación de recursos.
El estudio también menciona dificultades y repliegues en otras firmas vinculadas al mercado interno de electrodomésticos y equipamiento del hogar. Electrolux, Mabe, Eskabe y Lumilagro aparecen entre las compañías que enfrentaron problemas para sostener su producción local en un contexto de caída del consumo y deterioro de la actividad industrial.
El informe identificó además procesos de ajuste o reorganización en empresas industriales de otros rubros, entre ellas Acindar, Ferrum, Mirgor —con impacto en sus unidades IATEC, Famar y Brightstar—, Essen, Acerbrag y Vassalli. En estos casos, el documento menciona reducciones de actividad, reorganizaciones empresariales o cambios en las estrategias productivas.
Para los investigadores del CEHEAL, estos movimientos empresariales suelen aparecer en períodos de recesión industrial. En esos contextos, la caída de la rentabilidad y la contracción del mercado interno pueden derivar en quiebras de empresas locales, cierre de plantas o retiro de compañías internacionales, fenómenos que terminan debilitando el entramado productivo.
El informe ubica estos procesos dentro de un deterioro más amplio de la industria argentina. Entre 2023 y 2025 la actividad manufacturera registró una contracción significativa y la participación de la industria en la economía se redujo del 16,5% al 13,7%, uno de los niveles más bajos en décadas, según el estudio.
En ese escenario también se produjo el cierre de Fate, histórica fabricante de neumáticos fundada en 1939. La empresa cesó este año su producción en la Argentina y dejó al país sin fabricación local de neumáticos después de 86 años de actividad. El cierre implicó la pérdida de cientos de puestos de trabajo y trasladó la producción del mercado local a las filiales de las multinacionales Firestone y Pirelli.
Para los autores del informe, la combinación de recesión económica, caída del consumo interno, menor inversión y cambios en las estrategias empresariales está configurando un proceso de reconfiguración del mapa industrial argentino, caracterizado por cierres de plantas, repliegues productivos y mayor dependencia de importaciones.
Ese proceso no solo afecta a las empresas. También impacta directamente sobre el empleo industrial y sobre la capacidad productiva del país, al reducir la cantidad de plantas fabriles activas y debilitar las cadenas de valor locales que sostienen la actividad manufacturera.
El informe también advierte que la crisis industrial reciente tiene una magnitud histórica. En 2024 la industria argentina registró una contracción del 8,8% en términos reales respecto de 2023, la caída más pronunciada de las últimas décadas y superior incluso a la registrada durante la pandemia de 2020. Como resultado de ese retroceso, el nivel de actividad fabril quedó 18,5% por debajo del máximo alcanzado en 2011, lo que refleja la profundidad del deterioro productivo que atraviesa el sector manufacturero.
El documento también subraya un cambio estructural en la economía argentina. Entre 2023 y 2025 la participación de la industria manufacturera en el producto interno bruto se redujo del 16,5% al 13,7%, una caída que llevó al sector a niveles de incidencia económica comparables con los registrados antes de la Segunda Guerra Mundial. Para los investigadores, esta pérdida de peso relativo del sector fabril constituye uno de los indicadores más claros del proceso de desindustrialización que atraviesa el país.
El deterioro industrial también se reflejó en el empleo. Durante 2024 la industria perdió alrededor de 21.600 puestos de trabajo registrados, según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial citados en el informe. En el período más reciente, entre noviembre de 2023 y agosto de 2025, la actividad manufacturera eliminó en promedio 77 empleos formales por día, lo que convirtió al sector en uno de los principales focos de destrucción de empleo privado en la economía argentina. Si se incluye el trabajo no registrado, la pérdida asciende a unos 160 puestos diarios, según estimaciones del propio informe.
JJD