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Por el ataque a Nadia Beller

Cerimedo busca cambiar el rumbo de la investigación tras la aparición de un presunto sicario

Fernando Cerimedo.
1 de septiembre de 2026 19:35 h

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La investigación por el ataque contra Nadia Beller sumó en las últimas horas un nuevo elemento: un hombre señalado por la Policía boliviana como uno de los presuntos participantes del atentado difundió –un video grabado en la clandestinidad –en el que reconoció haber intervenido en el operativo, aunque negó haber sido quien disparó contra la mujer. Sin embargo, la expareja de Fernando Cerimedo aseguró que con esta declaración se busca desviar la causa por la que el consultor argentino se encuentra detenido en la cárcel de Palmasola.

El hombre, de nacionalidad colombiana y conocido como “Juancho”, aseguró que el objetivo no era asesinar a Beller sino darle “un susto”. Según su relato, el plan consistía en intimidarla y robarle la cartera. También sostuvo que el verdadero blanco de la operación era “una personalidad gaucha, argentina”, aunque no identificó a esa persona.

La versión todavía debe ser corroborada por los investigadores. La Policía boliviana lo había señalado como uno de los presuntos implicados en el ataque ocurrido el 17 de agosto, cuando Beller fue baleada en el ingreso de un hotel de Santa Cruz de la Sierra. Otro de los sospechosos es un hombre conocido como “Don Fiti”. La pareja de “Juancho” y otra persona señalada de haber aportado el arma también fueron detenidos y permanecen bajo prisión preventiva.

Cerimedo: “Soy inocente”

Desde el penal de Palmasola, donde permanece detenido, Cerimedo reaccionó mediante una carta. El consultor sostuvo que las declaraciones del presunto sicario contienen elementos que podrían ayudar a determinar “de dónde pudo haber surgido el ataque y quiénes fueron realmente sus responsables”, según consta en la carta a la que tuvo acceso El Deber, un periódico de Santa Cruz.

Cerimedo volvió a negar cualquier participación en el ataque y afirmó que nunca tuvo intención ni capacidad de hacerle daño a Beller. También cuestionó que se le haya atribuido desde el comienzo la responsabilidad por el atentado y pidió que las autoridades investiguen otras hipótesis.

En su carta, además, apuntó directamente contra su expareja. “A Nadia le pido que deje de acusarme sin pruebas”, sostuvo, al tiempo que reclamó que sean las autoridades judiciales las que determinen quiénes estuvieron detrás del ataque.

El consultor afirmó que lleva casi dos semanas privado de su libertad por un hecho que, según sostiene, no cometió. “No pido un trato especial. No pido que nadie me crea simplemente por mis palabras. Pido que se investigue, que se respete el debido proceso y que se permita que la verdad salga a la luz”, señaló.

Beller, por su parte, acusa a Cerimedo de haber estado detrás del ataque. La investigación deberá determinar ahora si las declaraciones del presunto sicario aportan información verificable sobre la planificación y ejecución del atentado o si se trata de una versión destinada a modificar el curso de la causa.

Una situación judicial cada vez más complicada

El nuevo capítulo de la investigación se produce mientras la situación judicial de Cerimedo se agravó en Bolivia. Un juez cautelar de La Paz dispuso el sábado seis meses de prisión preventiva por una causa por supuesto enriquecimiento ilícito con afectación al Estado. La medida establece su traslado desde Palmasola, en Santa Cruz, al penal de Chonchocoro, la cárcel de máxima seguridad ubicada en La Paz.

Cerimedo ya se encontraba detenido preventivamente por el ataque contra Beller. Según la resolución judicial y las investigaciones abiertas, enfrenta además causas por tentativa de femicidio, violencia familiar, enriquecimiento ilícito y presuntos vínculos con el narcotráfico.

Durante la audiencia por la causa económica, Cerimedo negó haber ejercido influencia sobre el Gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz, pese a las acusaciones que lo ubican como una figura con capacidad de intervención en el poder político. Admitió haber asesorado y dado consejos al mandatario, pero negó haber tomado decisiones dentro del Ejecutivo.

También cuestionó al vicepresidente Edmand Lara, quien había pedido que cumpliera su detención en Chonchocoro, y calificó sus acusaciones de falsas. Cerimedo insistió en que se sometió voluntariamente a la Justicia y negó haber intentado escapar de Bolivia.

Durante aquella audiencia, el consultor llegó a quebrarse al hablar de su familia. “Me arruinaron la vida”, dijo, y sostuvo que quiere que las acusaciones sean aclaradas para recuperar su reputación.

Ahora, el testimonio de “Juancho” vuelve a poner el foco sobre el ataque a Beller y sobre quiénes participaron de su planificación. El presunto sicario aseguró que por encima suyo había personas con poder y conexiones políticas, pero sus afirmaciones todavía no fueron corroboradas judicialmente.

La investigación deberá establecer si ese relato permite reconstruir la cadena de responsabilidades del atentado o si, como sostienen los acusadores de Cerimedo, forma parte de una estrategia para desviar la atención sobre su eventual participación.

CC

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