En un clima de máxima tensión, el oficialismo se encamina a aprobar la reforma laboral en Diputados
En un clima marcado por fuertes cruces entre el oficialismo y la oposición, la Cámara de Diputados debate el proyecto de reforma laboral que ya cuenta con media sanción del Senado, en una sesión clave para el Gobierno de Javier Milei. Bajo la conducción de Martín Menem, La Libertad Avanza se encamina a consolidar una mayoría que le permita avanzar con la iniciativa, tras introducir cambios de último momento para garantizar apoyos.
La modificación más relevante fue la eliminación del artículo 44, que establecía que los trabajadores con licencia por enfermedad percibieran entre el 50% y el 75% de su salario. La decisión, acordada entre la Casa Rosada y sectores dialoguistas, respondió al rechazo sindical y destrabó parte de la negociación parlamentaria. Al haberse alterado el texto aprobado por el Senado, el proyecto deberá regresar a la Cámara Alta para su sanción definitiva, prevista para el 27 de febrero.
En el oficialismo estiman reunir alrededor de 132 votos afirmativos en la votación en general, aunque reconocen que algunos artículos generan mayor resistencia. Uno de los puntos más ajustados es la creación del Fondo de Asignación Laboral (FAL), eje de fuertes cuestionamientos por parte de la oposición. Mientras tanto, funcionarios de la Casa Rosada intensificaron las gestiones para blindar los respaldos necesarios. “Lule” Menem, hombre de confianza de Karina Milei, siguió de cerca el conteo de votos desde la presidencia de la Cámara baja.
El debate arrancó con la exposición del diputado Lisandro Almirón como miembro informante. En su intervención defendió la reforma como una herramienta para generar empleo y “promover el bienestar general”, en línea con los principios liberales que impulsa el oficialismo.
Desde Unión por la Patria, el diputado y dirigente bancario Sergio Palazzo fue uno de los principales críticos. Sostuvo que detrás del concepto de “modernización” se esconde un “brutal retroceso histórico” en los derechos laborales y advirtió que el FAL implicará un vaciamiento del sistema previsional. “Con la plata del abuelo van a pagar la indemnización del nieto”, graficó.
En la misma línea, Miguel Pichetto cuestionó que la iniciativa no incorpora ningún beneficio concreto para los trabajadores y advirtió sobre cambios en el cálculo de indemnizaciones que, a su entender, debilitan la protección frente al despido.
Con un clima de alta tensión política y negociaciones en tiempo real, el oficialismo intenta dar un paso decisivo en una de las reformas estructurales centrales de su programa económico, mientras la oposición anticipa una fuerte resistencia tanto en el recinto como en la calle.
Las negociaciones
El ministro Diego Santilli estuvo negociando hasta último momento. Las joyas de la corona, la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), estaba tambaleando por unos votos y, sin ese capítulo, la reforma laboral perdía su razón de ser.
El problema era el interbloque Unidos, que preside la pullarista Gisela Scaglia y que cuenta con unos 22 diputados que estaban amenazando, puertas adentro, con voltear el capítulo. Había un ala dura, compuesta por los socialista, lilitos y pichettistas, que pujaba por voltear todo el capítulo (e, incluso, todos el proyecto de ley). El ala más blanda, liderada por los santafesinos y cordobeses que responden a Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora, buscaba presionar por las deudas previsionales que la Nación tiene hace años con las provincias.
Santilli llamó y negoció y prometió recursos y obras. Como primer resultado, la noche anterior a la sesión, tres cordobeses que responden a Llaryora –Alejandra Torres, Ignacio García Aresca y Juan Schiaretti– anunciaron que no participarían de la sesión. Alegaron temas personas –Torres estaba de viaje, Schiaretti aseguró tener un problema de salud y García Aresca nadie sabía nada–, pero en su propio bloque anticiparon: “El Gobierno le pagó la primera cuota de la deuda de las cajas previsionales hace unos días, con eso lo cerró”, confesó un compañero de bancada, al tanto de las negociaciones.
Los santafesinos que responden a Pullaro, mientras tanto, resistían. Según pudo saber este medio, el gobernador de Santa Fe había pedido que le transfirieran la Circunvalación de Rosario, que se encuentra en pésimo estado desde hace meses. “Ni siquiera le está pidiendo recursos para mejorar la ruta, solo que Caputo de la firma para que se la transfieran”, deslizó, negando con la cabeza, un diputado opositor.
Mientras Martín Menem y Santilli negociaba, en el recinto los diputados se cruzaban a los gritos. La sesión había comenzado en un clima muy hostil. Los peronistas se cruzaban con los catamarqueños, salteños y tucumanos que habían compartido boleta con Fuerza Patria y habían dado quórum para tratar la ley. Horacio Pietragalla se acercó al estrado de Menem y le dejó una cadena porque la reforma laboral “retrotrae a la esclavitud”. Kelly Olmos cantó un himno peronista y el miembro informante de LLA, Lisandro Almirón, leyó todo el discurso.
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