Festival de Venecia
George Clooney critica la IA: “No me gustaría estar en una publicidad de tampones 20 años después de muerto”
Si hay una imagen que represente casi a la perfección lo que representa en Festival de Venecia es la de George Clooney llegando al Lido en un vaporetto. Una estrella de Hollywood, llena de glamour, llega a través del canal a la isla. Con sus anteojos de sol, su carisma inigualable, saludando a la gente… Eso es lo que la Mostra quiere, el equilibrio entre estrellas, Hollywood y cine de autor. Y Clooney logró ejemplificar eso, y por eso siempre tuvo en el Festival de Venecia la mejor vidriera.
Fue aquí donde presentó Buenas noches y buena suerte, el film que demostró que no solo era un rostro magnético, sino también un gran director. Ganó el Mejor guion, y desde entonces este fue el lugar donde los films que dirigió se presentan en sociedad. También aquellas películas que protagoniza. Hasta un film tan formulaico como Wolfs, protagonizado junto a su amigo Brad Pitt, se presentó aquí fuera de concurso, y el año pasado rozó el premio de interpretación por Jay Kelly, homenaje a su figura que le escribió Noah Baumbach.
Ahora es la propia Mostra la que lo homenajea con su León de Oro honorífico por toda su carrera. Y tiene sentido. La relación fue beneficiosa para ambos, y pocos cineastas de Hollywood en estos momentos no tienen miedo a sentarse en una conferencia de prensa llena de periodistas en un momento en el que el mundo se tambalea.
Si el año pasado dejó a todos con la miel en los labios, ya que tuvo que cancelar por un problema de estómago, esta vez no falló y mostró que él es de los que habla. En menos de una hora puso a todos a sus pies derrochando carisma, pero comprometiéndose y hablando de Trump, de política, de la fusión de Paramount-Warner, de Mark Ruffalo.
Hasta de la inteligencia artificial habló, de la que bromeó y dejó una de sus perlas: “No me gustaría estar en una publicidad de tampones 20 años después de muerto. Los deep fakes son un problema. Vi videos míos que no son míos, pero donde hablo de películas y digo cosas que nunca dije y eso me hace replantearme qué pasa cuando un gobierno no demasiado inteligente ve un video falso diciendo que Putin lanzó su primer ataque nuclear”.
Por eso defendió la necesidad del buen periodismo, aunque ahora su estado de salud “esté en duda”. “Las personas más ricas del mundo en este momento son propietarias de The Washington Post, y Twitter. Eso es motivo de preocupación, pero todavía hay mucho espacio para un buen periodismo, y yo soy hijo de periodista. Mi esposa es hija de un periodista y no sentimos más que admiración y apoyo por el periodismo. De hecho, nuestra fundación se dedica a sacar de la cárcel a los periodistas que se opusieron a los regímenes”, explicaba Clooney en la conferencia de prensa.
Confesó que sigue siendo “optimista”, aunque no le den motivos para eso. “Es cierto que vivimos una situación poco afortunada, pero superaremos todo esto”, apuntó y se acordó de cómo EE.UU. vivió una época oscura tras el asesinato de Kennedy. Un tiempo que le recuerda al actual. Por eso definió su país en el momento actual como una “caquistocracia”, o lo que es lo mismo, un sistema donde “los menos capaces son los que gobiernan, hombres que hicieron de la crueldad un divertimento”. Y por si parecía que el dardo era solo para Trump, al que citó con nombres y apellidos fue al secretario de Estado de Guerra, Pete Hegseth. “Pero estoy convencido de que superaremos esto y emergeremos mejor”, zanjó y señaló la importancia de las elecciones de medio término de este año.
Las personas más ricas del mundo en este momento son propietarias de The Washington Post, y Twitter. Eso es motivo de preocupación, pero todavía hay espacio para un buen periodismo
Otro de los asuntos candentes de la política de EE.UU., y que afecta a Hollywood directamente es la fusión de Warner y Paramount, cuyo presidente acusó al actor Mark Ruffalo de antisemitismo por sus declaraciones criticando la operación económica y el genocidio en Gaza. Clooney defendió al actor diciendo que apoya su “capacidad de expresarse libremente”, y cuestionó la fusión. “Siempre me preocupa cuando las grandes empresas se fusionan, porque normalmente eso significa que mucha gente pierde sus puestos de trabajo. Esa es la verdad. Pero ya veremos. Estamos atravesando una revolución en nuestra industria”, puntualizó.
A sus 65 años empieza a notar que “todo lo que tiene que ver con la vejez lleva a la melancolía”. “Generalmente, nos fijamos en las cosas malas, pero la vida es bella y tenemos la obligación de festejar las cosas bellas que nos presenta la vida”, añadió volviendo a su optimismo contagioso y tras subrayar la importancia de Venecia en su vida profesional y personal.
Una vida profesional que, desde hace años se limita a la interpretación y ya no a la dirección, algo que también quiso explicar: “Tengo dos hijos, una mujer a la que amo y no me planteo ningún proyecto como director por la sencilla razón de que quiero pasar más tiempo con ellos. Puede tomarme unos meses como actor, pero dirigir ocupa un año entero como mínimo. Mi prioridad ahora mismo es otra”.