Más importaciones, menos empleo
FATE como síntoma: ¿Quién gana cuando producir deja de ser un negocio?
Hubo un tiempo en que una fábrica de neumáticos podía ser sponsor de Boca y River. En los años '80, FATE, industria nacional con producción local que llegó a emplear cerca de 2.000 trabajadores, ocupaba uno de los espacios publicitarios más codiciados del fútbol argentino.
Cuatro décadas después, el cierre de su planta expone mucho más que una nueva crisis económica: la consolidación de una nueva matriz productiva, en la que la industria pierde peso relativo, mientras se fortalecen actividades asociadas a la importación, la intermediación financiera y los sectores extractivos.
El caso FATE no es aislado. Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, cerraron 21.938 empresas. “Es la peor caída en los primeros 24 meses de un gobierno”, señalan los investigadores Guido Zack, Nicolás Sidicaro y Daniel Schteingart en el monitor de empresas que elabora mensualmente el think tank Fundar.
La caída atraviesa a casi toda la estructura sectorial. De los 19 grandes rubros relevados por Fundar, 15 se vieron afectados desde la asunción del actual gobierno. En el último puesto se ubica transporte y almacenamiento, con una disminución de 13,27% de las firmas del sector, mientras que minería y electricidad aparecen entre las pocas actividades con mayor crecimiento en el período.
Es exactamente lo que voté
Lejos de replegarse o intervenir, el presidente Javier Milei redobló la apuesta la noche del miércoles que se conoció la noticia del cierre de FATE: “¿Aquellos que critican al liberalismo desde la ignorancia estarán aprendiendo cuál es la diferencia entre ser promercado y proempresa?”, posteó en X.
Ya lo había hecho en enero durante la Derecha Fest, tras la controversia por la licitación que perdió Techint frente a una empresa india para fabricar caños destinados al gasoducto del consorcio Southern Energy en Vaca Muerta.
“La única forma de crecer en el sistema capitalista es sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad a un menor precio. Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado”, dijo. La firma de Paolo Rocca, tradicional proveedora del sector, también amenazaba con cerrar una de sus plantas con más de 400 empleados en Valentín Alsina.
La lógica que subyace a estas intervenciones fue sintetizada por el diario británico Financial Times, que describió así el enfoque oficial: “Milei quiere que la economía del país se centre en sectores donde tiene ventaja competitiva, como la minería, la agricultura y los servicios tecnológicos”.
Para la consultora Vectorial, no todo marcha acorde al plan: “La narrativa oficial de apertura y reordenamiento productivo no encuentra, por ahora, correlato en la aparición de nuevas actividades competitivas, sino en un entramado industrial más chico, financieramente más frágil y crecientemente desplazado por importaciones”.
El ratio de sacrificio del modelo libertario
En su comunicación oficial, FATE atribuyó el cierre a los “cambios en las condiciones de mercado”, en clara referencia a un escenario marcado por la apertura importadora y el uso del tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. Pero las consecuencias del modelo no son solo la baja de los precios.
Según el informe “La apertura baja los precios (y el empleo)” de PxQ, el fuerte crecimiento de las importaciones coincidió con una caída de precios en dólares, especialmente en bienes transables. Pero esa baja de precios no se dio porque las empresas vendieran más y ganaran eficiencia, sino porque productos importados desplazaron producción local en un contexto de demanda interna débil. Es lo que PxQ define como un alto “ratio de sacrificio”: desinflación a cambio de empleo.
En el caso de los neumáticos, PxQ lo explica en números. Entre 2023 y 2025 las importaciones pasaron de 266 millones de dólares a 358 millones; en el mismo período el precio promedio en dólares cayó -34,2% y el empleo del sector se redujo -46,1%.
Ganadores y perdedores
Por su perfil intensivo en trabajo, orientado al mercado interno y expuesto a la competencia importada, los fabricantes de neumáticos quedan del lado de los perdedores del modelo promercado que celebra Milei. La producción industrial se encuentra 6,2% por debajo del nivel de fines de 2023, con desplomes fuertes en sectores que cumplen el mismo patrón: textiles (-31,5%), caucho y plástico (-28,4%) y automotriz (-23,3%).
Al mirar otros bienes durables como lavarropas y heladeras, las importaciones crecieron con fuerza (1.432% y 625%, respectivamente), acompañadas por caídas pronunciadas en sus precios en dólares y anuncios de cierre de plantas como Whirlpool, o suspensiones en Newsan.
Del lado de los ganadores, además de los importadores y comercializadores de bienes finales, se ubican los sectores vinculados a recursos naturales y a la intermediación financiera.
En un mapa dominado por caídas, actividades como refinación de petróleo figuran entre las pocas ramas manufactureras que muestran mejoras en el índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM), de 8,4% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025.
El sponsoreo deportivo sintetiza esa mutación. Donde antes había marcas industriales, hoy predominan las billeteras virtuales, bancos, fintech y casas de apuestas. No es solo marketing: es el reflejo de qué sectores pueden hoy pagar esa exposición. Cuando producir deja de ser negocio, el capital no se retira; se reubica.
NR/MG