Bizarrap y el trap argentino llegaron a The Economist de la mano de Shakira

elDiarioAR

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Que el trap argentino pelea los primeros puestos de los charts de la música alrededor del planeta ya no es novedad hace rato. Figuras como Bizarrap (productor que supo llevar al primer plano internacional a varios músicos vernáculos a través de sus “Sessions”), Duki, Ysy A, Cazzu, Trueno, Khea, Nicki Nicole, María Becerra, Lit Killah, Emilia Marnes, Wos o las más famosas que se metieron en el género a fuerza de colaboraciones, como Lali Espósito, Tini Stoessel o Nathy Peluso, solo por citar un puñado de artistas que brillan en la escena, son observados y admirados por colegas y público en diferentes rincones del mundo, más allá de Latinoamérica.

Una prueba más de este boom instalado, además de las impactantes cifras de suscriptores y reproducciones en todas las plataformas existentes, es la llegada del fenómeno a la portada de The Economist.

El medio inglés se hizo eco del éxito de los artistas argentinos a raíz del liderazgo en los rankings mundiales de la música de la canción de Shakira junto a Bizarrap, “dedicada” a Gerard Piqué, su exesposo. The Economista destaca que la canción de la superestrella colombiana “rompió récords, alcanzando los 100 millones de reproducciones en solo tres días. El productor detrás de ella, Gonzalo Julián Conde, también encabeza las listas. El dj argentino de 24 años, conocido por su nombre artístico, Bizarrap, ha acumulado más de 6 mil millones de visitas en YouTube desde 2017”.

Y agrega: “Este éxito es una canción pop. Pero él es el más exitoso de un grupo de jóvenes argentinos que encuentran fama mundial en el género conocido como ”trap“. Primo del hip-hop, surgió en Atlanta en la década de 1990 y fue popularizado por artistas de barrios asolados por el crimen; el nombre alude a las ‘casas trampa’, donde se venden drogas. Ha barrido el hemisferio, y los conciertos de rap ”freestyle“ (improvisados) se hicieron muy populares en Buenos Aires a mediados de la década de 2010”, al tiempo que menciona como una “ayuda” que el gobierno argentino “proporcionara una computadora portátil gratuita a todos los estudiantes de las escuelas secundarias públicas, lo que les permitió grabar sus primeras pistas, incluso si los resultados de los exámenes no eran los mejores”.

De acuerdo al artículo publicado en el medio londinense, “el rey indiscutible del trap latino es de Puerto Rico: Bad Bunny, el artista más reproducido durante tres años consecutivos en Spotify, la plataforma de transmisión de música más grande del mundo. Pero Argentina se está poniendo al día. Sus cantantes tienden a ser más jóvenes, y muchos de ellos son mujeres, dice Leila Cobo, directora de contenido de música latina de Billboard, una revista de música estadounidense. Bizarrap es una excepción: a menudo son las mujeres, en particular María Becerra y Nicki Nicole, ambas de 22 años, las que han ganado fama en el extranjero”, destacan.

Asimismo, The Economist hace hincapié en que el ascenso musical de Argentina “es parte de una globalización más amplia de la música latina. En 2016, ninguna de las 50 pistas más reproducidas en Spotify estaba en español. El año pasado fueron 14. En 2021, el mercado de la música grabada creció un 31 % en América Latina, muy por encima del promedio mundial del 18,5 %. Según GWI, una firma de investigación de mercado, los latinoamericanos lideran el mundo en cuanto al tiempo promedio dedicado a reproducir canciones: casi dos horas al día”.

Según el medio inglés, “a diferencia de sus duros homólogos estadounidenses, muchos traperos argentinos son de clase media. Las letras se enfocan menos en las drogas y la violencia. ”Soy una chica guarra, fantástica/ Este trasero es natural, nada de plástico“, presume Nathy Peluso, cantante argentina, en una canción con Bizarrap. Un análisis de 692 canciones de los 20 artistas de trap más grandes de Argentina mostró que los nombres más mencionados fueron Lionel Messi, Dios y Robin Hood, y marcas como Nike y Ferrari. Al igual que Piqué, las marcas también pueden descubrir pronto que los artistas argentinos construyen o estropean su reputación”, concluye el artículo publicado el pasado 26 de enero. 

IG