La inflación alcanzó en enero el 3,9% y acumula un 50,7% en los últimos 12 meses

El índice de precios al consumidor (IPC) arrancó 2022 bien arriba: subió un 3,9% el mes pasado, con lo que acumula un alza del 50,7% en los últimos 12 meses. Diciembre de 2021 había registrado un índice de precios de 3,8%: la de enero es la inflación más alta de los últimos nueve meses.

En el Gobierno atribuyen el alza a la inflación mundial, con un petróleo que va camino de los US$ 100 y una soja que alcanza los US$ 580, pero también al alza de los dólares paralelos por la incertidumbre que reinaba sobre un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que terminó de anunciarse el 28 de enero.

Los principales aumentos se registraron en el rubro de comunicación (7,5%) por el alza de tarifas de telefonía e Internet que dispusieron las empresas, que voltearon en la Justicia el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que las regulaba. En segundo lugar, subieron 5,7% los precios de restaurantes y hoteles, en una temporada de verano que resultó exitosa, después de dos años de pandemia. En tercer término, se encarecieron los alimentos y las bebidas un 4,9% porque, pese a los Precios Cuidados de la comida procesada, subieron fuerte la lechuga (51%), el tomate (82%), la papa (14%), la cebolla (11%), el limón (30%) y la naranja (15%), productos de mercados atomizados y sin intervenciones oficiales. La producción de lechuga y el tomate se vieron afectados por la ola de calor.

También se elevó el pan de mesa, un 11,8%. No por nada este martes el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, iba a recibir a los panaderos para concertar algún fideicomiso que les abarate el precio de la harina de trigo mediante un subsidio girado por los exportadores de ese cereal, mecanismo que es rechazado por el ruralismo.

La carne vacuna, en cambio, esta vez casi no subió. El asado, apenas el 0,8%. Pero otros productos básicos se elevaron más que la inflación: el arroz, el 5%; la merluza, 9%, el jamón cocido, 4,6%; la manzana, 9%; la banana, 5%, la batata, 8%; las arvejas, 4,4%; el agua sin gas, 4,7%; el café molido, 6,2%; el jabón en polvo, 5,7%; el algodón, 4%, el shampoo, 5,1%; el jabón de tocador, el 5,1% y los pañales, el 7,9%. Y eso que varios de estos artículos tienen ofertas en Precios Cuidados.

A nivel de las categorías, la de estacionales (9,0%) fue la de mayor incremento en enero, empujada por la mencionada suba en verduras, tubérculos, legumbres, frutas y los servicios asociados al turismo. La categoría de menor variación fue regulados (2,8%), sobre la cual influyó en buena medida el aumento en los servicios de telefonía e internet, así como el de los gastos de prepagas. El IPC Núcleo -productos que no son estacionales ni regulados- registró un alza mensual de 3,3%. El Ministerio de Economía destacó este 3,3% después de que en diciembre marcara un 4,4%. Claro que el 3,9% del IPC no deja nada para festejar.

El equipo económico ya no se encomendará este año al ancla cambiaria para contener la inflación. Además, prevé elevar las tarifas de luz y gas más que el año pasado pero menos que la inflación: un 20%, aunque los usuarios de barrios de ingresos medio altos y altos enfrentarán subas que hasta tripliquen el costo dado que se quedarán sin subsidios.

La apuesta gubernamental para contener la inflación radica en un fuerte ajuste monetario (por el incremento de tasa de interés y por el drástico recorte del financiamiento del Banco Central al Tesoro, previsto en el pacto con el FMI), la merma del déficit fiscal, los acuerdos de precios, el objetivo de acumulación de reservas y la ilusión de que se acote la brecha cambiaria por impacto del acuerdo y del ingreso de inversiones mineras y de otros proyectos de la economía real en una Argentina que está barata para el que tiene divisas. Por estos días, el Gobierno y el Fondo discuten la proyección de inflación para 2022: el Ejecutivo es más optimista, pero los técnicos de Washington presiona para elevarla por lo menos hasta 45%.

En las próximas horas se espera que el Central anuncie una nueva suba de la tasa para contrarrestar la inflación, lo que mejorará el rendimiento de los plazos fijos y encarecerá el crédito para personas y empresas. Esa expectativa ha hecho descender a los dólares paralelos en los últimos días.

AR